Aeronáutica VERDE

Aeronáutica VERDE

ISAIAS A. MARQUEZ DIAZ

    Mediante entregas sucesivas hemos venido hablando acerca de los puertos verdes, necesarios para reducir la emisión de gas carbónico. No obstante, la aviación tiene, también, no solo por contaminación sónica, sino por emisión de gases, su cuota parte en el deterioro medioambiental. Y, es así, como la industria aeronáutica ha comenzado a medir su progreso técnico en la creciente eficacia de las aeronaves y de los motores, junto con el combustible, que es uno de los insumos de coste mayor en las operaciones aéreas; pues cuando una aerolínea decide adquirir un equipo nuevo, lo primero a considerar es si el equipo en perspectiva ofrece ventajas en cuanto al consumo/ahorro de combustible (JetA-1/AVGAS 100 LL), como tecnología de punta.

En cuanto a eficacia, las tendencias indican que toda aeronave que se incorpora al parque aéreo, está en cerca de un 80 % en eficiencia de combustible que los de hace unos 60 años, gracias a los avances que se logran en el diseño –alas, fundamentalmente- y en la operación a diario, donde el instrumental de vuelo se encarga de elegir la configuración de velocidad de crucero, así como los ajustes de potencia óptimos para cada fase de la operación.

En efecto, los fabricantes de aviones junto con los de combustibles han precisado nuevos materiales y nuevos combustibles, que induzcan a un consumo menor. Y, a una menor contaminación atmosférica por la emisión de Gases de Efecto Invernadero para dentro de unas cuatro décadas.

Se considera, sobremanera, la reducción de resistencia, ya que en vuelos largos y a altas velocidades, constituye un factor a tener muy presente por el consumo de combustible. También se integran en las nuevas generaciones de los equipos, materiales sintéticos, a objeto de reducir hasta en un 20 % el peso del aparato y con una fuerza estructural mucho mayor que la del aluminio convencional.

Los materiales nuevos dotan a los fabricantes de una mayor flexibilidad en la producción de formas complejas para sus equipos, que reduce el número de piezas del avión, como otra ventaja sustancial.

La Boeing ha aceptado el “diesel verde” como un nuevo biocombustible, que emitirá cerca de un 50 % menos de CO2 que la turbosina. Lo prueba mediante un vuelo de unos 45 minutos en una de sus aeronaves, con diesel verde que se produce en EEUU.

isaimar@gmail.com

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