Apenas 20 empresas controlan la oferta de alimentos y medicinas en el país

Apenas 20 empresas controlan la oferta de alimentos y medicinas en el país

Pasqualina Curcio: Concentración de la producción en pocos afecta el abastecimiento

La economista venezolana planteó que no solo es necesario superar el modelo rentista petrolero y diversificar la base productiva, sino regular los monopolios y promover la competencia en el mercado interno.

Regular los monopolios y promover la competencia mediante la creación de pequeñas y medianas empresas para diversificar la base productiva de Venezuela, propuso la economista venezolana y profesora universitaria, Pasqualina Curcio.

“No necesariamente deben ser solo privadas, pueden tener una origen de propiedad mixto, comunal o cooperativo o el denominado de carácter social”, sostuvo la titular del Departamento de Ciencias Económicas y Administrativas y de la Coordinación de Postgrados en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar (USB) y miembro del Consejo Directivo de la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA).

El poder que tienen los oligopolios y monopolios para cartelizar precios y generar alteraciones en los mecanismos de producción, pueden convertirse en obstáculos al desarrollo de las fuerzas productivas, observó la investigadora de temas económicos y sociales.

“No solo se debe superar el modelo rentista petrolero, cortar la dependencia con el crudo, no es suficiente; se debe diversificar la economía, la fuente de ingresos externos y generar la competencia en el mercado interno. Parte de lo que nos está ocurriendo es por la concentración de capitales en pocas empresas, tanto nacionales como internacionales, de los que dependemos para el suministros de bienes”, argumentó profesora de la Universidad Simón Bolívar.

Una de las causas del desabastecimiento y la inflación es por la alta concentración de la producción en pocas empresas. Apenas 20 empresas del sector alimentos y medicamentos controlan la mayoría de la oferta de los rubros básicos en el país en esos sectores, aseveró la investigadora venezolana.

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CARTELIZAN PRECIOS

Aunque controlar 20 empresas (monopolios u oligopolios en el sector de alimentos y medicamentos) pudiera ser una ventaja para el Estado desde el punto de vista administrativo, porque resulta más fácil supervisarlas y fiscalizarlas, constituye una desventaja desde el punto de vista económico, argumentó la catedrática de la Universidad Simón Bolívar.

“La causa del problema está concentrado en pocas compañías, no es igual inspeccionar y ver lo que está ocurriendo con muchas empresas que con 20, por lo que es fundamental regular los monopolios en cuanto al establecimiento de los precios y promover la pequeña y mediana empresa”, reiteró.

Explicó que quienes importan son pocas empresas, constituyen monopolios u oligopolios concentrados en pocos capitales que establecen los precios, los cartelizan. Al recibir el dólar priorizado para adquirir los productos en el exterior, al nacionalizarlos no necesariamente los convierten en bolívares a precios preferenciales.

“Los monopolios cuando convierten el valor de esas importaciones en bolívares, como tienen el poder comercial pueden poner el precio más alto. Por eso el tipo de cambio del mercado paralelo es el que toman como referencia para convertir el valor del dólar en bolívares y de allí todas las estructuras de costos hacia abajo se van modificando”, explicó la economista venezolana.

ATACAR LAS CAUSAS

Este mecanismo se fue haciendo más complejo a partir de 2013 cuando el tipo de cambio oficial y el paralelo se fueron distanciando, lamentablemente los agentes económicos han tomado el no oficial (paralelo) como marcador, aunque no es valor real del bolívar respecto al dólar, acotó la economista.

El tipo de cambio oficial y el paralelo se comportaban relativamente parejos hasta el año 2012. En un estudio efectuado por Curcio con una base de datos que parte de los años ochenta, los resultados indican que la influencia del tipo de cambio en el índice de inflación es un componente estructural.

“Las políticas deben estar dirigidas a combatir las causas y no los síntomas, las colas es una consecuencia y es necesario resolverlo, pero no es el origen del problema. Se deben evaluar las causas y actuar en consecuencia”, recomendó la economista y docente de la Universidad Simón Bolívar.

“Incluso el bachaqueo terminado siendo una consecuencia del problema que es necesario enfrentar, entiendo que se está haciendo, pero sigue siendo un síntoma de la actual situación”, aseveró.

Consideró que los Comité de Abastecimiento y Producción (CLAP) permiten organizar a la población para distribuir alimentos, combatir las colas, el desvío de los rubros y los bachaqueros. Es una respuesta coyuntural a lo síntomas del problema, pero la causa está en otro ámbito”, comentó.

Curcio observó que “el objetivo de esta guerra económica, que ya ha durado tres años, es político, el medio es económico, afectando a lo social: La vida de las familias”.

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CADENA DE DISTRIBUCIÓN

La economista venezolana ha concentrado su investigación en los procesos de los eslabones de la cadena económica. Problematizó el tema planteándose que si una empresa dice que mantiene los volúmenes de producción o que los amplió, es necesario evaluar qué pasa con esos bienes, desde que sale de la planta hasta que llega al consumidor.

La pregunta que se hace Curcio es por qué se alteró la cadena de distribución de los productos regulados, en los últimos tres años. Si el sistema funcionaba, se conseguía el producto y ahora se fabrica y no llega a los anaqueles, se debe identificar la causa de esa distorsión en la cadena de transporte y entrega a los establecimientos, planteó la académica.

La investigadora de la USB cuestionó que esas grandes empresas de alimentos, medicamentos y de limpieza e higiene personas que controlan el mercado venezolano hayan puesto todos sus esfuerzos en producir lo suficiente para abastecer al pueblo.

Si fuera así, las empresas fabricantes deberían interesarse en el destino de sus rubros y averiguar la razón por la que no están en los anaqueles. “En un modelo de producción en el que se busca maximizar el beneficio, deberían ser las primeras interesadas en corregir esas distorsiones y que sus marcas se exhiban en las estanterías”, indicó la catedrática.

SIN CORRELACIÓN DIRECTA

Cuando comparó el abastecimiento con la asignación de divisas, se encontró que no hay una correlación directa entre estos indicadores. “El desabastecimiento no necesariamente está determinado por la falta de dólares”, recalcó la economista.

Curcio mantiene como referencia, para apoyar sus argumentos, los estudios que ha efectuado tanto en el sector de alimentos como en el de medicamentos. Se analizaron variables, como producción, disponibilidad de divisas y precios de los rubros.

Fue desmenuzando los argumentos de las empresas y los de la oposición para justificar el desabastecimiento. En la investigación que realizó la economista de los últimos 10 años, surge un problema de desabastecimiento en 2013, y persiste hasta el presente, según algunas cifras que ha actualizado.

DOS ARTISTAS

pascualinacurcio200616_3En el tema de desabastecimiento hay dos aristas, una es la asignación de dólares para la importación de insumos o bienes terminados y la otra es el precio. Explicó que la entrega de divisas por el Gobierno comienza a disminuir con la reducción de los precios del petróleo a principios del 2015.

Como resultado de su investigación encontró que no hay correspondencia entre la producción y los precios controlados, además observó que hay rubros que no se consiguen y no están regulados, o productos que se registraron un ajuste de precios y, sin embargo, mantienen altos índices de escasez.

Sus estudios arrojan que “desde el punto de vista económico, consideraron esas variables, no se pueden explicar el desabastecimiento o desabastecimiento, existen otros factores que entran en el juego. Los momentos de mayor escasez coinciden con los de tensión política, de mayor polarización y se registran en el marco de eventos electorales”.

Tanto la producción como la distribución de los 10 alimentos más difíciles de adquirir, por los cuales hay que hacer largas colas (harina de maíz precocida, arroz, pastas alimenticias, leche, aceite, margarina, café, carne de pollo, carne de res y huevos de gallina) están concentradas en no más de 10 grandes empresas privadas.

En el caso del sector farmacéutico, el último estudio que realizó sobre el abastecimiento de medicamentos, como no tenía cifras oficiales, Curcio revisó los informes anuales de las empresas y se consiguió que solo 10 empresas reciben 50% de las divisas asignadas al sector, y 80% de las divisas se entregó a no más de 40 empresas.

Se trata de las más grandes corporaciones farmacéuticas a nivel mundial, las cuales son responsables de la importación, producción y distribución de 50% de productos farmacéuticos en Venezuela.

“Esas empresas tampoco registraron descenso de ventas en los últimos años y en algunos casos hasta aumentaron su facturación, sin embargo, en las farmacias se registró desabastecimiento en los productos que esas compañías comercializan”, expresó la economista.

NO EXISTE CORRELACIÓN

Esa asociación falta de divisas por bajos precios del petróleo con el desabastecimiento, hasta el año 2015, no parece ser la causa de la falta de medicamentos, insistió la investigadora y directora de IDEA.

Entre 2003 hasta 2014 las divisas asignadas a las empresas ascendieron a 22.752 millones de dólares para importadores. Otro dato que llama la atención de la economista es que entre 2003 y hasta 2014 las importaciones de productos farmacéuticos medidas en dólares aumentaron 463%, no obstante, en kilogramos, el aumento fue solo 44%.

Esto implica que el costo promedio de cada kilogramo importado aumentó 290% al pasar de 22,24 dólares en 2003 a 86,80 dólares en 2014, es decir, costaron 4 veces más, desveló Curcio.

En el caso de los alimentos, a manera de ejemplo, mencionó la harina de maíz precocida que ocupa el primer lugar de la lista de alimentos más consumidos, representando el 11,4% del consumo total de alimentos diarios. La capacidad instalada de producción nacional de harina de maíz precocida es 125.450 ton/mes, solo una (Alimentos Polar) cuenta con 62%.

Si se han dispensado dólares para los sectores de alimentos y medicamentos, existen capacidades de producción, Curcio planteó que la declaración de crisis humanitaria aprobada por la Asamblea Nacional, cuya mayoría representa al sector opositor, no tiene asidero.

“La disponibilidad de alimentos, definida como la cantidad producida y/o importada, no ha disminuido en proporciones equiparables con las manifestaciones de desabastecimiento”, concluyó la economista e investigadora.

Manuel López/CO
Fotos/ Miguel Romero

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