Asalia Venegas: Desesperación

Asalia Venegas: Desesperación

La política definitivamente es una cátedra que nos permite acercarnos tanto a las acciones como a las pasiones de los hombres.

En momentos de conflictos y de crisis, se calibran la templanza de unos y la cobardía de otros. Algunos se cubren con un discurso catastrofista para justificar sus debilidades. Llegó el apocalipsis, debo salvar mi pellejo. Es lo que estamos viendo por estos días.

La Iglesia, diversos organismos privados, instituciones nacionales y foráneas y ONG andan en una cruzada para liquidar el gobierno bolivariano, sin detenerse en lo que regula el derecho internacional público en cuanto al injerencismo. Se perdió todo pudor nacionalista. Sostienen que esos son falsos parámetros porque, ante “la crisis humanitaria” que padece Venezuela (frase preferida de John Kelly y Almagro), hay que proceder.

El método intervencionista que, según los apátridas, solucionaría de un plumazo la escasez y el desabastecimiento en el país no incorpora la política de tierra arrasada que hoy tiene a Europa al borde del colapso como coautora –a través de la Otan– de las guerras contra Irak, Afganistán, Libia y Siria y que ha propiciado las corrientes migratorias.

En las últimas semanas, la desesperación ha hecho mella en la humanidad del presidente de la AN, quien el 7 de julio debió asumir como presidente encargado de la República –según sus cálculos– transcurridos los seis meses de plazo que dio a Maduro para que saliera de Miraflores. Eso no ocurrió y HRA empezó a botar sapos y culebras por la boca. Su extralimitación es de antología y pareciera creer en todos los exabruptos que profiere.

El diseño de golpe parlamentario de nuevo cuño no tiene ni costuras (ni Paraguay, ni Honduras ni Brasil). Está clarísimo. Con sus amigos de aquí y de allá, Ramos Allup pretende destituir a los magistrados del TSJ, designados por el parlamento anterior en el período que feneció el 5 de enero, lo cual es inconstitucional. Por ello, se ha hablado de una “carmonada parlamentaria”.

El camino golpista a lo Ramos Allup-Almagro conduciría a un nuevo TSJ que pueda destituir al presidente Maduro.

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