Carlos Canache Mata /// La catástrofe económica

Carlos Canache Mata /// La catástrofe económica

El Cendas, cuya competencia y seriedad nadie discute, ha informado que en mayo el costo de la canasta alimentaria subió a 990.918,92 bolívares, en tanto que el de la canasta básica familiar, que incluye los servicios, se ubicó en 1.426.363,38 bolívares, habiendo tenido esta última una variación anualizada, de mayo de 2016 a mayo de 2017, de 369,8%

A la par de la catástrofe política, el país vive una catástrofe económica. Las cifras de las principales variables económicas, a pesar de que el Banco Central las pone a jugar al escondite, son contundentes. Analistas y expertos las sacan a la luz, aparte de que el pueblo venezolano las vive y sufre día a día.

El Cendas, cuya competencia y seriedad nadie discute, ha informado que en mayo el costo de la canasta alimentaria subió a 990.918,92 bolívares, en tanto que el de la canasta básica familiar, que incluye los servicios, se ubicó en 1.426.363,38 bolívares, habiendo tenido esta última una variación anualizada, de mayo de 2016 a mayo de 2017, de 369,8%.

Eso no pasa por casualidad, es el resultado de que el fracaso de las políticas económicas, labrado durante 18 años, ha alcanzado su máximo esplendor bajo la dictadura de Nicolás Maduro. En carrera de velocidad, vamos al cuarto año de recesión económica: el PIB tuvo una contracción de 3,9% en el año 2014, de 6,2% en 2015, de 18% en 2016, y, según el FMI, será de 7,4% en 2017. El FMI también hace la terrible predicción de que, en rauda marcha hacia la hiperinflación, la tasa de inflación de este año 2017 será de 1.134% y de 2.530% en 2018. Ya se empieza a oír el ¡sálvese quien pueda!

Los sucesos económicos se encadenan y se muerden la cola. La caída del ingreso petrolero (por baja del precio del barril y de la producción interna) causa una gran escasez de divisas que nos impide importar materias primas suficientes que necesita la economía y bienes finales para el consumo, la escasez potencia la inflación, y esta, a su vez, pega saltos de garrocha con la emisión de dinero inorgánico para el financiamiento monetario del déficit fiscal (diciéndole adiós al artículo 320 constitucional que estipula que el BCV “no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”) y se eleva también con la devaluación del bolívar (con el nuevo Dicom se pasó de 727 bolívares por dólar a 2.640 bolívares por dólar), y, como no hay divisas suficientes para atender las subastas de este Dicom, se recurre, a marchas forzadas, al tipo de cambio negro o paralelo, que tiene alzas al parecer sin techo, lo que contribuye de modo notable a la escalada inflacionaria.

Queda tinta en el tintero. Si esto no lo es, ¿qué es una catástrofe económica?

Político