Carlos Zavarce: La prensa internacional sigue forjando un expediente contra Venezuela

Carlos Zavarce: La prensa internacional sigue forjando un expediente contra Venezuela

Zavarce (Caracas, 1953) no se dedica simplemente a opinar. Saca sus cuentas y dice que “la avenida Francisco de Miranda debería tener 141 cuadras para meter un millón de personas”.

Periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela, con Maestría en Historia por la Universidad Santa María y doctorado en Culturas Latinoamericanas y del Caribe por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Zavarce analizó para La Iguana.TV el antes, el durante y el después de la llamada “Toma de Caracas”. Al respecto, dijo que los medios, tanto los privados como los públicos, estuvieron en toda la fase previa tocando tambores de guerra.

A continuación, el diálogo completo con el periodista Clodovaldo Hernández:

-¿Cómo fue el tratamiento de los medios, tanto privados como públicos, en los días previos al llamado 1S?

-Los medios tocaron tambores de guerra. Los medios del Estado y los alternativos trabajaron la matriz de opinión de que se trataba de un golpe de Estado, mientras paralelamente, los medios opositores, que son básicamente los privados y tienen un solo discurso, batieron tambores anunciando que el primero de septiembre caería Maduro. Estos medios, por cierto, son la mayoría en el país, como pasa por ejemplo en la radio, donde el Grupo Cisneros y el Grupo 1BC manejan 750 emisoras, casi todos los circuitos. Y hay algo más, la empresa privada también se sumó y así vimos, por ejemplo, una cuña de arroz Mary que era un discurso total y absolutamente dado al enfrentamiento. Uno de pregunta cómo puede suceder algo así, y encuentra la respuesta en el hecho de que arroz Mary es del Grupo Polar. Se hizo una preparación de que lo que iba a suceder el primero de septiembre era un cambio de gobierno. Yo creo que fue muy frustrante para quienes creyeron ese día iban a Miraflores y se iban a quedar allí. Y fue muy alentador para quienes pensaban que se podía perder esto y vieron que no sucedió. Creo que después de esto, a la oposición le va a resultar difícil recuperar la poca fidelidad que tiene de su gente. Y digo poca, por la asistencia que tuvieron. Es un dato importante porque el número y las fotos son la plataforma de opinión de la mediática internacional. En los días previos se había anunciado desde todos los medios, incluso los deportivos, que el primero de septiembre sería el día de la toma del poder. El día, todos los diarios, El Nacional, El Universal, estaban totalmente dedicados a tocar tambores de guerra. Los titulares fueron Vamos a la conquista. Los diarios españoles, estadounidenses y de América Latina, igual se movieron en torno a la idea de que iban a tumbar al gobierno porque la gente está en desacuerdo con Maduro. Estaban, quizá, inspirados por los últimos acontecimientos de Brasil, es decir, por la idea de un golpe de Estado desde un Parlamento. Ahora bien, ¿el 1S fue la toma del poder? No fue. Entonces, lo que hace la prensa internacional es crear una matriz de opinión basada en el número de asistentes, porque es donde nos están preparando el terreno para cualquier tipo de acciones que luego puedan tomarse contra Venezuela desde el exterior. Eso me impresionó mucho: El Nacional, con una gran foto, dice “Masiva, sin miedo y en paz”. El Universal fue más cuidadoso y puso las dos fotos y dijo: “PSUV y MUD sacaron banderas”. Por un lado, Maduro dice: “Ha triunfado la paz”, y por el otro (Jesús) Torrealba señalaEsto fue una epopeya ciudadana”. Es importante destacar el término “ciudadanoporque ellos lo contraponen a pueblo. Estamos jugando una partida difícil en la que el pueblo no tiene ni el valor ni el peso de un ciudadano. La clase media se siente ciudadana y actúa como tal, como si estuviera por encima de la demás gente. Recuerdo un funcionario del Consejo Nacional Electoral, ya jubilado, quien dijo que el voto de un ciudadano debía valer diez veces el de una persona del pueblo.

-Me gustaría subrayar el tema de la prensa internacional, que desde que comenzó a anunciarse la manifestación, venía utilizando adjetivos como gran o masiva marcha, profetizando lo que iba a ocurrir. ¿Cuál fue el papel específico de la prensa internacional en esa fase preparatoria?

-La prensa internacional está trabajando para armarnos un expediente. Ese expediente tiene que demostrar que el gobierno de Venezuela reprime al pueblo y que la gran mayoría está en contra del presidente Maduro. Eso lo trabajaron en titulares como los que vimos al día siguiente de la manifestación. The Washington Post, por ejemplo, puso una gran fotografía y el titular “Obstinación en Venezuela”. Es interesantísimo su enfoque porque en el centro de la foto está (Henrique) Capriles, a quien califican como “el líder de la oposición”. The Wall Street Journal hace lo mismo: “Los venezolanos toman las calles en protesta contra el gobierno” y afirma que fueron más de un millón los que marcharon. El Mercurio de Chile, lo mismo, dice que más de un millón de opositores marchan en Caracas, exigiendo referendo contra Maduro. Por cierto, todos esos diarios hablan de referendo como si fuera algo normal, cuando en ninguno de esos países el electorado tiene esa opción, es algo nuestro. Yo me imagino que para sus lectores, eso debe ser algo muy extraño. Lo que pasa es que a ellos no les importan sus lectores, sino la matriz de opinión. El Tiempo de Colombia tituló: “Multitudinaria marcha opositora reta a Maduro”. Folha de Sao Paulo dice que Caracas fue ocupada por manifestantes contrarios a Maduro. La Nación de Argentina: Decidida a torcerle el brazo a Maduro, la oposición toma la calle”. Mercurio de Ecuador: “Cientos de miles gritan revocatorio”; Clarín de Argentina:Una multitud contra Maduro”. La Hora de Ecuador: “Venezuela en contra de Maduro”. Y los mejores son los españoles: “Protesta masiva contra Maduro”, dice El País; el ABC pone una foto a página completa de un rostro pintado con los tres colores y el texto: “Venezuela grita libertad. Un millón de personas protesta contra Maduro”. Luego uno hace el cálculo de cuánto espacio ocuparían un millón de personas en esa avenida (Francisco de Miranda). Yo investigué y saqué cuentas: la avenida tiene 14,6 metros de ancho y se necesitarían 17 kilómetros, algo así como 171 cuadras, con cuatro personas por metro cuadrado para meter un millón de personas. Y entre donde estaba la tarima y Parque Cristal solamente hay 18 cuadras. Esas son las cifras reales. Claro, hay que decir que tampoco hay un millón de personas en la avenida Bolívar. El hacer ese tipo de apreciaciones, siempre favorece las falsificaciones de lado y lado. ¿Qué logró el gobierno? Movilizar gente en todos los estados. ¿Puede hacer eso la oposición? No puede. Ya se ha demostrado. Yo estuve monitoreando la televisión ese día. Globovisión, que es como un termómetro, tenía pantalla dividida entre las dos manifestaciones, pero la mayor parte de la transmisión fue de la actividad gubernamental y lo hizo porque el discurso de los líderes de la oposición no le estaba conviniendo ni siquiera a Globovisión. Fue muy duro y la respuesta vino después, cuando la gente de la misma manifestación comenzó a protestar. Eso no podían sacarlo al aire, pero salió en las redes. Yo estoy metido en muchas redes opositoras, porque es la única manera de medirlos y puedo afirmar que fue muy dura la respuesta de su propia gente a los resultados de la manifestación. Por cierto, ¿podemos los venezolanos desarrollar una estrategia para pelear con los adversarios a nivel mundial? Honestamente no podemos, estamos en desventaja. Lo que necesitamos es explicarle al venezolano que vienen por nosotros, no porque seamos venezolanos, sino porque somos muy mal ejemplo, y luego porque tenemos petróleo, oro, coltán, hierro y agua, mucha agua, que ellos necesitan. Si tomamos en cuenta que esta semana Alemania y Francia le dijeron que no al tratado de libre comercio con Estados Unidos y decidieron negociar con Rusia y China, creo que EEUU sabe que tiene que correr hacia este lado y domesticarnos a nosotros porque somos el peor ejemplo del planeta.

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-Se pretendió comparar al 1S con el 11A. En aquella época, toda la televisión (RCTV, Venevisión, Televen y Globovisión) estaban radicalizados a favor del golpe. ¿Qué hubiese pasado el primero de septiembre si la oposición hubiese tenido esas armas mediáticas?

-Siendo especulativo, creo que hubiese sido muy sangriento, porque los tambores de guerra del lado del gobierno eran claros. El mensaje era:O estamos o se muere todo el mundo”. Ese fue el discurso y por eso Diosdado (Cabello) fue el hombre que estuvo moviéndose por todo el país. Creo que fue una jornada agotadora, brutal, pero ese era el discurso, “ya no estamos dispuestos, no somos Chávez, los vamos a poner presos y el que haya que echarle plomo le vamos a echar plomo”. Y hubo otro elemento adicional: esta vez la Fuerza Armada Nacional estaba como más clara sobre el lado en que está jugando. En 2002 hubo un grupo de generales y almirantes que aparecieron en el famoso video premontado. Esta vez no tenían a nadie que pudiera hacer eso, ninguna figura real y no estaban totalmente de acuerdo. Lo cierto es que el dinero viene de un solo lado y que es bastante, pero esta vez les desmontaron maquinaria, armas, grupos violentos; se puso preso a algunos, que son golpes efectistas, pero hacen mella, sobre todo en los ultrosos, entre quienes hay un poco de viejas y viejos que trancan calles, más que los muchachos, tuvieron miedo. Solo les quedaron los loquitos adicionales, pero de ahí no podían pasar. Y el gobierno esta vez sí lo sabía.

-¿Cómo fue el trabajo que hicieron antes y durante y que siguen haciendo después del 1S los medios del Estado y los alternativos? ¿Qué experiencia podríamos tomar para mejorar el trabajo en próximas oportunidades?

-El trabajo está todavía por hacerse. Tenemos 110 emisoras de radio, 6 canales de televisión, pero, igual que los alternativos, son anárquicos. Dependen de los jefes de cada uno de esos medios, pareciera que no se logra una política oficial real. Sí me pareció acertadísimo que lanzaran dos documentales sobre el 11 de abril, en cadena nacional, porque generó el temor en un lado y el sentido de triunfo en el otro. Por primera vez vi una actitud racional dentro de los medios públicos, que son muy desastrosos. Y el peor de nuestros desastres es no mostrar al ciudadano de a pie con sus logros dentro de estos 17 años. Allí es donde hay que hacer más énfasis y campañas más duras. Hay que agarrar a esa gente que sale en una marcha y da un discurso coherente, lógico, algo que no se ve en la oposición. Esos méritos hay que hacerlos crecer y somos nosotros, los comunicadores, los responsables de producir esos materiales. Tenemos que recuperar la noción de solidaridad, que la tenemos, el pueblo, la gente es solidaria. Tenemos que fortalecer las virtudes, no los vicios, y en ese sentido tenemos trabajo para rato. Tenemos mucho qué hacer, generar más conciencia de que vienen por nosotros, nos guste o no nos guste, con oposición o sin oposición porque esta es una joya demasiado valiosa. Debemos fortalecer el sentido de nacionalismo, nuestra pertenencia a la tierra, nuestro pasado. Debemos hacer lo que hizo el presidente Chávez, retomar nuestra noción histórica, el nacionalismo, el ayer, la idea de que somos lo que somos porque tenemos un pasado y hemos construido juntos. También debemos informar cosas concretas, como que tenemos 2 mil 500 personas presas por corrupción que eran de nuestras filas. Eso hay que decirlo, gritarlo bien duro, porque eso permite darle a la gente la sensación de que lo malo se puede sancionar. Del tiempo pasado tuvimos un chinito de Recadi, pero nosotros ya llevamos 2 mil 500 sancionados, y eran de los nuestros, de los que andaban vestidos de rojo-rojito. El gran problema del Estado es que somos demasiado “reaccionarios”, es decir, que reaccionamos ante lo que hacen los otros. No, establezcamos nosotros el juego y que sean ellos los que reaccionen.

-Como profesor de la UBV, ¿se ha logrado algo en términos comunicacionales? ¿Ha servido de algo ese gran esfuerzo del Estado para formar periodistas?

-Aun siendo yo tan crítico, puedo decir que sí lo hemos logrado, especialmente porque hemos formado gente con conciencia. Si por las aulas pasan cien y salen cinco con conciencia, es un triunfo gigantesco. De los primeros que salieron, los que tomaron el edificio y se lo quitaron a Pdvsa, que fueron unos guerreros, tenemos un 70% que sigue dentro del proceso. Eso es una maravilla, tomando en cuenta que los comunicadores sociales nos queremos parecer siempre al patrón, nos identificamos con él, aunque nos boten dos semanas después de ganar un Premio Nacional, como le pasó a Alexis Rosas en RCTV. Nos cuesta más en Misión Sucre por el tipo de estructura que tiene y porque la mayoría de los comunicadores no quieren dar clase en Misión Sucre porque no se quieren identificar con un proceso político. Es un poco más fácil en la Bolivariana y, sin embargo, antes teníamos 94 profesores y ahora somos 52, lo que nos obliga a tener repletas las aulas. También está pasando que nos asignan a los estudiantes por medio de la OPSU. No es como al principio, que la gente iba porque se identificaba con el tipo de universidad, sino porque los zonifican para allá. Sin embargo, siempre lo logramos. Yo, por ejemplo, doy infografía y los pongo a investigar. A veces me llegan los muchachos y me dicen: “Profesor, gracias a esto yo ahora puedo discutir con mi mamá y mi papá”. Eso es un logro. Otro ejemplo, la periodista que ganó el Premio Nacional como medio alternativo es una joven (Mayra Ponce) que estudió en la UBV y convirtió su proyecto universitario en un proyecto de vida, un periódico para ciegos, elaborado en Braille. Y como esa te puedo nombrar muchísimos de Misión Sucre. Tengo el caso de dos señores que eran guachimanes, se graduaron de comunicadores y hoy en día son documentalistas y tienen su propia empresita. Son gente con conciencia, guerreros. Se ha ido logrando, aunque es tan difícil como sembrar papas porque inciden muchos factores, el clima, el agua, la tierra. Pero, la universidad nos ha permitido abrir nuevos espacios, como un diplomado de Radio que estamos haciendo con el Ministerio de Comunicación e Información. Es interesantísimo porque por fin le estamos poniendo la mano a egresados de otras universidades para enseñarles a hacer radio. Y es que ninguna universidad da más de dos semestres de radio, y en el país tenemos 1 mil 200 emisoras. No enseñamos a la gente a hacer radio. El trabajo está bonito, pero es una siembra, con todo lo que eso conlleva.

(Clodovaldo Hernández)

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