De criminales a déspotas, 5 ganadores del premio nobel muy indignos

De criminales a déspotas, 5 ganadores del premio nobel muy indignos

Los premios Nobel han galardonado presidentes de EE.UU. que ordenaron invasiones.

Pero cualquier evaluación de quienes han sido galardonados con el premio en oportunidades anteriores deja una letanía de fallo, con una galería de malhechores, megalómanos y señores de la guerra. Desde su concepción en 1901, ningún Premio Nobel ha sido anulado y el Secretario del Comité Noruego del Premio Nobel fue muy firme al decir que jamás se había revocado un Premio Nobel, sin importar la ofensa.

Considerando a estos ganadores del icónico premio, el rechazo de los votantes el pasado domingo a un tratado de paz no debería excluir a Colombia de la nominación

Siguiendo la inesperada votación de los electores el pasado domingo acerca del los acuerdos de paz que habrían culminado con la épica guerra civil de Colombia, cinco jueces noruegos que anunciarán el próximo Premio Nobel de la paz este año han dejado claro que el ganador de este año ciertamente no será alguien que haya negociado un tratado fallido. (Y sí lo fue…)

Pero en caso de que el Comité del Premio Nobel deba reconsiderar, a continuación nuestra lista de los que deberían ser echados de ese autobús, hablando metafóricamente, claro está.

1. Henry Kissinger, ex Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional

“Lo ilegal lo hacemos de inmediato, lo inconstitucional se tarda un poco más”. Estas, como reveló Wikileaks, fueron las palabras con las que Kissinger se dirigió alguna vez al Ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, y pudieran servir como Misión para Kissinger en su rol como el principal arquitecto de la política exterior estadounidense de 1969 a 1977.

Ganó el premio en 1973 junto a Le Duc Tho del Partido Comunista de Vietnam (quien rechazó el premio), el Comité Nobel fue influenciado por los esfuerzos del dúo para poner fin a la cruenta guerra de Vietnam. Claro, la guerra no terminaría sino dos años más tarde, y sería Kissinger quien supervisara la matanza en Vietnam, Camboya y Laos.

Kissinger también estuvo tras la Operación Cóndor , una campaña estadounidense de asesinatos, tortura y desapariciones en América Latina, la cual incluyó más notoriamente su apoyo al golpe militar que derrocara al democráticamente electo presidente de Chile, Salvador Allende. Al año siguiente, Kissinger y el brutal dictador chileno Augusto Pinochet se volverían socios en el crimen, por así decirlo.

En otras partes del continente, Kissinger extendió un apoyo masivo a la dictadura militar argentina, que en marzo de 1976 lanzó la campaña de la Guerra Sucia, una masacre en contra de los grupos de izquierda que dejó más de 30 mil muertos y desaparecidos.

En Camboya Kissinger dirigió una operación de bombardeos que llevó a la toma del poder por el genocida Pol Pot y ru regimen Khmer Rouge. Otros documentos liberados en 2014 revelaron que en 1976 Kissinger planeaba lanzar atentados aéreos contra La Habana, los puertos e instalaciones militares en Cuba, así como enviar batallones de Marines a la Base Naval de Guantánamo en Cuba.

2. El Presidente Barack Obama

Quien ganó el premio Nobel por “sus esfuerzos extraordinarios para asegurar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”. Las credenciales de paz de Obama, como las de Kissinger, están sobrevaloradas. Como escribió el Atlántico en 2011, en el tercer año del mandato de Obama, “su política para las armas nucleares se volvió otra área donde el optimismo de los primeros años se evaporó”. Apenas a dos meses de obtener el Premio Nobel, Obama envió otros 30 mil soldado a Afganistán.

Quizá sea la escala desmedida de la guerra de drones de Obama que tendrá más impacto en su legado, ataques desde Pakistán hasta Somalia, el mayor número que cualquier otro presidente de Estados Unidos. Asimismo, la administración Obama ha deportado a más inmigrantes que cualquiera otra, otorgándole el título de “de- portador en jefe”. Además, Obama fue el jefe arquitecto de la operación de bombardeo a Libia, así como la operación continua de la base de Guantánamo, a pesar de su promesa de campaña en 2008 donde promovía el cierre de la misma. Entretanto, ha demostrado su compromiso incondicional con el Estado de Israelí, plasmado en el acuerdo militar de más alto costo de la historia, a la vez que ha fallado en minimizar o al menos manejar eficazmente el asunto de la brutalidad policial contra la población negra en su país.

La entrega del premio Nobel al presidente 44 de Estados Unidos es por lo menos extraña, como si el comité en alguna especie de chiste interno, hubiese tenido secretamente un “voto opuesto” cuando nombró a Obama como ganador.

3. Shimon Peres, cofundador del Estado de Israel y ex Primer Ministro

Uno de los fundadores den Estado de Israel, Peres era primer ministro cuando ordenó el bombardeo de refugiados en un sitio de Naciones Unidas en el Líbano, en lo que se conoce como la operación Uvas de la rabia.

En abril de 1996, sufrió un revés electoral de parta de la extrema derecha de su país, debido al acuerdo de paz que firmó con los palestinos, por cual le dieron en premio dos años antes, junto al ex premier Yitzhak Rabin y al líder palestino Yasser Arafat. Bajo toda esta presión lanzó la operación, obligando a 400 mil libaneses a abandonar sus hogares. No se detuvo allí y ordenó que el ejército atacara el refugio donde estaban alojados, murieron 102 civiles, la mayoría mujeres, niños y ancianos.

En aquél entonces, Peres declaró que en su opinión “todo se hizo de acuerdo a la lógica y de manera responsable. Estoy en paz”. Sin embargo la ONU y organizaciones de derechos humanos negaron la declaración del gobierno que decía que la acción no había sido intencional. Por otra parte, Peres formó parte de una milicia responsable de actos de limpieza étnica en villas palestinas durante la Nakba. También ofreció vender cabezales nucleares al régimen del apartheid en Sudáfrica y fue uno de los promotores de la brutalidad y el asedio continuado en contra de la Franja de Gaza.

4. El 14vo. Dalai Lama

Cuando el Comité del Premio Nobel eligió al líder tibetano como el ganador del premio en 1989, hicieron énfasis en su “filosofía de paz budista y su reverencia a todos los seres vivientes”. Pero su récord dista mucho de ser noble.

Durante una entrevista con el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung afirmó entre risas “Europa, por ejemplo, Alemania, no puede convertirse en un país árabe”, haciendo eco de los sentimientos de la extrema derecha como el grupo antiislámico PEGIDA y el Frente Nacional francés.

Muchos consideran las perspectivas de su santidad acerca de los refugiados sirios en Europa como un bastión para la hipocresía, dado que el Dalai Lama también es un refugiado, el reside en India dado que la operación apoyada por la CIA que entrenó y fundó a los soldados tibetanos en contra la la República Popular China .

A pesar de identificarse como un “Marxista”, estuvo en la lista de pagos de la CIA durante décadas. Nunca se ha opuesto a la guerra estadounidense contra el Terror en Irak o Afganistán, y ha sido amigo de buitres como George W. Bush, Margaret Thatcher y Pinochet; el Dalai Lama consideró que era moralmente conveniente conceder asilo únicamente temporal a los refugiados.

5. El expresidente estadounidense Woodrow Wilson

El “padre del liberalismo” celebrado por ser instrumental en la creación de una base global para el “humanitarismo”. Se ganó el premio Nobel en 1919 por su rol como diseñador de la Liga de Naciones al término de la Primera Guerra Mundial. Esa misma liga de naciones continuaría para convertirse en lo que es hoy Naciones Unidas, el mismo cuerpo que dejó por fuera a los líderes anticoloniales del hemisferio sur para participar en las negociaciones de paz en la ciudad de París al final de esta guerra.

Wilson promovió los valores de la autodeterminación, dijo que los pueblos tenían el derecho de “escoger la soberanía bajo la cual ellos quisieran vivir”. Como presidente, sin embargo, envió tropas estadounidenses para intervenir en Cuba, Haití, República Dominicana, México y Rusia.

El mismo año que recibió el premio nobel, Wilson escribió un discurso para el congreso que decía “No estaré con los americanos que quieren dictar a otros pueblos como deben ser sus gobiernos”. Cuando lo envió a su secretario de Estado para revisarlo, llegó con esta nota al margen: “Haití, Sto. Domingo, Nicaragua, Panamá”.

En su país era un racista devoto, dijo “no hay posiciones de gobierno para negros en el sur, el lugar de un negro está en los sembradíos de maíz”. Institucionalizó estas posturas al segregar el servicio público en 1913.

También despidió personalmente a 15 de 17 supervisores negros que obtuvieron trabajos federales, asimismo su Director de Servicio Postal y el Secretario del Departamento del Tesoro también segregaron sus oficinas.

El ganador del premio Nobel, siendo gobernador de Nueva Jersey, también firmó una ley que forzaba la esterilización de criminales y personas con problemas mentales.

Por: Urooba Jamal /teleSUR

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