Desde la Conciencia / La “Viveza Criolla”

Desde la Conciencia / La “Viveza Criolla”

Por: Ignacio Buznego Escobar

Son muchos los políticos, filósofos y estudiosos del comportamiento social del venezolano que han escrito sobre la “viveza criolla”; en la década de los 50 el ilustre ensayista Arturo Úslar Pietri, escribe “El Mal de la Viveza”, adelantando uno de los males que tendría el país para emprender su propia superación, la viveza criolla se encuentra arraigada en el comportamiento social del venezolano, la falta de fe o la mala fe, la práctica del engaño, el colearse, el que hace trampa para conseguir su propósito, el que llega buscando un “amigo” en el banco para que lo pasen rápido, el que no respeta las luces de transito o adelanta un vehículo por la derecha, el recurrir a una palanca para conseguir un puesto de trabajo, y la última mutación de la viveza el bachaquero, se ha convertido en un comportamiento tan frecuente y en una forma de relación social que algunos llegan a considerarla una conducta normal, esto en una sociedad en donde se fomenta el socialismo y su organización busca el bien común sobre el bien individual, es incongruente ya que la práctica de la “viveza”, en donde se desobedecen reglas de convivencia, pautas morales y jurídicas siempre se realizan en beneficio propio y en detrimento del otro.

En la década de los 80 con la inauguración del metro de Caracas en el año de 1983, ocurrió un efecto en la conducta social del venezolano que se denominó, efecto metro o cultura metro, hablar de ello involucraba una transformación del ciudadano como el de “pasar el suiche” en el comportamiento de los que hacían uso del servicio, el cual era diferente de su conducta social en la superficie de la ciudad, esto en todo lo referente al respecto al derecho del otro ciudadano y la conducta social en general, el respeto a las normas del sistema y su cumplimiento, entonces surge la pregunta ¿Cómo una misma persona podía tener dos tipos de comportamiento una dentro del sistema metro y otra fuera de él? Y la respuesta más idónea que puedo traer a colación es que en la década de los 80 principio de los 90 el sistema metro hacia cumplir sus normas, existía una voz permanente que se hacía parlante cada cierto tiempo, recordando a los usuarios las normas de valor, ya que era justamente eso una manera de subrayar valores, normas de convivencia y sobre todo que sus usuarios se sentía vigilados y supervisados.

Este ejemplo del metro de Caracas que traigo a colación en este artículo, tiene mucha relación con el efecto actual que podría denominar el “efecto emigración”, observar como venezolanos en otros países transforman su comportamiento social el cual es diferente que en su país natal e igualmente el comportamiento del extranjero en Venezuela con respecto a su comportamiento en su país de origen, esto trae como conclusión que la “viveza venezolana” realmente no existe, lo que si existe es un sistema jurídico – social que funciona y otro que no, estudios científicos han demostrado que el ser humano para que pueda comportarse y cumplir las reglas de convivencia social, debe sentirse vigilado, debe observar un sistema judicial que funcione y ejemplarizante, una verdadera aplicación de la justicia, mientras exista funcionarios públicos corruptos, injusticia, manejo de influencia, y ciudadanos y funcionarios que se sienta por encima de la ley, existirá este mal o cáncer de “la viveza criolla”, que mantendrá al país en subdesarrollo, moral, jurídico y social.