El contrabando en la frontera con Colombia agudiza la crisis venezolana

El contrabando en la frontera con Colombia agudiza la crisis venezolana

Un litro de gasolina que en Venezuela cuesta 1 bolívar, al atravesar hacia el país vecino ese mismo combustible se revaloriza en casi 35.000 veces.

El tráfico de combustible y alimentos por la frontera entre Venezuela y Colombia se ha convertido en un fenómeno difícil de erradicar, donde prospera un negocio ilegal que agrava la situación económica de la República Bolivariana.

En el municipio venezolano de San Antonio del Táchira, fronterizo con Colombia, un litro de gasolina de 91 octanos cuesta un bolívar. En Colombia, un litro del combustible equivalente cuesta 34.816 bolívares (2.238 pesos colombianos). De ahí que fuertes mafias se hayan enquistado en casi 300 pasos fronterizos repartidos en los más de 2.219 kilómetros de la frontera colombo-venezolana.

Los analistas critican que Bogotá aplique leyes que favorecerían y legalizarían el contrabando. “El Gobierno colombiano incluso es tan complaciente que produce normativas, en el marco de la Ley 191 del año 1995, que es la Ley de Frontera en Colombia, han logrado desarrollar y orquestar toda una estructura jurídico-legal que le ha dado basamento a esta actividad”, denuncia el director nacional de la Asociación de Colombianos y Colombianas en Venezuela, Juan Carlos Tanus.

¿Es imposible negociar con Bogotá?

El dirigente calcula que unas 16 millones de personas estarían aprovechándose de este negocio ilegal, que ya ha provocado conflictos entre los gobiernos de ambos países.

“El presidente Nicolás Maduro ofreció a Colombia en una reunión la venta de combustible subsidiada en pesos colombianos. Fue imposible. No pudimos, porque Colombia tiene la frontera cerrada”, aseveró el ministro venezolano de Comercio Exterior, José Gregorio Vielma Mora.

Las estructuras mafiosas han salpicado a funcionarios de ambas naciones. “Hemos hecho grandes esfuerzos, y aquí [en Venezuela] hemos detenido a un número importante de autoridades civiles, militares y policiales para frenar el contrabando”, agregó el ministro.

Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha negado en varias alocuciones que su Gobierno perjudique a la economía venezolana. El mandatario argumenta que la diferencia de precios y el cambio en divisas son los responsables de la crisis del vecino país.

Desangre económico

Sin embargo, en el año 2015, Bogotá emitió la Ley 1762 Anticontrabando, que no establece penas para quienes introduzcan a Colombia hasta 20 galones de combustible por sitios no autorizados. De ahí el surgimiento con mayor fuerza de los llamados ‘pimpineros’ colombianos, que en ese mismo período protestaron a su Gobierno por la falta de aplicación de estrategias de generación de fuentes de empleo formales.

Algunos se preguntan si este tipo de acciones sistemáticas responden únicamente a un objetivo económico o si existe en todo esto un trasfondo político. Especialmente cuando Santos ha recibido en esa zona fronteriza al vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, a pocos días de que el jefe de la Casa Blanca Donald Trump amenazara con una opción militar contra Venezuela. Entretanto, Caracas sigue resistiendo lo que los analistas califican como un desangre económico a través de sus fronteras.