Enfoque Leopoldo Puchi

Enfoque Leopoldo Puchi

elepuchi @gmail.com

Flash Rojo

LA GENTE AHORA protesta cuando no le llega la bolsa de los Claps. Eso indica que el programa cumple un papel, pero al mismo tiempo es señal de deficiencias, porque hay graves distorsiones en la distribución y cobertura. Del mismo modo, sería conveniente que se dejara claro si el programa es temporal o si llegó para quedarse.

SE NOTAN de nuevo apagones y fallas en el servicio eléctrico en varias ciudades. También hay problemas en el suministro de las estaciones de gasolina. Como los funcionarios no informan sobre lo que ocurre, se generan especulaciones y temores. El mejor antídoto no es atribuir todo a la guerra económica sino corregir e informar.

Flash Negro

EN EL SÍNODO sobre la familia, monseñor Jorge Urosa firmó un documento contra el Papa. Desde entonces ya se intuía que sería nombrado otro cardenal, con una posición distinta sobre el tema. El seleccionado es Baltazar Porras. Ahora, sobre Venezuela ambos cardenales coinciden, aunque es posible que Porras se haya comprometido a ser menos extremista.

SI LA MUD recoge las firmas habrá referendo en unos noventa días. Para ese momento la oposición ya se habrá repuesto de las tensiones que la abrumarán en noviembre y para entonces será muy difícil que se vaya por la línea de la abstención. Sus posibilidades de éxito son grandes, porque además febrero y marzo son meses malos económicamente.

Desde la Sala Situacional

Uribe en Venezuela

Tanto en Colombia como en Venezuela es indudable que está planteada la necesidad de negociaciones y convenios entre factores enfrentados, aunque las circunstancias y el tipo de conflicto son diferentes. Tampoco puede decirse, por supuesto, que exista una relación de dependencia directa entre las dos situaciones, pero de algún modo lo que ocurre en uno de los dos países influye en el otro.

Siendo así, el bloqueo del proceso de paz que ha ocurrido en Colombia puede tener una repercusión muy negativa sobre la política venezolana en la medida en que se convierte en un modelo, una referencia contraria al entendimiento entre partes opuestas. Del mismo modo, la actitud reluctante asumida por importantes

factores de la clase política venezolana frente al proceso de negociaciones –y en particular la reacción de satisfacción por los resultados del plebiscito– va a incidir de manera nociva en la evolución de los acontecimientos en Venezuela

En Colombia, a propósito del acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las Farc, se evidenciaron dos posiciones. De un lado, el sector liderado por Juan Manuel Santos, partidario de refrendar lo establecido en el diálogo de paz. Del otro, el sector liderado por Álvaro Uribe, contrario al entendimiento alcanzado.

En Venezuela, no ocurrió una división semejante en los factores de oposición, ya que éstos se ubicaron del lado del sector encabezado por Uribe de manera prácticamente unánime. Un comportamiento que llama la atención, porque se hubiera podido esperar que también aquí se expresaran diferentes visiones, es decir, unos factores favorables a la posición del sector de Santos y otros al planteamiento de Uribe. Pero no fue así, nadie en la oposición venezolana respaldó la línea de Santos.

Este hecho –que la oposición venezolana se haya manifestado a favor de la posición de Uribe y no de Santos– crea una dificultad adicional para el proceso de negociación que debe tener lugar en Venezuela, puesto que los factores proclives a acuerdos, como lo fue Santos en Colombia, son muy débiles en la oposición venezolana y muy fuertes y mayoritarios los grupos radicales y más intransigentes, al estilo de Uribe. Ese peso de la mentalidad “uribista” es un verdadero peligro para Venezuela. Sin embargo, es indispensable dar inicio al diálogo y apostar a que con el tiempo se expresen sectores de la oposición en una óptica más abierta. De no ser así, la situación aquí también estará bloqueada.

El Socialismo en la Historia

Tarjeta de crédito

Hace pocas semanas una entidad bancaria rusa inauguró un monumento a la carta de crédito. La escultura hecha de hierro fundido presenta una mano con una tarjeta en la que está registrado el nombre de Edward Bellamy, el escritor estadounidense que por primera vez imaginó esta forma de pago en su novela Looking Backward (1888), en la que describe cómo sería la vida en una sociedad futura: el capitalismo, que es considerado como una selva inhumana fundada en la ganancia, le daría paso a un mundo más harmonioso, con los medios de producción y los procesos de distribución en manos del Estado. En esta visión de un socialismo utópico todos los trabajadores tendrían ingresos suficientes para una vida decente. Y para este fin, concibió un medio de pago que facilitara la transferencia de recursos del Estado, una suerte de tarjeta de débito con una asignación anual para todos los consumidores, que se beneficiarían de una porción de la riqueza producida por el conjunto de la sociedad y podrían acceder así a los bienes y servicios. Cierto, la tarjeta plástica es hoy una realidad pero manos de la racionalidad del capital. Aun así, no hay por qué descartar el uso igualitario con el que soñó Bellamy.