JVR: Francotiradores

JVR: Francotiradores

“La tarea de lograr el diálogo en Venezuela es ímproba”

1 EL FRANCOTIRADOR ES UN PROFESIONAL. Un experto en disparar emboscado. Su eficacia radica en ocultar su presencia y mimetizarse para cumplir la misión que le fue encomendada. Sabe ubicarse en el sitio apropiado. Escogido, deliberadamente, para cumplir con el encargo. En política también funciona la mentalidad y la praxis del francotirador. Que, en ocasiones, ha obtenido éxitos fugaces.

2 LA TAREA DE LOGRAR EL DIÁLOGO EN VENEZUELA ES ÍMPROBA, por decirlo de alguna manera. Una mayoría -lo registran las encuestas-, se pronuncia a favor de acuerdos, en torno a una mesa, con la presencia de las partes en conflicto. A esta tendencia se suman sectores en el ámbito internacional. Que, por cierto, han evolucionado después de mantener posiciones alineadas con la oposición dentro del país. Pero así como es obvio que los venezolanos no nos queremos matar; que la tendencia favorable al diálogo representa un vasto sentimiento antiviolencia, cabe destacar que hay sectores, grupos, grupúsculos e individualidades que discrepan de ese sentimiento, ampliamente extendido, a favor de salidas pacíficas y concertadas. Esto, lamentablemente, es innegable.

3 EL FACTOR QUE SEÑALO, recalcitrante en sus actitudes ultras, para el cual la salida en Venezuela no es pacífica sino violenta, que necesariamente pasa por el derrocamiento -como lo declaran paladinamente voceros de la MUD- del presidente constitucional y democrático, Nicolás Maduro, rechaza con vehemencia el diálogo y todo cuanto se le parezca. Es un sentimiento que crece y se expande a nivel de la dirección opositora.

4 PORQUE EL JUEGO ESTÁ CLARO: unos no se atreven a repudiar abiertamente el diálogo y se mueven con ambigüedad. Entre el sí, pero no. Mientras que otros adoptan el rol del francotirador y disparan a mansalva. Poco a poco, dada la dinámica de los acontecimientos, confluyen ambos sectores porque la actual situación los obliga a coincidir. El conjunto de la oposición se exaspera con la pérdida de banderas. La chapucería y el insólito manejo mediático del revocatorio; es decir, la torpeza evidente de sus promotores, determina que el revocatorio no se dará este año. De igual modo, el fracaso en la OEA del “almagrismo” -es decir, la alianza del inefable Secretario General del organismo internacional con el cipayismo de la oposición-, al no poder activar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela, los deja como capilla sin santo.

5 ¿QUÉ HACER ANTE TAN FRUSTRANTE PERSPECTIVA? ¿Cómo manejarse ante seguidores radicalizados? El liderazgo opositor vinculó su destino a la aventura de sacar este año, como sea, a Maduro de Miraflores. Pero ese “como sea” está cada día más distante, y de nuevo, en esta oportunidad, el voluntarismo vuelve a fallar. Lo que se impone y cobra fuerza es el salto al vacío. La figura del francotirador funciona no sólo contra el diálogo, con el cual la MUD se enreda cada vez más sino también con lo que hay que hacer cuando las salidas previstas se desploman y desaparecen.

6 EL ASIDERO QUE LE QUEDA A LA DIRECCIÓN OPOSITORA ES LA ASAMBLEA NACIONAL, como instancia para disparar contra el gobierno constitucional. Pero con evidentes limitaciones y resultados cada día más ineficaces. Salvo en el terreno de la provocación, lo que somete a la institución a un desgaste acelerado. Algo que recuerda -guardando distancias- lo que sucedió en Plaza Altamira en abril del año 2002, cuando una oposición desmoralizada por la derrota sufrida pretendió erigir con los militares desertores un poder alterno para insistir en el derrocamiento al gobierno. Experiencia que se cocinó en su propia salsa.

El Espejo| José Vicente Rangel

Expresa tu opinión

*