Maryclen Stelling: De abajo hacia arriba

Maryclen Stelling: De abajo hacia arriba

En el artículo publicado el domingo anterior afirmábamos que podría estarse desarrollando en el país “una nueva cultura política de solidaridad, participación y organización”, por oposición y en repuesta al debilitamiento de los lazos colectivos y comunitarios, baja asociatividad y alta desconfianza en conjunción con un proceso de despolitización.

En ese sentido, planteamos que se está configurando un nuevo pacto político para la convivencia a partir de la lucha que se libra en amplios sectores de la población por el acceso a bienes materiales de subsistencia.

No se trata de un pacto de élites, ni constitucional como tal, o de carácter oligárquico y excluyente. Por el contrario, está en curso una espontánea estrategia ciudadana de concertación social que se enrumba a un imperioso pacto de solidaridad, a un necesario pacto de sana convivencia en el que todos tengan cabida, a un pacto que lleve asociados principios como la justicia social, la participación ciudadana y la igualdad.

Pacto que emerge del nuevo tejido asociativo en torno a las nuevas formas de lucha por la subsistencia y que, a su vez, posibilita el acceso a una multiplicidad de actores, hasta ahora simples observadores de lo que se decide a otros niveles.

Condiciones que indudablemente fortalecen el tejido social “solidario”, promueven y albergan mecanismos de participación ciudadana en la gestión de lo público.

Surgen nuevos vínculos con miras a conseguir objetivos comunes que activan las redes sociales, promueven la ciudadanía participativa y no necesariamente se presentan acompañados por un interés político.

Desde allí, desde abajo, no solo irrumpen nuevas formas de asociatividad sino también nuevas dimensiones en el quehacer político, como son la inclusión y participación en torno a objetivos comunes. Desde allí brota un capital repolitizador que revierte en forma espontánea y desde las propias bases la despolitización; capital que no debe ser despreciado y que debería articularse con cualquier estrategia nacional de diálogo, convivencia y paz.

Un nuevo imaginario político-democrático podría estar surgiendo de abajo hacia arriba.

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