Mercedes Chacín: Las coincidencias del decir

Mercedes Chacín: Las coincidencias del decir

El próximo viernes 30 de septiembre la revista Épale CCS cumple cuatro años. Y la pongo de pretexto para hablar de periodismo, ese periodismo que puede ser vital pero también letal.

El periodismo, que saltó de las páginas hijas de árboles muertos a las ondas radioeléctricas o a los megabytes, debe estar dispuesto a redescubrirse y aceptar que redescubrirse no solo es afán de adolescentes o de gente atormentada.

Y desde el II Congreso de Periodismo Cultural, organizado por la Alcaldía de Caracas, nos pidieron hablar de crónicas y hablar de crónicas es otro pretexto para hablar de periodismo y hablar de periodismo también es redescubrirse. Y para redescubrirse se puede evocar a un poeta como Orlando Araujo (palabras que tomo de un libro de otro poeta, Earle Herrera, La Neblina y el Verbo, Orlando Araujo uno y múltiple) cuando dijo:Si soy panadero, debo hacer el mejor pan, si soy deportista debo ser el mejor deportista. Si soy escritor debo escribir lo mejor posible”.

Y si somos periodistas, comunicadores, deportistas o escritores hay que tratar de hacerlo lo mejor posible y eso, en el caso del periodismo y/o la comunicación se trata también de escoger el mejor medio, con las mejores herramientas, con el mejor género para que seamos leídos, para ser vistos, pero sobre todo para lograr que nuestro mensaje llegue a tiempo, claro, divertido, certero. Para quienes creemos en la palabra casi como un evangelio porque es el origen de todo y para quienes abrazamos el periodismo para narrar estos tiempos que vivimos, la crónica es el mejor género.

Y lo creemos porque no es la crónica periodística un género con fórmulas que contesten preguntas de manual: qué, quién, cuándo, dónde y cómo, aunque nunca pueda ignorarlas. La crónica tiene tantas formas de contestar esas preguntas como seres humanos hay en el planeta. Es un género indisciplinado, rebelde, revolucionario. Es, precisamente, la búsqueda de múltiples miradas, de múltiples realidades que se amoldan a los acercamientos del foco que pueden hacer miles de millones de ojos humanos a través de la palabra.

Contar lo que ve, relatar lo que le pasa o mira pasar, narrar lo que acontece es un acto inherente a la condición humana, una necesidad espiritual, una forma de rescatar el pasado y atrapar el presente, un anhelo de y un procedimiento para perpetuar la memoria colectivanos dice Earle en otro libro, Periodismo de Opinión, Los Fuegos cotidianos, para abundar sobre la crónica.

Y desde la crónica volvemos a la memoria colectiva, a Épale CCS y a su cuarto aniversario, tratando de hilvanar una seguidilla de metas cumplidas y de las no cumplidas, hilvanadas también con la necesidad de hacer, de inventar y errar como toca en estos tiempos en los que la creatividad, el talento, la “palabra precisa y la sonrisa perfecta” sean un instrumento para la paz, nunca para la guerra.

Araujo, Herrera y la crónica, azares que se entrecruzan, que confluyen una y otra vez en el hablar, en el decir, en el hacer y en el amar. Sigamos.

LETRA DESATADA/Sep 26, 2016

Expresa tu opinión

*