Miguel Angel Ferrer: La FAO desmiente las falsedades sobre Venezuela

Miguel Angel Ferrer: La FAO desmiente las falsedades sobre Venezuela

Con la declaración del representante en Venezuela de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en el sentido de que este país no requiere de ayuda humanitaria, el gobierno del presidente Nicolás Maduro gana una nueva batalla en la guerra mediática desatada por la derecha autóctona y por Estados Unidos contra el proceso bolivariano en curso desde hace ya casi 20 años. Pese a los esfuerzos realizados por el organismo los últimos años todavía existen más de 800 mil personas que padecen de hambre.

miguelaferrer210716_op_1Las palabras del representante de la FAO constituyen un sólido valladar contra los intentos de la oligarquía criolla y del imperialismo por crear la imagen de una Venezuela en situación de caos por falta de alimentos para la población. La creación de esa imagen serviría como coartada para justificar una intervención extranjera con fachada de ayuda humanitaria pero con el claro propósito de derrocamiento del gobierno bolivariano.

Lo que dijo la FAO, expresado diplomáticamente, es que en Venezuela no hay escasez de alimentos; que la aparente escasez es fruto de esos viejos conocidos del pueblo mexicano que son el ocultamiento y el acaparamiento con fines de especulación mercantil en búsqueda de mayores márgenes de ganancia dineraria, y que en el caso presente y concreto de Venezuela tienen también el propósito de desestabilizar y, acto seguido, derrocar con auxilio militar extranjero, al presidente Maduro y descarrilar la revolución anticolonialista y antiimperialista iniciada en 1999 por el Simón Bolívar del siglo XXI, el comandante Hugo Chávez.

En la declaración de la FAO se encuentra implícito el reconocimiento de la existencia de la guerra económica contra el gobierno de Nicolás Maduro. Pero ante el hecho innegable de que ese tipo de guerra no ha producido la caída del régimen, a la derecha criolla y a Washington sólo les queda el recurso de la intervención militar directa. Y a esta abominable y sangrienta opción están jugando sus ya muy escasas cartas.

Por eso se acude a la guerra mediática. Hay que sembrar en la opinión pública internacional la imagen de la necesidad de una intervención extranjera que ponga fin al supuesto caos. Esta estrategia mediática encuentra su correlato exterior en aquella reciente declaración del presidente estadounidense, Barack Obama, que calificaba la situación interna venezolana como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Aunque la derecha venezolana e internacional pretendan restar importancia a la denuncia de una invasión militar extranjera, los datos duros no dejan duda acerca de ese propósito. Sobre todo cuando ha quedado claro que no existen en Venezuela las condiciones para un clásico golpe militar tipo Pinochet o tipo Videla. Y cuando ya hay la experiencia de que tampoco tiene posibilidades de éxito un golpe blando tipo Ucrania o un golpe cívico-militar como el que sacó momentáneamente del poder al presidente Hugo Chávez en 2002.

Así que no queda otro camino que la guerra mediática. De ahí lo duro y lo tupido de la campaña de mentiras, exageraciones, distorsiones y francas invenciones sobre la situación económica venezolana. Y de ahí también la mayúscula importancia del dictamen de la FAO.

Es claro que el dictamen del organismo de la ONU tiene y tendrá menos peso en la opinión pública internacional que el calumnioso bombardeo mediático imperialista. Pero también es claro que sí tiene y tendrá efectos disuasivos en la estrategia de la Casa Blanca y del Pentágono para justificar y desatar la invasión militar deseada. Aquí está el gran mérito y la mayor importancia del juicio de la FAO sobre la situación económica interna de Venezuela.

21 julio 2016

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