Mohamed Ali nunca morirá

El legendario peleador consagró su vida a la excelencia deportiva y a la lucha por la igualdad y los derechos civiles

Prensa Punto Olímpico – Carlos Casas

Cuando Mohamed Ali falleció el 3 de junio a los 74 años, murió el hombre, pero no la leyenda.

Una leyenda que inicia a los 12 años, cuando comenzó a boxear para vengarse de quien había robado su bicicleta. Ali comenzó a destacar desde adolescente, y no paró hasta ganar la medalla dorada en Roma 1960, el campeonato mundial de los pesos pesados, y el epíteto de “El Más Grande”, autoimpuesto pero jamás cuestionado.

Con cada pelea, Ali añadía un capítulo a su historia imposible, bailando como mariposa y picando como abeja, palabras con las que definía su “performance”. Nadie movía los pies como él, nadie desequilibraba al rival como él, nadie generaba tantas expectativas –y luego las superaba- como Mohamed Ali.

Grabados en la historia quedarán sus combates con Joe Frazier, George Foreman o Sonny Liston, su lucha incansable por los derechos civiles y la igualdad racial, y una vida que opaca a cualquier relato de ficción. Descansa en paz, Mohamed, tu leyenda continúa.

Somos el punto de encuentro de nuestros deportistas”

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