Roberto Hernández Montoya | La violación del sentido

Roberto Hernández Montoya | La violación del sentido

Hay cosas que no entiendo. Violar un niño, por ejemplo. Pero menos entiendo que a sus padres no les importe.En cierto colegio de Caracas, un padre nota que su hijo pequeño tiene comportamientos extraños. Luego de un estudio sistemático y de indicios que omito por escabrosos, descubre que su niño ha sido violado por su maestro de natación. El infante revela que otros tres niños han pasado por la misma experiencia. El padre y los padres denuncian al perpetrador, quien está preso y sometido a juicio.

Hasta ahora todo bien. Quiero decir, no bien porque eso no puede estar lo que se dice bien, pero al menos está dentro del cauce digamos que admisible en medio de lo repugnante de la situación.

Durante el paro de 2002-3 oí a una joven madre decir: “Estoy dispuesta a que mi niño pierda el año con tal de salir de Chávez”.

No me detuve a preguntarle por qué no se sacrificaba ella e inmolaba a su hijo. Callé porque mi hijo más pequeño estaba en ese plantel y temí que la histeria reinante se ensañara con él. Solo razoné que, en las guerras, las escuelas siguen funcionando. Inútil, aquella gente no entendió. Ni oyó siquiera. El pánico antichavista era tal que ese argumento elemental no era audible.

Con idéntica motivación dos señoras rezaban en el puerto de Maracaibo por que el tanquero Pilín León estallara y arrasara no sé qué porción de la ciudad. O toda. Alguien les señaló que las primeras arrasadas serían las rezanderas, una de las cuales respondió, heroica: “No importa, con tal de salir de Chávez”.

Quisiera saber quién fue la mente irracional que dijo que el ser humano es racional. Estos comportamientos demuestran que es cierto lo que dice Edgar Morin: Homo sapiens es también homo demens y encima homo hystericus. En la Grecia antigua se creía que los dioses infundían locura en los seres humanos para que se mataran en la guerra. No creo en dioses, pero el mito tiene sentido, como tantos mitos, sobre todo griegos.

En este colegio caraqueño entró la locura marciana (inducida por el dios Marte). Algunos padres afirman que la denuncia del estupro de los niños es una maniobra chavista para desprestigiar la educación privada. Es decir, no les importa que les violen sus hijos con tal de salir de este rrrÉgimen.

Poderoso dios es Marte.

Opinión 16 julio, 2016

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