Roberto Malaver: ¡Fraude!

Roberto Malaver: ¡Fraude!

Por más que te tongonees, siempre se te ve el bojote! Los chavistas nos tienen locos de bola a bola.

Ya las vainas no son como antes, que uno tenía ese Consejo Supremo Electoral a la orden allí con el doctor Ezequiel Zamora siempre atento a apoyarnos y el compañero Delgado Chapellín ni se diga. Ahora estos carajos cada vez que uno hace una marramucia salen y descubren la vaina, y uno queda como un mismo pendejo ante el país y el mundo.

Allí está la vaina de las firmas para el referendo revocatorio. Somos unos irresponsables del carajo. Nos dieron 30 días para recoger esas firmas y después pretendimos hacerlo en cinco días, y allí tuvimos que mover ese rabo porque había estados donde no nos daba la vaina y corre por aquí y corre por allá, y ¡carajo, logramos la vaina!, y a llevar cajas para el CNE y a decirle a Venezuela y el mundo que recogimos más de 3 millones de firmas, a pesar de que solo hacían falta 195 mil, somos unos carajos bien arrechos y el gobierno se vino abajo y ni un paso atrás y prohibido olvidar.

Pero después se supo todo. Pusimos a firmar hasta al gato de los Branger. Muertos firmantes por aquí, menores por allá, presos, y gente que nació en 1890 y anda pal carajo. Pero lo peor es que ahora descubrimos que el 50% de nuestros compañeros en la Asamblea Nacional, esos que le aprueban las locuras a Espoleta Allup, tampoco firmaron, ¡coño, sembramos patilla y nace melón! Y todo porque se pusieron a decir que ese referendo beneficiaba a Embajada Radonski y ¡ni de vaina!, a ese muerto no lo vamos a levantar ahora cuando nosotros estamos cerquita del poder. Con una oposición así no vamos a ninguna parte, o, mejor dicho, sí vamos, vamos al carajo viejo.

Y la vaina más descarada que hicimos, ya lo dijimos la semana pasada, fue poner a Juan Carlos –Sobre– Caldera a defender esas firmas, como diciéndole a la gente: “Miren, sí, estamos haciendo todas las trampas del mundo, y para demostrárselo, ahí va Sobre Caldera a defender esa vaina”. Es verdad que alcanzamos el 1%, carajo, sería el colmo, pero también es verdad que tenemos más de 8 mil demandas por ese montón de vainas raras que le hicimos a la gente. Y lo más pendejo es que, en vez de reconocer que metimos la pata, no, le caemos encima a Tibisay Lucena. Así que vamos a esperar para ver cómo se viene la bolada, pero seguro estamos de que desde el Ministerio Público nos van a pintar una paloma de la paz.

El papá de Margot anda arrechísimo porque hay un chavista que lo jode diciéndole que cuando vuelvan a firmar para el revocatorio le avisen, para saludar a su abuelo, que lo pusieron a firmar y se murió hace años. El hombre entró sin saludar, ni un carajo, y murmuró una vaina rara –mmhhuutt– y fue al cuarto y le metió un soberano coñazo a la puerta y el afiche de Pablo Medina se vino abajo.

–Sírveme la copa rota, –me canta Margot.

Memorias de un escuálido en decadencia/ Ago 08, 2016

Expresa tu opinión

*