Una Sociedad Feliz  /Desde la Conciencia

Una Sociedad Feliz /Desde la Conciencia

Por: Ignacio Buznego Escobar

Desde que nacemos el término felicidad está muy relacionado con la vida de las personas y desde que empezamos a interactuar en sociedad de la niñez a la adultez, iniciamos un camino de estudio y trabajo para tener una “vida feliz”, algunas veces sin entender siquiera que podría ser, tener un vida feliz, las industria que moldea la conciencias de las personas, venden vidas felices a través de la propaganda y entonces tener dinero representa tener un vida feliz, tener un carro último modelo representa felicidad, una casa grande con jardín, perros, piscina, etc. Representa a la felicidad y las personas envueltas en ese paradigma trabajan, sufren, se esfuerza por tener ese tipo de vida, ya que sin duda alguna todas las personas de la faz de la tierra quieren ser felices. La felicidad para los religiosos están constituido como el paraíso, un lugar o espacio físico en donde las personas no sufren ningún tipo de calamidades económicas, de salud o de justicia, en fin es la felicidad absoluta de las personas y es la promesa que Dios les da al ser humano, de que en algún momento de la historia de la humanidad viviremos una vida feliz; para los filósofos la felicidad es un estado de conciencia, en donde a pesar de las adversidades que pueda sufrir cualquier persona, este por aceptarla como algo natural y necesaria en la vida, no perturba su estado de armonía y felicidad, entonces determina que la felicidad es mental y que no tiene nada que ver con un espacio físico o condición social, en conclusión una persona es feliz si mentalmente es feliz.

Observando el comportamiento humano, podemos determinar que la felicidad puede ser alcanzada por cada una de las personas en determinados momentos de su vida, lo único que queda establecido, es que la felicidad es momentánea y como todo en el espacio físico-tiempo cambia, así de cambiante y mutable es la felicidad, ahora ¿Qué haría feliz a las personas en una sociedad? Aristóteles decía que una acción es correcta si te hace feliz, y que todo hombre realiza una acción para la consecución de un fin, que será al final la felicidad, Platón establecía que la felicidad se conseguía en una sociedad justa y que la extrema infelicidad va acompañada de una extrema injusticia, tomando estos aspectos de Platón y Aristóteles puedo establecer mi propia definición de felicidad que sería: “La felicidad es la consecución de las metas en un ambiente de justicia”.

Una sociedad feliz se alcanza cuando los ciudadanos que la habitan puede alcanzar las metas que se planteen en un ambiente de justicia, un Estado debe trabajar para que sus habitantes pueda o tenga la posibilidad de alcanzar sus sueños o metas, lo contrario a esto tendría como consecuencia una profunda infelicidad, la situación actual de inmigración que presenta la sociedad venezolana es consecuencia de este principio de felicidad que desarrollamos en este artículo, los venezolanos emigran a otros países en busca de ser felices y esa búsqueda de felicidad los llevan a los Estados que le garantice que si se esfuerzan y trabajan por alcanzar sus metas es posible que las pueda alcanzar, igualmente la justicia es necesario para alcanzar la felicidad ya que la justicia garantiza que las metas sean alcanzadas por los justos y no por personas que valiéndose de otras prácticas no justas sean los que las alcancen ya que igualmente esto trae desilusión en las personas que tuvieron que trabajar duro en alcanzar sus metas y frustración en las que no pudieron alcanzarlas, es por ello lo importante para un Estado de contar con un instituto que oriente a sus habitantes desde la niñez en las potencialidades que tiene cada persona, para alcanzar sus metas y que las metas que se propongan cada persona tenga congruencia con sus potencialidades, ya que todas las personas no nacimos para ser astronautas, presidentes, empresarios, músicos, deportista de alto rendimiento entre otros oficios, pero todos si nacemos para ser exitosos, la clave del éxito radica en plantearnos metas que tenga relación con las potencialidades o virtudes individuales y trabajar con constancia en ello, así tendríamos a personas muy buenas en matemáticas estudiando ingeniería no literatura, al habido lector estudiando derecho, historia o letras no arquitectura, es por ello que observamos en la población estudiantil que inician la carrera de ingeniería y termina graduándose ocho años después de abogado, o el estudiante que inicia su trabajo para ser futbolista profesional y por no tener las cualidades para ello termina estudiando cualquier carrera en la universidad cuatro años después de fracasar en su intento, para que un Estado se desarrolle, debe orientar a sus habitantes desde los centros educativos a edad temprana en sus virtudes y encaminarlos en carreras congruentes con sus potencialidades, ya que de la injusticia y del fracaso en las metas, la falta de control y orientación en la niñez, proviene también la delincuencia, la prostitución, la droga y todos los males de la sociedad.

Es posible tener un sociedad feliz no es una utopía inalcanzable, pero debemos tener en cuenta para que esto ocurra, que sus habitantes deben tener la posibilidad de alcanzar las metas en un ambiente de justicia, este necesita ser orientado desde temprana edad para que se plantee metas alcanzables y pueda ser feliz, se debe entender que la vida es una propuesta de metas una tras otras y la vida de una sociedad será feliz cuando esas metas sean congruentes con las virtudes individuales de cada persona, la diferencia entre una vida feliz y una infeliz radica principalmente en el éxito que se obtenga o no, de las metas que nos propongamos.

Ignacio Buznego Escobar

Fundación Sumando para el Futuro

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