En agosto 1959 visite el campo de concentración de Mauthausen

Por Santos García Zapata

Tenía 17 años. En ese sitio habían torturado a miles de personas, asesinado a más de 500.000 seres humanos, viejos, mujeres y niños. Solo 14 años antes; el ambiente impregnado de dolor, sufrimiento y muerte. Nunca más volví a ser el mismo.

Padecí una especie de síndrome: podía llegar hasta los extremos más altos, intensos de dolor, pero al poco tiempo ese atroz sentir se desvanecía, evaporaba. Extrapole ese estado de ánimo al amor, amistad y la política. Eso me permite ver la realidad en toda su extensión, variedad con absoluta y objetiva nitidez. También en Viena, Austria fui a una exposición en el marco del VII Festival de la Juventud (1959) fotos de Cuba durante la época de la dictadura de Fulgencio Batista donde aparecían cadáveres de jovenes guindados en árboles, faroles, postes. Masacrados regados en el piso. Jóvenes asesinados bajo atroces torturas. Esas fotos fueron publicadas en el año 1959 en casi todas las revistas y diarios del mundo.

Desde el 10 de marzo de 1952 hasta el 31 de diciembre de 1958, período que duró la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba, hubo más de 20 mil muertos. La mayoría fueron asesinados por la Policía o la Guardia Rural, generalmente después de haber sido torturados de las formas más horribles que pueda imaginar un ser humano.”

El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista.

Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.

Hoy en 2021 reconozco que nunca fui castrista pero es un deber histórico describir con objetividad esos años de 1959 a 1960..

One Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *