Céfora Contreras y Rafael Martínez Salas ejemplos de dignidad

Por Santos García Zapata

En un Departamento Vargas pueblerino, un empleado aduanal modesto, pero, gigantesco en moral y dignidad como protesta de la felonía cometida por el Coronel Pérez Jiménez en 1952 , renuncia a un cargo importante como es el de miembro de la Junta Departamental que era una especie de Concejo Municipal ; ese titán de la dignidad se llamaba Rafael Martínez Salas que años más tarde sería el Cronista de La Guaira. Ese acto moral era muy peligroso en esos días de brutal represión sobre todo en una región sumida en la adulación más deplorable hacia ese criminal dictador.

Tres décadas más tarde otro habitante de esta tierra consecutivamente tiene dos gestos cargados de dignidad que denotan su inmenso talante moral. Cuando el 70 % del país adulaba a la amante del entonces Presidente de la Republica Jaime Lusinchi, la casi totalidad de la oligarquía caraqueña se le rendía a sus pies y todos los medios de comunicación del país la halagaban, en ese clima sofocante de servilismo una mujer valiente Cefora Contreras como concejala del Distrito Federal en 1987 rechazaba que a un barrio se le diese el nombre de Blanca Ibáñez. Eso fue reseñado hasta por la prensa internacional.

El otro gesto inmenso de valor cívico, moral y político que será recordado dentro de muchas décadas y revalorizado es cuando ella Cefora Contreras a nombre de otras personas le entrega personalmente una carta a ese inmensamente poderoso, altanero, presuntuoso Senador Vitalicio Rafael Caldera para rogarle que no fuese de nuevo candidato nuevamente.

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