Thomas Piketty propongo un impuesto que permita dar a todo el mundo 120.000 euros a los 25 años

Consagrado como uno de los economistas más influyentes de su generación, el francés disecciona en su nuevo libro las paradojas de la desigualdad y apuesta por un socialismo participativo

“Propongo un impuesto que permita dar a todo el mundo 120.000 euros a los 25 años”, dice el economista Thomas Piketty (Clichy, Francia, 1971) en una entrevista concedida al diario El País. Consagrado como uno de los economistas más influyentes de su generación, el francés disecciona en su nuevo libro las paradojas de la desigualdad y apuesta por un socialismo participativo. Su libro El capital en el siglo XXI (Fondo de Cultura Económica) contribuyó a colocar las desigualdades de rentas y patrimonio en el centro del debate en Europa y EE UU. El ahora profesor en la Escuela de Economía de París acaba de publicar Capital e ideología (Deusto), libro en el que disecciona las ideologías que han justificado las desigualdades y fija el foco en la propiedad privada.»Defiendo -explica Thomas Piketty – un sistema de socialismo participativo. También se puede hablar de economía participativa o circular. La idea es que necesitamos la participación de todos, no solo en la vida política, sino también en la económica. No puede haber una hiperconcentración del poder en un número reducido de personas. El poder debe circular. Y este movimiento está en marcha: el capitalismo hoy es diferente al del siglo XIX. El capitalismo puro consistiría en concentrar todo el poder en los propietarios y los accionistas, poder despedir a quien uno quiera y cuando quiera, o triplicar el alquiler al inquilino de la noche a la mañana. Un capitalista del siglo XIX vería como una herejía las reglamentaciones actuales para limitar los derechos de los propietarios.»Thomas Piketty recuerda que el mundo del siglo XIX, con una propiedad concentrada en unos pocos, no solo era injusto, sino que producía menos crecimiento que el que hubo en el siglo XX con la clara reducción de las desigualdades. «La lección de la historia es que la propiedad privada es útil para el desarrollo económico, pero únicamente si se equilibra con otros derechos: los de los asalariados, de los consumidores, de las diferentes partes. Yo digo sí a la propiedad privada, mientras se mantenga en lo razonable», argumenta.

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