Ochoa Antich pide elegir directiva de la AN en consenso con el chavismo

El integrante de la Alianza por el Referendo Consultivo, Enrique Ochoa Antich, envió este viernes una carta al Parlamento en la que sugiere elegir la directiva por consenso entre la oposición y el chavismo.
En la misiva pidió además poner «al país por encima de sus intereses particulares».

A continuación la carta completa:

Señores diputados:

Nos aprestamos a dar inicio a la última legislatura de este período constitucional parlamentario. Como uno de los millones de ciudadanos con cuyo voto ustedes fueron electos, les escribo a todos para expresarles lo siguiente:

• Según todo parece indicar, ambas fracciones, tanto la del gobierno como la de la oposición, se aprestan a escenificar una nueva batalla campal que deteriorará aún más la ya maltrecha credibilidad ciudadana en sus instituciones: por un lado, reeligiendo a la misma directiva que capitaneó durante todo 2019 una estrategia política errada y fracasada, inconstitucional, antidemocrática y contraria a la soberanía nacional; por el otro, impidiendo desde los dos extremos la necesaria concordia, que comienza con el respeto al otro en la palabra, y los acuerdos de unidad nacional que el país requiere para enfrentar todos juntos los graves problemas del hambre, la pobreza, la inflación, el caos de los servicios públicos, las crecientes carencias en materia de salud y la inseguridad de todos, en particular los más débiles sociales: niños, ancianos, enfermos, desempleados.

• Se trata de una fractura nacional, semejante a la de las guerras civiles de baja intensidad, que se expresa en la irreconciliable confrontación y falta de colaboración entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y en la incapacidad de interlocución proactiva de ambos extremos al interior de la AN. No sólo es triste y deplorable que así ocurra; no sólo habla muy mal de la precaria capacidad política de todos ustedes; no sólo revela su patética servidumbre a intereses subalternos (y sé que al decir todo esto hago pagar a algunos justos por muchos pecadores), sino que es causa, junto con las políticas públicas de un gobierno al que no vacilo en calificar como el peor de toda nuestra historia, de los males que agobian la vida de los venezolanos, en particular la de los más pobres. Pena ajena provocan cuando desde un país devastado los venezolanos los observamos en diatribas que sólo revelan dos verdades: el afán perpetuacionista de unos y el de alcanzar el poder «como sea» de otros.

Sin ninguna esperanza de ser escuchado, más como un testimonio existencial que como una propuesta formal, los invito a considerar, aunque sea considerar la posibilidad de, aislando a los extremos de lado y lado, conformar una alianza democrática mayoritaria que permita elegir una directiva de consenso con participación de ambas bancadas, la de la oposición y la del gobierno. Todavía estamos a tiempo de retomar la ruta democrática para los cambios políticos, económicos y sociales en paz que la Venezuela de hoy pide a gritos. Se requiere más valentía para la moderación y el acuerdo que para el radicalismo infecundo.

Por un momento pongan al país por encima de sus intereses particulares. Por un momento admitan con humildad que también el otro tiene mucho que decir y hacer. Por un momento reconózcanse todos como hijos de una misma patria. Sólo juntos podremos reinstitucionalizar al Estado, reconstruir las bases productivas del país y reconciliar a la nación.

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