JOAO DA SILVA /// EN BUENA LID N° 14

Saludos a la gran familia venezolana. Es mi deseo, iniciar un esperanzador año 2020, pleno de ánimo, valentía y alcance de logros definitivos para revitalizar nuestro debilitado país.

El pasado año 2019, el gobierno de Nicolás Maduro cerró con la entrega de un pírrico regalo a los pensionados, denominado el Petroaguinaldo, equivalente a ½ Petro o 30 dólares. Bastó el anuncio, para que se desatara el efecto esperado por sus promotores. Por supuesto, en ésta nación agobiada por una severa crisis económica, tal ofrecimiento populista produjo algarabía, desespero y hasta violencia. Resulta que una vez depositado el regalo, se informa que únicamente sería recibido por aquellos establecimientos comerciales y prestadores de servicios, activados con el sistema BioPago. La anarquía no se hizo esperar, debido al colapso de los escasos comercios que cuentan con ese servicio bancario.

El factor inhumano fue preponderante, al ser sometidos los beneficiarios del regalo, que en su gran mayoría eran personas de la tercera edad, a colas interminables desde tempranas horas de la madrugada. A ello, se sumó el desconocimiento del proceso de pago y su equivalente en bolívares soberanos, que se tradujo en transacciones erróneas que perjudicaron a quienes desesperadamente acudieron a los establecimientos comerciales que aceptan Petros, sin tener noción de sus límites de compra. Una vez más, nuestro sufrido pueblo fue víctima del populismo gubernamental, que irónicamente se proyecta a nivel nacional, como un ensayo exitoso. Como el régimen madurista impuso el Petro, como moneda virtual anclada al petróleo, esta ocurrencia estimuló a que los comercios inmediatamente dolarizaran los precios de venta y la economía doméstica se volvió trizas, porque en nuestro país se maneja el dólar de manera pública, siendo referente para las cotizaciones de ventas y servicios, sin importar estrato social alguno.

Conclusión, un regalo que se convirtió en otro impacto contra el poder adquisitivo del pueblo. En otro orden de ideas, el pasado 5 de enero ocurrió una situación irregular previa al proceso de elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional para el período 2020 – 2021, en la sede del Parlamento venezolano ubicado en el centro de Caracas. Funcionarios de las FANB y de la PNB, emplearon medidas represivas para impedir el ingreso de los diputados democráticamente electos, entre ellos el presidente de la A.N Juan Guaidó.

Éste acontecimiento, permitió que se realizara de manera indebida, sin el quórum reglamentario, la juramentación de una directiva ilícita avalada por el bloque parlamentario oficialista. A pesar, de esa acción deliberada y contumaz de los diputados fariseos, aliados al bando de gobierno, en la sede de El Nacional se instaló la sesión de la Asamblea Nacional, donde quedó reelecto de manera unánime como Presidente del Parlamento venezolano, el diputado Juan Guaidó. Asimismo, la fuerza libertaria de los diputados de la democracia se impuso ante el bloqueo militar del hemiciclo, y el 7 de enero se realizó la sesión, en la cual de acuerdo a lo contemplado en el artículo 233 de la Carta Magna, quedó juramentado Juan Guaidó como presidente encargado de la República de Venezuela.

Propongo mantener la unidad democrática y pensar en la solución definitiva de los males que azotan al país. Basta de divisiones y sectarismos. Venezuela necesita resurgir del abandono en la cual está sometida.

Con fe, esperanza y optimismo venceremos las sombras. Hasta la próxima. TWITEER: @JoaoPDaSilvaL INSTAGRAM: @FACEBOOK: Joao Da Silva CORREO: joaop_da_silva@hotmail.com

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