Joao Da Silva /// EN BUENA LID N° 16

Saludos a la gran familia venezolana. Hoy, comparto la inquietud generalizada de retomar el hilo constitucional para retornar a la vida democrática en nuestro sufrido país. Vivimos a diario la tramoya de un presidente impostor, que vocifera con desparpajo, una supuesta defensa de la soberanía nacional. Vaya descaro, con el reciente anuncio de Nicolás Maduro, al sugerir la participación del embajador cubano en Venezuela, en las sesiones del Consejo de Ministros.

Mayor irrespeto cometido contra el país, que devela el estrecho vínculo existente entre ambos regímenes antidemocráticos, lo cual a la vista de todos, es cruelmente una traición a la patria. Eso no es todo, persiste el nerviosismo dictatorial traducido en un desmedido accionar represivo contra la oposición democrática venezolana. Se ha exacerbado el terrorismo oficial, activado por los denominados colectivos y los órganos represivos del régimen, contra la humanidad de diputados, periodistas y población en general. El pasado martes 21 de enero, fue atravesada una gandola cerca de la sede del partido Acción Democrática, en la urbanización La Florida en Caracas, con el objeto de impedir la asistencia de los legisladores de oposición hacia la Asamblea Nacional.

En su desesperación, ese mismo día, la dictadura madurista instaló alcabalas y puntos de control en los alrededores del Parlamento, lo cual motivó el cambio de lugar de sesión a la plaza de Cumbres de Curumo, donde hubo un intento represivo para decomisar los equipos empleados para la sesión de la Asamblea Nacional. Previamente, en los alrededores de la avenida Libertador de Caracas, presuntos funcionarios de las FAES, detuvieron al diputado Ismael León, desconociéndose su paradero y temiéndose por su vida. La acción represiva e intimidadora hizo gala con un show en la torre Zurich de la urbanización El Rosal, donde varias comisiones del Sebin y de las Fuerzas de Acciones Especiales FAES, ingresaron sin orden de allanamiento, al despacho del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Realmente, estamos viviendo en un país sin ley, muy parecido a los episodios televisivos del lejano oeste, donde prevalece la anarquía y la violación desmedida de los derechos humanos. Hablando de shows mediáticos, resultó muy curiosa e irónica la entrevista del dictador Nicolás Maduro, realizada por el diario The Washington Post, donde manifiesta estar interesado en tener negociaciones directas con los Estados Unidos, reconociendo que en varias ocasiones ha intentado comunicarse con Donald Trump, además de la supuesta disposición a conversar con Juan Guaidó, a pesar que considera improcedente la propuesta de abandono de poder y activar la transición.

Una vez más, pretenden confundir al pueblo. En esa misma onda, la traición no se hizo esperar, cuando la junta directiva ilegítima de la Asamblea Nacional, encabezada por el fariseo Luis Parra, declaró omisión legislativa para que el Tribunal Supremo de Justicia del régimen madurista, asuma el nombramiento de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral. Ante la avalancha terrorista-represiva de la dictadura y la vergonzosa fracción traidora de la oposición, propongo estar alerta contra todo intento de arremetida por los cuerpos de seguridad y las bandas armadas del régimen, sin desmayar en nuestra lucha por la recuperación de la paz y la libertad democrática en Venezuela.

Para el próximo martes 28 de enero, se convoca a una contundente movilización en Caracas, para apoyar el ingreso de los diputados de oposición al Palacio Federal Legislativo. Con fe, esperanza y optimismo venceremos las sombras.

Hasta  la próxima.

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