Joao Da Silva /// «En Buena Lid» N° 17

Saludos a la gran familia venezolana. Dolorosamente, continúan transcurriendo episodios que enlutan nuestro sufrido país.

Esta vez la sombra profana oscureció la población de Cagua. Aunque les parezca un suceso pasado, la realidad es otra porque está prohibido olvidar. Lo sucedido, fue tratado superficialmente como el incendio de un cañaveral.

No obstante, el fallecimiento de seres humanos en el lugar, no debe distraerse concluyendo que fueron víctimas de una quema no controlada de caña de azúcar. Por supuesto, a los interesados en ocultar la realidad, les sobrarán argumentos para maquillar el siniestro ocurrido el pasado 23 de enero, en el barrio La Democracia del sector La Carpiera, ubicado en Cagua, estado Aragua.

Durante sus declaraciones a la prensa, el fiscal de la dictadura Tareck William Saab, refirió que los hoy fallecidos permanecían en el lugar, porque tradicionalmente durante el corte de las cañas salen culebras y conejos que ellos cazaban.

Mientras que el Director del CICPC, Douglas Rico, afirmó que se trataba de un incendio no controlado, cuyo fuego sorprendió a los niños por el cambio brusco de la dirección del viento. Para los familiares y vecinos de los 9 niños y los 2 jóvenes de 18 años, calcinados en el siniestro, el cañaveral representaba un espacio preferido para la recreación de los pequeños habitantes de la comunidad La Democracia, porque regularmente buscaban animales silvestres y cuando la empresa responsable cortaba las cañas, quedaba el terreno desocupado para practicar deportes.

Ahora, si analizamos la cotidianidad de nuestras regiones, cruelmente desasistidas por la dictadura actual, nos encontramos que a la población infantojuvenil de La Democracia, se les negaba un derecho constitucional, contenido en el artículo 111 de la Carta Magna, que reza: “Todas las personas tienen derecho al deporte y a la recreación, como actividades que benefician la calidad de vida individual y colectiva”.

Asimismo, el sometimiento de la población a la actual crisis humanitaria, ocasionada por el desgobierno del usurpador Maduro, produjo que las familias del barrio La Democracia, tuvieran que buscar animales silvestres en predios del cañaveral, para subsanar la agobiante falta de alimentos; siendo los niños y jóvenes quienes ejecutaran la cacería, que esta vez tuvo un funesto final. No se trata de echar culpas a placer.

Se trata de desenmascarar a quienes pretender confundir al pueblo y no asumen sus responsabilidades. Seamos acuciosos y objetivos en la búsqueda afanosa de la verdad, para que nuestro sufrido pueblo abra los ojos y despierte de tan preocupante letargo.

En otro orden de ideas, se resalta la exitosa gira hacia Europa y Canadá del presidente interino Juan Guaidó, logrando entre otras cosas, el establecimiento de significativos vínculos con altas personalidades y mandatarios, así como su magistral intervención en el Foro de Davos realizado en Suiza. Cabe destacar, que durante la gira, en cada país visitado recibió los honores correspondientes a un Presidente en ejercicio.

En la capital española, recibió las Llaves de Oro y la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, destacándose un multitudinario encuentro en la Plaza del Sol. Además, sostuvo una importante reunión con el líder político venezolano, Antonio Ledezma, sugiriéndole “Cero diálogo, cero negociaciones”.

Por su parte, el presidente interino Juan Guaidó, arrodillado ante la multitud madrileña, entre lágrimas pidió perdón a los venezolanos diciendo: “No llegamos a repartir culpas sino para asumir responsabilidades”.

Concluyo la columna, exhortando a no abandonar la calle y estar atentos al rescate de la democracia en el país. Con fe, esperanza y optimismo venceremos las sombras. Hasta la próxima.

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