El G4 se debate entre ir a parlamentarias o dejar que Nicolás Maduro se consolide

José Luis Carrillo Publicado febrero 4, 2020 en Tal Cual

Henrique Capriles propuso buscar un acuerdo de condiciones mínimas para acudir a las parlamentarias, pero el disenso continúa en el G4, grupo de los partidos principales de la oposición. AD está dispuesto a ir, pero Voluntad Popular insiste en que también hay que hacer elecciones presidenciales

Se fue el primer mes del año y el camino es inexorable para la convocatoria a unas elecciones parlamentarias para las que aún la oposición no se ha preparado, ya que se mantiene en la disyuntiva entre acudir a los comicios y luchar por mantener espacios políticos o intentar verter una pátina de ilegitimidad a unas elecciones que se realizarían sin las condiciones idóneas para que los resultados reflejen la auténtica voluntad de la población.

Días atrás, el exgobernador del estado Miranda y dos veces candidato presidencial Henrique Capriles, aseguró que es imperativo que la oposición se ponga de acuerdo en unas condiciones mínimas que puedan garantizar que los resultados de las elecciones sean un reflejo de la voluntad de la población y que se exigirían al gobierno para supeditar a ellas la participación de la oposición.

Sin embargo, en el sector del cual dependen las decisiones de la alianza opositora, el G4 (por los cuatro partidos con mayor votación, AD, PJ, UNT y VP) no existe consenso sobre la estrategia a seguir, aun cuando los cuatro partidos están de acuerdo en que una nueva derrota del gobierno chavista daría al traste con las intenciones hegemónicas de Nicolás Maduro.

Contrición

Henrique Capriles advirtió en un artículo publicado en El País, de España, que la línea asumida el año pasado bajo el liderazgo de Juan Guaidó y respaldada en pleno por el G4 no tuvo éxito y que las tres posibilidades de forzar el quiebre en el gobierno, como son la negociación con Nicolás Maduro, la irrupción de los militares y la protesta masiva de la población, están lejos de materializarse.

“Habrá que empezar por un acto de contrición. Asumir que, a pesar de importantes apoyos, nuestro plan de 2019 fracasó. No se logró el cese de la usurpación ni el gobierno de transición. Tampoco hubo elecciones libres. Tenemos que generar nuestro escenario ideal y dar con alguna alternativa, obligando a la dictadura a jugar en nuestro tablero. ¿Y cuál es ese hecho? Duélale a quien le duela unas elecciones o, al menos, la búsqueda de condiciones mínimas para decidir si participamos o no en ese proceso”, apuntó el dirigente en el artículo mencionado.

Aseguró que, si se acude a unas elecciones, esa ruta debe estar arcada por rotundas protestas contra el régimen para que sean libres y democráticas. “Tras una derrota popular Maduro quedaría en una posición que lo obligaría a considerar la negociación e incluso la huida. Y si superamos el ventajismo (porque lo habrá). La Fuerza Armada tendría un incentivo para defender los resultados y canalizar una transición que los afecto lo menos posible”, aseveró.

Encrucijada

Este debate encuentra a la oposición, y en especial al G4 en la misma encrucijada que en disyuntivas anteriores, como las elecciones de la asamblea constituyente (a las que no acudió con el alegato de no fueron convocadas por el pueblo sino por el Ejecutivo) la de gobernadores de estado en 2017 (a la que acudieron), y la de alcaldes y la presidencial de 2018 (donde no participaron), en las que terminó por imponerse una línea abstencionista impulsada por el sector más radical de los adversarios al gobierno, con lo que se quería lograr el desconocimiento internacional a los comicios (que se logró en el caso presidencial) y el desmoronamiento del gobierno por ese desconocimiento (algo que no se logró).

Nuevamente las redes sociales se ven ocupadas por el adjetivo de colaboracionista para quienes insisten en la pertinencia de acudir a las elecciones, mientras estos últimos, sean del G4 o no, insisten hacer ver que cada proceso electoral es una ventana hacia la democracia ante una administración que avanza hacia el totalitarismo. La percepción del fracaso de Juan Guaidó y su lema (el llamado mantra de “cese de la usurpación, elecciones libres y gobierno de transición”) en 2019 podría darle sustento a su posición, pero no todos están de acuerdo en calificarlo como tal.

Dinámica

El diputado a la Asamblea Nacional Édgar Zambrano, vicepresidente de Acción Democrática, partido que forma parte del G4, refirió que el “mantra no es un dogma, es una estrategia de carácter político que puede ser variable de acuerdo a la propia dinámica política. No es un cumplimiento ABC, puede privar en determinado momento que se aplique el C y no el A o el B y no el C. Eso lo orienta la propia dinámica del hecho político nacional”.

Sostuvo que, al no ser un dogma, los objetivos planteados en el lema pueden tener variables y muchas de las situaciones que se han dado en el país dentro de la estrategia de la posición han estado orientadas dentro de ese mantra.

“Por supuesto que el tema electoral tiene que ver con la solicitud de elecciones presidenciales que hace la sociedad democrática en voz de la policromía de partidos políticos que están tanto en el G4 como fuera de él y es perfectamente válida. Cuando se habla de elección presidencial hablamos de condiciones básicas, elementales para realizar el proceso y esas condiciones privan (también) para una elección parlamentaria”, expresó Zambrano para TalCual.

Hizo énfasis en que el tema de la elección parlamentaria no es la solución ni la panacea al fracaso del modelo político que ejerce la dinámica del poder en Venezuela. “Debe irrumpirse con el cambio del modelo y para ello debe hacerse una consulta, de carácter presidencial, que es la única manera de cambiar el modelo político”, explicó.

Avances

A su vez, el diputado a la Asamblea Nacional por el partido Voluntad Popular Francisco Sucre indicó que lo primero que hay que decir es que las estrategias no son inflexibles, y que, como todo proceso político o militar, va cambiando en función de cómo se va avanzando en el terreno, algo que tienen claro tanto en el Frente Amplio Venezuela Libre, como en la unidad de partidos de oposición.

“Yo no diría que hemos fracasado, hemos avanzado muchísimo y gracias a que tenemos la AN y logramos la mayoría en 2015 es un avance que más de 60 países te reconozcan, que tengas el manejo de la mayoría de los activos del país en el extranjero para evitar que los siguieran utilizando como cajas negras de la corrupción, y te pongo el ejemplo de Citgo. También son avances importantes que tengamos 35 embajadores reconocidos en distintos países. La movilización interna del país, etc. Evidentemente, el objetivo del cese a la usurpación se hizo cuesta arriba porque estamos lidiando con quienes no comulgan con la democracia”, detalló el parlamentario Francisco Sucre.

Para Sucre, la diatriba no es un asunto de normalidad democrática donde producto de la presión de la opinión pública quienes en un momento dado detentan el poder pueden dejarlo producto de esa presión. “Esto es un régimen que ha establecido en Venezuela una especie de corporación criminal que está impulsado todo tipo de actividades ilícitas desde el gobierno”.

Campaña

En Primero Justicia, otro de los partidos del G4, la posición de Capriles es asumida como línea del partido. Juan Pablo Guanipa, secretario general encargado de esa organización, insistió en un artículo publicado en TalCual que, una vez establecidas las condiciones mínimas bajo las cuales la oposición acudiría a las elecciones, el incumplimiento de las mismas por parte del Ejecutivo daría el argumento sólido para que la línea abstencionista continúe la marcha.

“Si bien es cierto que los partidos políticos somos electoralistas, también es cierto que en estas circunstancias la participación podría ser un juego destinado a perderlo todo. ¿Qué deberíamos hacer entonces? Creo que lo ideal es que revisemos y acordemos en qué condiciones podríamos aceptar ir a un evento electoral. Si eso lo consensuamos, podríamos iniciar la más agresiva campaña para lograr lo que buscamos y si eso no se da, tendríamos total autoridad para generar conflicto y lograr el incremento de la presión hasta que salgamos de esta dictadura”, indicó Guanipa en esa oportunidad.

Condiciones

Édgar Zambrano resaltó que la elección parlamentaria está establecida en la Constitución, y que, aunque se debe insistir en la realización de unos comicios presidenciales, debe establecerse un cronograma electoral y presionar para lograr las condiciones que permitan la participación.

Destacó que la elección parlamentaria “se cae de Perogrullo”, porque el período para el que fueron electos los diputados fenece en 2020.

“Estamos transcurriendo el quinto año (el último) para el cual fuimos electos. Debe establecerse un cronograma electoral para el segundo semestre del año en curso y para ello debe haber cambios significativos, no solo del árbitro electoral, que juega un papel importante, que puede ser inhibidor o motivante al proceso, y debe privar la inteligencia en quienes tienen el lápiz y la borra para designar un Poder Electoral potable, que responda a las necesidades y solicitudes que ha hecho la oposición, tanto en Barbados como en Oslo y República Dominicana, que estaban circunscritas a la elección de un árbitro electoral que fuera arbitro y no parte, y que fuera conformado por dos rectores de la oposición, dos del gobierno y un quinto árbitro entre las dos mitades”, explicó el dirigente.

En definitiva, opina que deben haber unas condiciones que marquen la partida para un resultado transparente en un juego limpio. “La conjugación de los intereses de todos los sectores de la oposición, si es racionalmente habilitada en una discusión amplia es perfectamente válida, establecerá un mínimo de condiciones para designar ese Poder Electoral y se invite a la participación. Puede que no se cumplan el 100% de las condiciones. Esto va aunado a la máxima de manifestar que somos mayoría. Las mayorías se manifiestan deben hacerse fácticas y políticamente la única manera de hacerlas fácticas es contándose”, precisó.

Combinación

Para Francisco Sucre, de Voluntad Popular, integrante del G4, acudir, aún con condiciones mínimas garantizadas, a una elección parlamentaria, no resolvería el problema de Venezuela. Por ello insistió en que la meta es ir a una presidencial, que podría ir combinada a la de diputados.

“Nuestro objetivo siempre ha sido, desde que comenzamos esta lucha, las elecciones. Por ahí se ha dicho que las que tocan son las parlamentarias, cierto, pero siguen tocando las presidenciales, porque las que se realizaron fueron fraudulentas, en vista de que los principales partidos políticos de este país fueron ilegalizados, los principales líderes políticos en el exilio, presos o inhabilitados, y además el aparato de coacción económica, a través de los programas sociales, el desbalance absoluto en el tiempo de televisión y radio con la excusa de que como estoy en funciones de gobierno me puedo encadenar ocho horas en campaña y a la oposición se le da tres minutos al día; ese tipo de irregularidades es por lo cual más de 85 países del mundo desconocieron las elecciones y el pueblo venezolano que no fue a votar”.

Depuración

A juicio de Sucre, ese argumento de que tocan las parlamentarias solamente es mentira. “La (presidencial) de 2018 no ocurrió y ése es el origen de todo este problema. La elección presidencial, la parlamentaria, de concejales, de junta de condominio, deben tener unas condiciones mínimas que hoy no existen y para poder concurrir a cualquier proceso electoral lo primero es cambiar el Consejo Nacional Electoral. Pero no solamente eso, porque ésa es la cúpula, ¿y toda la estructura hacia abajo? Es muy importante, entonces, que los proceso internos de ese CNE sean perfectamente auditables, que venga observación internacional calificada, que tengamos posibilidad de depurar el Registro Electoral, del que hay denuncias de la inclusión de personas de otros países que no deberían estar allí; así que sin esas condiciones es imposible ir a unas elecciones”.

Manifestó su respeto a la opinión de Henrique Capriles, pero ripostó que la presión internacional, y todo lo que se está articulando, es para que se obligue, junto a la presión interna, para que se den las presidenciales. «El origen del problema venezolano es un régimen que tiene 20 años en el poder que dilapidó la mayor fortuna petrolera del país, fortuna que asciende a 1,5 trillones de dólares en 16 años, el tamaño de la economía de Canadá y estamos en este desastre. Así que condiciones mínimas, sí, pero para ambos procesos, parlamentarias y presidenciales”, concluyó.

Reconciliación

Hasta en los partidos más pequeños de la oposición, que no pertenecen al G4, se asume la necesidad de alinear una posición en cuanto a exigencias para ir a unos comicios.

Felipe Mujica, presidente del MAS, partido que forma parte de la mesa de diálogo nacional, recordó que esta organización le ha planteado varias veces a Juan Guaidó  que debe propiciar un acuerdo no solo de todos los partidos que adversan a Nicolás Maduro, sino de los diferentes sectores sociales del país.

“Es evidente que en las condiciones donde estamos en este momento, donde no hay posibilidades de que el CNE pueda ser electo vía la Asamblea, y todo parece indicar que va a tener que elegirla el TSJ por omisión legislativa, con más razón es necesario que se produzca un acuerdo en el campo de la oposición”, aseguró a TalCual el dirigente masista.

Aseguró que en la mesa de diálogo nacional están dando todos los pasos necesarios en función de acercar a todos los factores democráticos, tanto los del G4 como los que están fuera de él.

Para el momento de la realización de este reportaje, el último de los partidos que integran el G4, Un Nuevo Tiempo (UNT), se encontraba discutiendo su posición definitiva ante la inminencia de las parlamentarias. Sus principales dirigentes  evitaron dar declaraciones sobre el tema y manifestaron que lo harían una vez que el partido decida al respecto.

Confianza

“Si se diesen las condiciones ideales, un nuevo CNE, potable, que se resolviera el problema de la proporcionalidad, que se legalizaran los partidos, se restablecieran las condiciones básicas para que el país viera con confianza la participación, si eso se hace pero no se logra el acuerdo opositor estamos exactamente en las mismas condiciones, o peor, porque el acuerdo opositor es imprescindible para armar lo que haya que armar. Las dos tareas son fundamentales poder armar el camino institucional y acordar al campo democrático para proponer al país una alternativa”, precisó Mujica.

Recordó que en otros escenarios electorales, como en los universitarios, el gobierno de Nicolás Maduro ha salido muy mal parado. “Hubo elecciones en la ULA, dos planchas de la oposición, una del chavismo. Votaron cerca de seis mil jóvenes, el chavismo obtuvo 5%, y las otras dos mil votos cada una lo que indica dónde está la cabeza de los venezolanos. Si este ejemplo se coloca en términos del país y se logra convencer al país que hay que votar, que el arma que tenemos es el voto y además se establece que lo que hay que colocar de manera privilegiada son los intereses de los venezolanos y no el de los dirigentes de los partidos, le podemos presentar al país una opción que evidencie que Maduro está en minoría”, señaló.

El tiempo pasa y la demora del G4 en tomar una decisión juega a favor únicamente de Nicolás Maduro.

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