Más te vale perder, Nicolás

Por Enrique Ochoa Antich

Recuérdase a Pirro, rey de Epiro y de Macedonia, general griego, conquistador de Sicilia, buen gobernante y escritor, por haber derrotado en dos ocasiones a la república romana en expansión pero a tal costo en pérdidas humanas, que fue finalmente vencido de un todo en la batalla de Benevento. Felicitado por griegos y tarentinos luego de la segunda de estas batallas, exclamó: _¡Otra victoria como ésta y estaré vencido!_… y así fue. De allí, como sabemos todos, aquello de _victorias pírricas_.

Por contrario, hay derrotas que son victorias. Recuerdo que cuando Felipe González perdió ante Aznar las elecciones para una nueva legislatura en 1996, tánto encomiaban los españoles al vencedor como al vencido por los resultados obtenidos por éste, mucho mejores que los esperados luego de largos 14 años de gobierno. Otro ejemplo: la derrota militar del 4F fue al final, como sabemos, por *causas y culpas* muy variadas que no viene al caso comentar, una victoria política.

¿Qué puede obtener el madurismo de una victoria precaria, como la de 2018, en los comicios parlamentarios de este año? Muy poco. Ganar, como el 20M, con un escaso 29 % de los votos y abusando del poder, a causa sólo de la necia (y colaboracionista) abstención de la oposición, sólo conduciría a mantenernos en un entorno semejante al actual, en que se discutirá la legitimidad de la victoria (con razón o sin ella), se la repudiará como tal por la mayor parte del concierto de naciones desarrolladas del planeta, e igual se confirmará que el gobierno del PSUV es rechazado por la mayoría de los venezolanos. Crisis de gobernanza continuada. Protestas. Sanciones. Inflación. Caos. Amenazas invasionistas. En dos palabras: _victoria pírrica_. Sí, gobernará el PSUV, ahora con una AN complaciente, mas sólo a la fuerza. Y esto hasta que un buen día a Trump se le colme la paciencia y escoja el escabroso, rudo camino de la intervención militar.

Pero pongamos el caso contrario: digamos que el poder facilita que la oposición democrática, aislando al extremismo ultraderechoso y pitiyanqui, participe en los comicios: legaliza partidos, desinhabilita a sus principales voceros, amnistía presos políticos, evita censurar a los medios, ayuda a designar un nuevo CNE, etc., etc., etc., y por consecuencia de todo ello, *la mayoría real se expresa y las oposiciones ganan*, ya no con 2/3 pero ganan, la mayoría de la AN, ¿qué pasaría? ¿Cómo podría Trump sostener sus sanciones? ¿Cómo podría acusar María Corina al rrrrrégimen de ser una dictadura narco-terrorista que concita a todos los espíritus malévolos del universo mundo: ELN, Hezbollah, G2 cubano, gendarmes iraníes, comunistas coreanos, hackers rusos y un largo etcétera de criminales y truhanes de todo género y ralea? ¿Qué podrían decir los europeos, siempre más cautos que los gringos?

Consecuencia política tangible: Probable relegitimación del sistema político venezolano. Oportunidad para el mútuo reconocimiento Ejecutivo/Legislativo. Retorno casi seguro de la oposición a la ruta electoral: revocatorio 2022, tal vez presidenciales 2025. Posibilidad de alternancia republicana. Respiro para la economía con algo más de confianza. Pacificación. Normalización democrática. Para el gobierno, derrota aparente convertida en victoria política. Para la oposición, victoria y oportunidad de un recambio de estrategia y liderazgo. Escenario ganar/ganar para todos, el país en primer lugar.

Viendo así las cosas, más te vale perder, Nicolás. Nos sirve a todos.

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