Us Dollar en Venezuela y economía en la pandemia

La verdadera y principal economía o forma de economía de un Estado cuyas relaciones sociales de producción son capitalistas, es la economía financiero-especulativa, valga el oximorón en esta dupla de adjetivos calificativos. Venezuela, no escapa de esta realidad, amén de sucumbir al dominio del US Dollar impuesto por los sectores económicos y especulativos al gobierno que preside Nicolás Maduro, como arma de guerra político económica y ahora de coloniaje y pérdida de soberanía económica.

Esa forma de economía financiero-especulativa es la más dinámica y la más perversa, por cuanto destroza todo proceso de desarrollo y producción de “riqueza productiva”. Y, esta forma de economía no se detiene a cuenta de la pandemia mundial del COVID-19. Todo lo contrario, es más dinámica y asume el control absoluto del resto de determinaciones económicas, sobre todo, porque la economía productiva está paralizada en Venezuela y en el resto del mundo, de manera obligada, más por la mortandad derivada de la pandemia, que por las previsiones que muchos gobiernos debieron tomar y que en Venezuela sí se tomaron a tiempo. Otros, simplemente, están buscando diezmar su población en términos rentables para una razzia solapada, en donde los más pobres llevan todas las de perder.

Por esto, es inocultable la pugna interimperialista, que lideran USA, China, Rusia, India y el resto de colonias de la Unión Europea, tales como Alemania, Francia, Holanda, España, entre otros, que como carroñas gravitan al lado y bajo las directrices del imperio estadounidense. Y, en el barrio bajo quedan a merced de interimperialismo y de sus contradicciones, todos los países semicoloniales y dependientes, muchos de los cuales forman nominalmente parte del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), pero que no creen más que en su sumisión y vasallaje ante su imperio.

En nuestro caso venezolano, al no existir ningún tipo de autoridad moral y control sobre el sector que nueve está economía financiero especulativa, el sólo hecho de que el presidente anuncie la inyección de trillones de Bolívares en Bonos del Carnet de la Patria, con la intención de ayudar a paliar la crisis económica impuesta por quienes nos dominan y poseen el control de los medios y de los modos de producción, amén de ser un ejemplo elocuente de que no bastan las buenas intenciones, por cuanto se requieren un conjunto de medidas efectivas y coherentes, este hecho o mero anuncio presidencial dispara la hiperinflación, porque al haber «supuestamente» (cosa que no es cierta) liquidez entre los ciudadanos y una inexistente pero, también, supuesta capacidad de compra y de consumo, obliga en la lógica del capital, a que quienes tienen capacidad de compra y conversión monetaria, busquen cambiar a dólares estadounidenses (existen otros dólares como el TT de Trinidad y Tobago, el australiano, por ejemplo), para asegurar su capital, haciendo que haya mayor demanda de dólares y menor oferta (real o deliberada, es indiferente), obligando, por la vía de los hechos, a que el valor del US dólar aumente vertiginosamente, haciendo aún más ricos a los ricos y más pobres a los asalariados y la mal llamada clase media. A la otra clase o estamento social, la de pobreza extrema y el lumpen, esto no le afecta porque ya han perdido hasta el aliento de vida hace rato y sobreviven con cualquier dádiva o migaja que les lancen desde cualquier lado. Ésta es una clase peligrosa, susceptible de ser utilizada como carne de cañón por los sectores más extremistas de derecha o de izquierda, a su antojo, dependiendo del nivel de control social y de demagogia que sobre ésta se tenga.

Ahora bien, la situación se puede revertir. Pero, aún son muchos los corruptos que en el seno del gobierno hacen labor de sapa y trabajan para la derecha, con la plena confianza del Presidente Nicolás Maduro y a quien -paradójica o irónicamente- aspiran derrocar por la vía del desgaste económico y social, al menor descuido. De traiciones está empedrada la carretera de la historia de la humanidad.

Atrás, muy rezagados quedaron el Petro (criptomoneda) y la babelización monetaria, porque, huelga repetir, la traición y la conjura están rozagantes y, probablemente causen más muertes que el COVID-19. Ojalá, nuestros constituyentistas hicieran su oficio en beneficio de su mandante, el Pueblo, y actuaran al respecto, además del llamado equipo económico con el que cuenta el Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

Dr. Luis Pino

@l2pino2

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