Exigen intervenir Monómeros ante “riesgo de seguridad alimentaria” en Colombia por gestión de Juan Guaidó

El senador colombiano José David Name exigió al gobierno de Iván Duque “intervenir cuanto antes” Monómeros Colombo Venezolanos S.A., filial de la estatal Petroquímica de Venezuela (Pequiven), por las serie de males manejos que afectan el autoabastecimiento de alimentos en Colombia.

La razón argumentada por el también ex presidente del Senado es que la empresa venezolana “está siendo despedazada por los directivos” instaurados luego del traspaso a Juan Guaidó en febrero de 2019, y dijo que “resulta ‘urgente’ que se tome el control de la empresa” para que “regrese a sus buenos caminos”.

Aunque es propiedad del gobierno venezolano, Monómeros entró en una suerte de limbo jurídico el año pasado, cuando el presidente colombiano ordenó negar la entrada a ese país a la directiva de la empresa, porque su designación la había realizado Nicolás Maduro.

Un mes antes, Migración Colombia negaba el acceso al país de Ronald Alexander Ramírez Mendoza, recién nombrado directivo, en un intento por responder a los acuerdos del Grupo de Lima contra “militantes del gobierno venezolano”.

Name fue el primer senador en oponerse a la designación de Ramírez y promover su inadmisión al país. Paradójicamente, es ahora quien lidera los señalamientos contra el equipo designado por Juan Guaidó, reconocido en Colombia como “presidente interino de Venezuela”.

El 30 de enero de 2019, el senador justificó la inadmisión argumentando que “al impedir la entrada de Ronald Ramírez se estaría evitando que Monómero sea utilizada para la fuga ilegal de capitales que financien al régimen de Maduro”.

Acusaciones apuntan al equipo Guaidó

Sin embargo, más de un año después la lista de denuncias ahora es más larga, compleja y detallada, pero apunta a Guaidó. Y coincide con lo señalado por su exrepresentante, el experto petrolero Humberto Calderón Berti, antes y después de su sorpresiva salida.

En un extenso escrito difundido en su sitio personal y replicado por el Partido de la U, el senador advierte que es necesario “corregir ‘de manera inmediata’ la crisis que está viviendo con Monómeros”.

Señala el líder colombiano que los directivos de Juan Guaidó están acabando “con una de las empresas de productos agroquímicos clave en el sector agrícola y que compone uno de los principales eslabones en la cadena para garantizar la seguridad alimentaria del país”.

No es poca cosa. Además de estratégica para Venezuela, la empresa criolla tiene alto impacto en la nación vecina, por cuanto es responsable de proveer el principal portafolio de fertilizantes desarrollados especialmente para los cultivos de esa nación”. Dispone, de hecho, de la planta de fertilizantes complejos granulados más grande y tiene capacidad instalada para fertilizantes mezclados.

En palabras de Name, los directivos de Guaidó están “despedazando” la petroquímica, por lo que la otrora “empresa líder en el sector de agroquímicos” ha ido “menguando” y se encuentra en una “preocupante crisis a la que se le siguen sumando nuevas y graves denuncias”.

Severa corrupción en Monómeros

La interminable lista de irregularidades incluye “el manejo turbio de recursos”, la afectación directa por “restricciones y sanciones a las que ha sido sometida”; así como los “constantes cambios de sus directivos, entre otros hechos, que han desgastado su buena imagen y reputación”.

Con más de 50 años dedicados a la producción y comercialización de fertilizantes, tanto en el Caribe colombiano como en el Pacífico, Monómeros ha demostrado su capacidad para atender el 40% y más del mercado colombiano de fertilizantes, así como la exportación de productos agroindustriales, recuerda el senador.

No obstante, como consecuencia de las restricciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela en el año 2017, “gran parte del mercado financiero colombiano retiró su apoyo a Monómeros y canceló sus productos, dejándole profundas afectaciones”, que inciden en el mercado nacional de Colombia.

A raíz de estos hechos, la petroquímica realizó un cambio en su modelo de negocios, recurriendo al manejo de esquemas financieros y comerciales alternos para poder mantenerse en operación. Si bien, logró así cubrir la demanda del mercado colombiano y honrar sus compromisos, se vio impedida de ejecutar operaciones comerciales en el mercado internacional.

En 1 año cambió a 4 gerentes

El escenario cambia en 2019, cuando pasa a manos de Guaidó la empresa estatal, por lo que el gobierno de Donald Trump ordena el retiro de las restricciones que aplicaba su Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC). Esto significaría que Monómeros lograría el restablecimiento de sus operaciones financieras y comerciales.

“Lo que no imaginábamos -advierte el senador Name- era el alto impacto que causaría la desconfianza por la forma en la que actualmente se administra la empresa”, en manos de Guaidó, “que ‘en menos de un año ha cambiado cuatro Gerentes Generales”.

(Lea también: Monómeros, filial de la venezolana Pequiven en Colombia, afectada por la “corrupción Guaidó”)

También ha removido a un “sin número de personas en gerencias medias, además de las constantes modificaciones en la Junta Directiva, la cual actúa en los procesos ejecutivos, violando y sobrepasando todas las funciones establecidas en los estatutos de la empresa”.

La compañía la administra una junta conformada por 5 miembros principales y 5 suplentes, residenciados en Barranquilla.

Pagos millonarios

A este personal designado por el jefe parlamentario, reconocido por Colombia como presidente interino de Venezuela, “Monómeros les paga todos sus gastos”.

También tiene designados 6 gerentes, incluido el gerente general, “traídos de fuera con todos sus gastos cubiertos: alojamiento, comida, escoltas, viajes, dietas de USD 3000 dólares americanos para cada miembro que asista a las reuniones de junta, las cuales se realizan 4 veces al mes”; algo ilegal, si se toma en cuenta que de acuerdo con los estatutos, se deben realizar “3 juntas ordinarias al año”.

Tan solo esas cuentas suman un monto estimado, según el senador, entre los 3 y 4 millones de dólares al año. Pero además, “Monómeros esté dirigida por personas que desconocen el negocio”, pues los funcionarios fueron designados a pesar de que no cuentan con “ningún tipo de experiencia en la industria de fertilizantes”, eje central de sus operaciones.

En cifras, el impacto de la corrupción

Los números son reveladores. La producción del año 2019 cayó 22% con respecto al año 2018 y 30% en relación con el 2017; si bien son años en los cuales las sanciones de la OFAC (EEUU) eran aplicadas en su máximo rigor.

Se trata, de hecho, de la peor caída de producción registrada en toda su historia; algo que se refleja dramáticamente en el desplome de los volúmenes de ventas. Además, según las denuncias de Name, la firma opera de manera intermitente. “Las plantas suben y bajan carga según la disponibilidad de inventarios”.

La participación en el mercado local colombiano también muestra una caída descomunal, ocupando actualmente los peores niveles desde su creación: 35% con respecto al 2017 y 2018, cuando alcazaba el 48% del total nacional.

“Proteger a Monómeros es indispensable para que se garantice la seguridad alimentaria en el país”, enfatiza el dirigente neogranadino, al recordar que se trata de “una de las mayores empresas de abonos, plaguicidas y químicos de uso agropecuario en territorio colombiano”.

Integrante del Partido de la U, José David Name Cardozo fue Cónsul de Colombia en Nueva York durante seis años, antes de retirarse para emprender carrera hacia el Congreso, para cuya función ha sido reelecto en tres oportunidades.

Estudió Administración de Empresas y cuenta con estudios especializados en gerencia, gobierno y asuntos públicos. Nació en Barranquilla, donde Monómeros tiene su principal sede de operaciones.

Las denuncias de Calderón Berti

En 2019, el hasta entonces representante de Guaidó en Colombia, Humberto Calderón Berti, causó revuelo por su intempestiva e inesperada salida; pero además, por la serie de denuncias que presentó contra el líder opositor, entre las cuales citó la corrupción en Monómeros.

El proceso “no se llevó de una manera profesional y gerencialmente adecuado” y además “no se logró una estructura de la Junta Directiva como se proponía, sino que hubo una participación político partidista que desvirtuó parcialmente el proceso”, dijo en esa ocasión.

El experto petrolero dejó claro que “algunos” de los integrantes de la junta son “profesionales del sector”, pero advirtió que ocurrieron “errores gerenciales”, entre los que incluyó “la confusión de roles directivos”.

En su carta pública a Juan Guaidó, el también expresidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y exministro de Energía y Petróleo confirmó que hubo “injerencia de la Asamblea Nacional, y particularmente de dirigentes políticos, en el manejo gerencial de la empresa”.

Detalló Calderón Berti que “la modificación de la integración de la Junta Directiva y del nivel gerencial no fue apropiado” y estimó que ese tipo de acciones enviaron “pésima señal a miles de expertos petroleros”.

En diciembre del año pasado, el periódico La Libertad (Barranquilla, Colombia) emitió un editorial basado en Monómeros. En él reseña con base en “investigaciones oficiales”, que “la compañía está siendo salpicada por una mafia de políticos venezolanos”, que buscan “untarse de ‘mermelada’ sin importar a quienes arrastren a su paso”.

El diario, fundado en 1979 por Roberto Esper Rebaje, aseguró –aunque sin citar fuentes- que su “Unidad Investigativa se ha encontrado con una serie de irregularidades, y una de las más marcada es la extorsión a Monómeros”.

Sostiene el diario cafetero que un amplio entramado de políticos venezolanos “se inmiscuyen de manera directa en todo lo relacionado a las decisiones ejecutivas de la empresa, tales como contratación, finanzas, bienes y servicios; y hasta la activación de fuentes productivas”. 

(Lea también: La explosiva carta de Humberto Calderón Berti a Juan Guaidó tras su remoción)

Abunda que estarían detrás de “la elaboración de  informes ‘maquillados’ que no muestran la realidad de una operación reducida y errores garrafales, producto de la nefasta injerencia”.

El cambio en los cuadros de mando y sus manejos en Monómeros afectan, así mismo, a 800 familias ligadas de forma directa a la multinacional, más de 1.200 vinculadas de manera indirecta, y miles de colombianos que “esperaban un cambio para el país” y no el actual “enriquecimiento ilícito”, concluye La Libertad.

El alcance de Monómeros

Monómeros Colombo Venezolanos S.A. es una de las compañías más representativas en Colombia en el sector de abonos y fertilizantes. Sus productos son fundamentales para el campo, donde cuenta con millones de clientes en materia de nutrición de cultivos e insumo de animales.

Los aportes de la estatal venezolana a la nación del café son muy amplios. Monómeros es el más grande fabricante en Colombia de la fuente de fósforo, calcio y sodio mineral, los cuales se emplean en la formulación de alimentos balanceados y sales minerales. Participa igualmente en el desarrollo industrial atendiendo a empresas manufactureras de ese país.

Es el productor de químicos como el ácido sulfúrico, empleado a su vez en producción de sulfato de aluminio y alumbre, básicos en tratamiento de agua potable; genera además insumos claves para la industria de las gaseosas, medicinas y alimentos; amén de la producción de jabón, detergentes y papel.

Pequiven – Foto de archivo

Es proveedor de materia prima básica para procesos de galvanizado, impresión gráfica, desinfectantes; además de un largo etcétera en la industria de pinturas y pigmentos, y en la producción de estearatos.

Monómetos cuenta con muelles propios en Barranquilla y tiene la capacidad de almacenar más de 20.000 toneladas de producto líquido y 100.000 de sólido.

Es un proveedor estratégico a escala binacional, pues no solo desarrolla procesos cruciales en el aspecto agroalimentario colombiano, sino que cuenta con operaciones en los tres complejos petroquímicos de la costa norte venezolana; a saber, en Morón (Carabobo), El Tablazo (Zulia) y José Antonio Anzoátegui, donde opera como condominio industrial de las empresas mixtas de Pequiven.

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