Rechazar la extorsión de la derecha

César Alonso

Cuando se hace un diagnóstico equivocado de una enfermedad o un problema social y se aplican determinadas medicinas o correcciones es obvio que todo se convierte en un fracaso. Muchos temen hacer un diagnóstico real, descarnado de la situación del país por temor a ser malentendidos o mal interpretados. Pero hay una situación que es peor que eso y es ocultar lo que somos en aras de la unidad. Es como si una mujer bella para no opacar a sus amigas cuando salen de fiesta no se maquilla.

La mayoría del espectro político opositor venezolano es socialdemócrata y en aras de una unidad ha desdibujado su mensaje, ha perdido la nitidez de su poderosa y atractiva especificidad.

La inédita cuarentena, la incursión armada y los casi sesenta días que hemos tenido tiempo de releer, pensar, meditar nos obliga a rechazar esos banales, sesgados análisis que son los que llevaron a ese estrepitoso fracaso de la incursión armada que muchos ven como chapucería pero que en el fondo es el producto de un terrible diagnostico alentado por esa legión de imbéciles de las redes sociales; ya es hora que los califiquemos de imbéciles no cabe otro calificación para esos “guerrilleros de salón” en una labor que beneficia al régimen.

También rechazar contundentemente a la extrema derecha y sus representantes que tirotean desde sus medios de comunicación, con periodistas y analistas tarifados nuestra unidad y siguen jugando al anti partidismo ya que ellos nunca han logrado organizar un partido o movimiento político en el país.

Existen también en nuestro campo los quintacolumnas de la derecha, infiltrados que esperan solo el momento adecuado para “salta la talanquera hacia la millonaria derecha” luego que fracasaron en el papel de adueñarse de nuestras organizaciones.

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