Pensando objetivamente en el chavismo

Santos García Zapata

Leía –en mí adolescencia 1952/ 1956 -diariamente una columna que tenía en el diario El Nacional “Letra y solfa” uno de los más grandes escritores del siglo XX de excepcional cultura Alejo Carpentier cuyas notas tenían como “principio rector la necesidad de trascender el instante”. Un intelectual italiano me escribió hace dos años que explicara que el chavismo. En realidad sería mucho más fácil esclarecer exhaustivamente la mecánica y física cuántica, la teoría de la relatividad que dilucidar que es el chavismo. Durante estos últimos años he leído muchos libros sobre el chavismo desde el historiador mejicano Enrique Krauze hasta la excelente biografía realizada por Alberto Barrera Tyszka y Cristina Marcano. Entre todos el revelador ensayo escrito por Teodoro Petkoff “El chavismo como problema” es el más aproximativo.

Al nombrar a ese excepcional hombre de cultura cubano Carpentier que leí en mi primera juventud y luego Jorge Luis Borges en mi segunda juventud que abrieron mis horizontes mentales de una manera tan amplia que Juan Liscano citando a Jhon Hodgdon Bragley engloba ese sentimiento un poco petulante que me acompaña: “Si la historia del globo fuese escrita por alguna conciencia cósmica, la parte que la humanidad ha desempeñado en el quedaría posiblemente relegada a una nota a pie de página”.

Es bueno aclarar que hace 65 años ir al cine, leer un artículo de prensa eran hechos que nos influenciaban, nos conducían a reflexionar, a pensar.

Cualquier medico hasta el más lerdo te diría algo que es axiomático: “Sin un buen diagnóstico no puede haber una buena cura.”

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