Luego de 10 años, Voluntad Popular se desmorona

La organización Voluntad Popular, la más vehemente en la confrontación con el chavismo, ha impulsado las acciones más radicales contra el gobierno de Nicolás Maduro, pero hoy parece desmoronarse y todo indica que va a ser intervenida como antes AD y PJ

José Luis Carrillo │ Tal Cual

Desde su fundación como movimiento político en diciembre de 2009, Voluntad Popular ha sido uno de los más vehementes opositores a los gobiernos del chavismo. Bajo la conducción de Leopoldo López, el partido que quedó inscrito en el Consejo Nacional Electoral (CNE) como Voluntad Popular Activistas ha buscado desde los sectores populares y con activismo de calle, socavar las bases del Ejecutivo y presionar para un quiebre en el gobierno.

Precisamente por esto, el partido ha sido el más golpeado por la acción judicial y de los cuerpos de seguridad del Estado. Al punto que su líder fundamental se encuentra refugiado en la embajada de España; su segundo dirigente en importancia, Carlos Vecchio, está en el exilio y otra de sus figuras clave, Freddy Guevara, permanece a resguardo en la embajada de Chile, mientras varios de sus diputados han sido detenidos y otros también se han exiliado por contar con averiguaciones penales.

Pero luego de 10 años y algunos meses de su creación, la organización ha visto la renuncia de otras de sus figuras clave, en medio de las dificultades para una dirección cohesionada precisamente por la situación de sus líderes fundamentales y cuando parece que el partido seguirá la suerte de Acción Democrática (AD) y Primero Justicia (PJ), que fueron intervenidos y se les impuso una directiva ad hoc. En el caso de Voluntad Popular, se ha producido una desbandada.

Voluntad Popular y la «salida» que no fue

Voluntad Popular fue el mecanismo creado por el exalcalde de Chacao, Leopoldo López, para alcanzar el poder. Surgido de una familia acaudalada, López fue uno de los fundadores de Primero Justicia, junto a Julio Borges, Gerardo Blyde, Carlos Ocariz y otros dirigentes. Por diferencias con Borges abandonó esa organización para pasar temporalmente por Un Nuevo Tiempo, organización que, para respaldar la candidatura presidencial de Manuel Rosales en 2006, pasó a ser un partido nacional y atrajo figuras de otras organizaciones, aunque después las mismas lo abandonaran para dejar la directiva propia del estado Zulia, donde surgió.

En el ínterin y desde su gestión como alcalde de Chacao, López comenzó a formar una organización llamada Redes Populares, que precisamente trataba de articular el activismo político en los bastiones que en su momento conformaron la base de apoyo del chavismo: los sectores menos favorecidos económicamente. Con sus redes, López comenzó a edificar un liderazgo en Caracas y uno incipiente a nivel nacional, que le llevó a ser el aspirante que, según las encuestas del momento, tenía el mayor chance de obtener la victoria en las elecciones para alcalde metropolitano en 2008.

Movimiento estudiantil

Inhabilitado políticamente por la Contraloría General de la República pero con las bases de las redes, López fue incorporando al movimiento gran parte de los dirigentes estudiantiles que fueron clave en el triunfo del “No” en ocasión del referendo por la reforma constitucional planteada por Hugo Chávez en 2007. Líderes como Freddy Guevara, Daniel Ceballos, David Smolansky, Juan Andrés Mejía, Rolman Rojas, Gaby Arellano y Manuela Bolívar, entre otros, pasaron a ser activistas del partido de López, que fue inscrito en el organismo electoral en 2011.

Aunque no gozaba del favoritismo con miras a las presidenciales de 2012, una vez que el liderazgo de Henrique Capriles comenzó a descender López se presentó como el más radical opositor a Nicolás Maduro. Su partido comenzó a obtener victorias electorales (David Smolansky ganó la alcaldía de El Hatillo en diciembre de 2013).

En 2014 promovió “la salida” una actividad de protesta masiva contra el gobierno de Nicolás Maduro que derivó en una marcha multitudinaria que se dirigió a la sede de la Fiscalía General de la República, donde se produjeron hechos violentos y la misma fue incendiada, así como posteriores manifestaciones violentas, por lo que López fue acusado de instigación a la violencia. El dirigente se entregó a las autoridades y fue llevado a juicio, donde recibió sentencia de 14 años y nueve meses de prisión.

Cárcel y persecución para figuras de Voluntad Popular

Varios dirigentes fundamentales de VP han sido enjuiciados, tienen orden de captura, o fueron detenidos. El primer aprehendido fue Renzo Prieto, quien en mayo de 2014 fue aprehendido por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) sin contar con orden de detención. Prieto fue postulado como diputado suplente de la candidata Gaby Arellano para las parlamentarias de 2015, quien salió electa, pero a Prieto no se le otorgó la libertad hasta 2018.

En 2017, y a pesar de ser diputado suplente del diputado Rafael Guzmán, de Primero Justicia, otro activista de VP, Gilber Caro, fue aprehendido y acusado de traición a la patria y sustracción de efectos de la Fuerza Armada, siendo enviado a la cárcel de Tocuyito.

Caro fue excarcelado un año después, pero fue nuevamente  hecho prisionero en abril de 2019 y vuelto a excarcelar en junio de 2019 en el marco de la visita de la Alta Comisionada para los DDHH de las Naciones Unidas, Michelle Bachellett. En diciembre de 2019 fue llevado a prisión una vez más.

Refugio, exilio y casa por cárcel

Otras figuras de VP sobre las que pesan órdenes de detención son el diputado Freddy Guevara, quien fue vicepresidente del Parlamento en 2017 y lideró una ola de manifestaciones contra Nicolás Maduro, pasando a refugiarse en la sede de la embajada de Chile, donde permanece, y Juan Andrés Mejía y Freddy Superlano, acusados de traición a la patria por los incidentes en la frontera venezolana cuando se intentó ingresar una “ayuda humanitaria” que no fue autorizada por el gobierno de Nicolás Maduro.

Mención aparte merece el diputado Ismael León, quien fue el que en octubre de 2018 pidió a la comisión de Contraloría iniciar una investigación a las tiendas CLAP y una posible triangulación de las mismas con el empresario colombiano Álex Saab en unas supuestas irregularidades. Un año más tarde, León fue detenido y acusado de terrorismo. Actualmente se encuentra en prisión domiciliaria a pesar de que nunca ha sido presentado en tribunales ni se le ha sometido a juicio.

Discrepancias internas en Voluntad Popular

Sin sus principales dirigentes en condiciones de ejecutar un liderazgo efectivo, VP comenzó a sufrir escisiones internas. En diciembre de 2019 el diputado Ramón Flores renunció a su militancia asegurando tener diferencias con el rumbo de la organización.

«He estado inconforme con muchos acontecimientos. Para muchos no es secreto mi molestia, discrepancia e inconformidad con el trato recibido de la organización en el manejo de la situación política del país durante un largo tiempo. Esta reflexión que me ha llevado a concluir que no estoy cómodo, sin entrar en particularidades”, expresó Flores en esa oportunidad.

Poco después, en enero de 2020, se produjo la deserción de la coordinadora de organización del partido en el estado Trujillo, Yris Vianeth, quien aseguró que el responsable del partido en la entidad, Yoni Toro, no la representa.

La fracción del CLAP

Entre diciembre y enero ya se había producido otra crisis en VP. En efecto, a finales de 2019 se había producido el escándalo de los diputados de la oposición que supuestamente se habrían cuadrado con el chavismo para evitar que Juan Guaidó repitiera como cabeza del Parlamento y también para evitar que el empresario colombiano Álex Saab fuera vinculado a las irregularidades que investigaba la comisión de Contraloría en relación al programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Diputados de varios partidos pertenecientes a la comisión de Contraloría habían emitido constancias de que Saab no se encontraba vinculado a los supuestos ilícitos, esto a pesar de que la comisión no había aprobado informe alguno, el cual además requería de la aprobación de la plenaria de la Asamblea Nacional.

Por Voluntad Popular aparecieron avalando la directiva de Luis Parra al frente del Parlamento los diputados Richard Arteaga, Freddy Superalano y Guillermo Luces, quienes junto a otros parlamentarios como Luis Parra, José Brito, Héctor Vargas, Contrado Pérez, Chaim Bucaram y Adolfo Superlano, pasaron a ser conocidos en la opinión pública como los diputados pertenecientes a la «fracción CLAP»

Retirada

La oleada actual de deserciones de VP comenzó el 8 de junio de este 2020, cuando la activista y defensora de DDHH, Ana Karina García, aseguró que el partido había iniciado una campaña en su contra

“Lamento que desde VP hayan desatado una campaña en mi contra, cosas como esas son las que no comparto, el respeto a pensar distinto es parte de ese nuevo país que quiero construir. Qué triste que hayan copiado ese modelo del chavismo. Mi conciencia está tranquila”, indicó la dirigente a través de las redes sociales.

Ese mismo día se produjo la renuncia a la militancia del diputado Rosmit Mantilla, quien detalló que su separación de la organización se debe a que ya no comparte las decisiones, ni las visiones políticas “orientadas a erradicar la dictadura”.

“He de confesar con toda honestidad y gran desconcierto, que ya no suscribo ninguna de las decisiones ni visiones políticas orientadas a erradicar la dictadura”, expresó el diputado a través de un comunicado.

En su declaración, Mantilla indicó que estaba convencido de que en Volutnad Popular lucharían sin descanso hasta conseguir la libertad, pero que actualmente no suscribía ninguna de las decisiones ni visiones políticas orientadas a erradicar «la dictadura».

El 16 de junio se produjo la deserción de la diputada Gaby Arellano. La parlamentaria emitió una declaración a través de la red social Twitter en la que afirmó que la actual conducción de la organización está reñida con la visión, valores y principios que ella tiene.

«Desde el exilio en Colombia le digo a mis electores del circuito 2 del estado Táchira, paisanos, ustedes me eligieron con un fuerte mandato de derrocar al narcoregimen (sic), por lo tanto, dejo bien claro uds. y al país qu eno participaré en fraudes elecgtorales ni acuerdos trasnochados», explicó Arellano en esa oportunidad.

¿Otro movimiento?

Cuando se espera que VP sea objeto de una intervención similar a la que se aplicó a AD y PJ, hay rumores de que algunas de las figuras más visibles que quedan de la organización pasarán a conformar otro movimiento político.

El pasado 12 de junio el diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Pedro Carreño, aseguró que el presidente de la Asamblea Nacional reconocido por más de 50 países, Juan Guaidó, está conformando una nueva organización política conjuntamente con el exalcalde de Chacao, Emilio Graterón, quien fuera uno de los activistas más cercanos a Leopoldo López.

Los nombres que se estarían considerando para el nuevo partido, según la declaración de Carreño, son “Vamos Bien” y “Transición Democrática”.

Terrorismo

Luego de los sucesos de la llamada “Operación Gedeón”, por la cual fueron detenidas unas 50 personas y que consistió en el desembarco en costas venezolanas de unos presuntos mercenarios supuestamente decididos a capturar a Nicolás Maduro y de la cual habría conocido Juan Guaidó al menos en su planificación inicial, el gobierno de Nicolás Maduro pidió calificar al partido Voluntad Popular como “organización terrorista”.

El Fiscal General nombrado por la asamblea constituyente convocada por Nicolás Maduro acudió al TSJ a solicitar la declaración contra el partido; sin embargo, días después y luego de conocerse la intervención a AD y PJ y esperándose la de VP, la Sala Constitucional declinó la competencia para la declaratoria, dejando el caso en manos de la Sala de Casación.

Todo parece indicar que, al nombrarse una nueva directiva afín al chavismoVP ya no sería calificada de terrorista y, junto con los otros partidos intervenidos, le será levantada la inhabilitación y participará en unas eventuales elecciones parlamentarias convocadas por un CNE cuya directiva eligió el TSJ luego de declarar la omisión legislativa porque la AN no ha designad nuevas autoridades electorales, a pesar de que los rectores encabezados por Tibisay Lucena no tienen su período vencido.

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