60,3% de votantes participarían en parlamentarias si sector liderado por Guaidó concurre

En «índice de democracia» se advierte que Venezuela está a la par de Rusia y de África, que concentra la mayor cantidad de regímenes autoritarios.

GILBERTO CARREÑO │ El Universal

Caracas.- 58,9% de los venezolanos mayores de 18 años están dispuestos a votar en las elecciones parlamentarias, pero tal inclinación bajaría al 46,6% si el sector de la oposición liderada por Juan Guaidó se abstiene de participa en los comicios, según revela una encuesta realizada por el Centro de Estudios Políticos y Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (Cepygucab) y la empresa Delphos especializada en la materia.

Tales resultados fueron presentados durante la segunda sesión del organizado por la UCAB, en un encuentro destinado a brindar lo que se aspira sea “un panorama certero de lo que pudiera suceder en el país en los próximos meses” sobre probabilidades de la participación en el actual proceso convocado por el Consejo Nacional Electoral. 

De acuerdo con la información divulgada el director del Cepygucab, Benigno Alarcón, la proyección de los distintos escenarios partieron del análisis de variables determinantes en la dinámica política, donde se observa la forma como Venezuela ha descendido en los principales índices de democracia, ubicándose en 2019 en el puesto 140 entre 160 que incluye la prestigiosa The Economist Intelligence Unit. 

Llamó la atención Alarcón al hecho de que el país esté por debajo de Rusia y a la par de muchas naciones del continente africano, región que concentra la mayor cantidad de regímenes autoritarios.
Consideró, en relación con las parlamentarias anunciadas para diciembre próximo, que «estamos en presencia de una elección que por razones imputables al gobierno y algunas a la oposición, abonan a un proceso de mayor autocratización». 

El análisis de distintas variables, según el informe, hace prever que serán unas “elecciones multipartidistas, pero no competitivas” porque en ella participarán partidos que fueron intervenidos judicialmente y otros que decidieron participar sin exigir suficientes condiciones electorales, aceptando las reglas que el gobierno impone, lo cual según el estudio “hace poco probable que la oposición consiga una mayoría de la Asamblea Nacional”.

Sobre la coyuntura generada por la incidencia de COVID-19, indicó que ésta le ha servido al gobierno como justificación para activar mecanismos represivos y para un mayor control social desplegando el aparato represivo estatal y paraestatal. “Con esto logró desarticular las estrategias de movilización de la oposición, que había iniciado en febrero al regreso de la gira internacional de Juan Guaidó”, argumentó.
Advirtió Alarcón que ante la previsible pérdida de espacios institucionales de representación, como la AN, la oposición democrática necesita recomponerse superando la frágil cohesión que presenta en la actualidad. 

El valor del voto

Por su parte Félix Seijas, director de la consultora Delphos, que realizó el trabajo de campo de la encuesta del Cepygucab, expuso que la disposición a votar en las parlamentarias en general llega a 58,9%, mientras que 29,5% manifiesta que no lo haría. “En la medida que es más bajo el estrato social, hay más disposición a votar, llegando hasta 73,4% en el sector E”, dijo.

Similar comportamiento se observó al discriminar las respuestas según la autodenominación política de los encuestados. Nueve de cada diez, entre quienes se calificaron como “chavistas”, votarían. Entre los opositores la proporción es menor, pero la disposición a votar no baja del 50%.

La consulta fue realizada a través de 800 entrevistas directas en el hogar entre el 3 y el 17 de Julio, en Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San Cristóbal, Barcelona, Puerto La Cruz, Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana.

Explicó Seijas que si la oposición liderada por Guaidó no participa, la disposición a votar baja a 46,6%; al contrario, sube a 60,3% si la oposición democrática participa. 

Otra variable que se consultó fue la percepción de designación de nuevos rectores del CNE, la cual es valorada negativamente por 41,7%. Aun así, 62,9% del total considera que la oposición debe participar en las parlamentarias convocadas por el actual CNE. 

En la investigación se refleja que 42,5% estima que votar es un derecho, 18,6% asocia votar con “la pelea es peleando” y 7,2% cree que “es lo único que podemos hacer”. Todo ello suma un 68,3%. Hay un 31,7% que no cree en votar por diferentes razones: “Con ese CNE no voto” (15,3%), “Votar no cambia nada” (9,1%) y “Con Maduro Presidente no voto” (7,3%). 

Reveló que sólo 35,3% del país sabe de la existencia de una Mesa de Diálogo Nacional, y entre los que dicen conocerla, a quienes más identifican con esta instancia figuran Claudio Fermín 34,6%, seguido por Jorge Rodriguez 25,1%, el gobierno 14,6%, la oposición 13,5%, pero una tercera parte de quienes la conocen no saben quiénes la integran.

Expuso Seijas que la aparición de la Mesa de Diálogo Nacional (MDN) y de la estructura de partidos de la oposición con dirigencia aprobada por el TSJ tiene un impacto en la configuración de la oposición. En el escenario de que el grupo de Guaidó participe, la intención del voto a la oposición es de 50,1%, pero de esa cifra 12,6% representaría a los candidatos de los partidos con nueva dirigencia y otro 6,7% para los partidos minoritarios de la MDN. Entre ambos le restaría 19,3% a la oposición liderizada por Juan Guaidó. Los candidatos del PSUV obtendrían en tal escenario 22,9%. Explicó Seijas que de esta manera el gobierno estaría cumpliendo su objetivo de dividir el voto.

El proceso electoral

Roberto Abdul, presidente de Sumate, y el periodista Eugenio Martínez, aplicado a la fuente electoral, ahondaron en el análisis y proyecciones del escenario comicial. Martínez considera que las condiciones en este elección son las más restrictivas que se recuerden, y que la decisión de la oposición democrática de participar o no debe ser parte de una estrategia más amplia, respondiendo la interrogante “para qué se participa o para qué no”.

Abdul coincidió al afirmar que para esta elección se ha intensificado la opacidad electoral. Dijo que la integridad del Sistema Electoral ha sido vulnerada por otros poderes del Estado como el TSJ, el Ejecutivo, la Fiscalía y Contraloría. “El régimen a través del CNE ha diseñado un sistema electoral a la medida de sus intereses que le permite controlar y dirigir el proceso condicionando los resultados”, aseguró.

Al examinar todos los pasos que un proceso de votación, Eugenio Martínez observa que a las cuestionadas condiciones técnicas y políticas que están presentes, se unen las condiciones sanitarias en virtud de la contingencia del COVID-19. “44 fases del proceso diseñado por el CNE representan riesgos de contagio”, detalló.

Abdul vislumbra como improbable que la participación electoral será más baja de la que tradicionalmente tienen procesos electorales parlamentarios. Es altamente probable que el PSUV controlará la mayoría calificada y los partidos de la llamada “mesita” de Diálogo Nacional y partidos confiscados tendrán una dispersión y poca representación.

“En lo internacional se mantendría el desconocimiento por parte la coalición de países que hoy en día desconocen al gobierno nacional y otras instancias”, pronosticó.

La economía cae 32,8%

Durante el evento “Prospectivas II Semestre 2020”, el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica y miembro de la Mesa de Análisis Coyuntural del Cepygucab, proyectó que el PIB caerá este año 32,8%, con lo cual la economía se achicaría a una quinta parte de lo que fue hace siete años, que es el periodo acumulado de decrecimiento continuo.

Explicó que se trata de una contracción generalizada, derivada de los límites comerciales, entre ellos el hecho de que los ingresos petroleros, que habían bajado a 20,3 mil millones de dólares en 2019, serán de solo 2,7 mil millones de dólares este año. También impacta el confinamiento, tanto en oferta y demanda de bienes y servicios, y la escasez de gasolina. 

Oliveros espera también una corrección cambiaria que pudiera llevar el tipo de cambio alrededor de los 2 millones de bolívares a fin de año, según las cifras que mostró.

Considera que dentro de esta nueva economía las importaciones empiezan a encarecerse, hay un mayor peso de la economía negra y un mercado aún más reducido. 

Identificó una serie de riesgos, entre los cuales incluyó mayores restricciones externas que limitan la capacidad de crecimiento y de competitividad, así como la imposibilidad de superar la hiperinflación (que podría estar en 4.000% este año).

Comentó Oliveros que el gobierno podría estar aspirando que con una nueva Asamblea Nacional pueda contar con una base jurídica para algunas reformas como apertura ven sectores energéticos y de industrias básicas y una nueva política tributaria, entre otros.

gcarreno@eluniversal.com
Con nota de prensa de Cepygucab

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