La Intolerancia que Soy

Cuando avanzo por el mar de la Intolerancia me encuentro con los cadáveres del Amor, bajo el artificio de un pensamiento dogmático apelo a mi autoridad desafiando la razón me impongo bajo el pretexto de que soy el dueño de la verdad.

Así cohibo impido y restringo al pensamiento divergente sembrando devastadores efectos segregacionista y discriminatorios frustrando toda alternativa de diálogo en igualdad de condiciones, soy el dueño de la verdad.

El intolerante se instala en nuestra mente desde la pretensión infundada de que la postura del otro es ilegítima, inaceptable e inferior, pues nunca me equivoco. Los cimientos de mi verdad son indiscutibles.

Así se propaga con facilidad los ambientes de hostilidad y perturbación que desembocan en conductas destructivas, impulsivas, ofensivas, que tiende a una conducta irracional, iracunda, exagerada, utilizando como elemento la crítica gratuita desmedida y mordaz.

El intolerante sufre y hace sufrir despliega sentimientos negativos de rechazo, ira, rabia, disgusto, intransigencia y ansiedad en un claro comportamiento de desconocimiento hacia el otro, logrando cosificarlo mostrando ineficacia para ponerse en el lugar del otro y comprender otra realidad. Se queda donde la capacidad no admite otra forma de pensar o sentir.

El estado de ánimo del intolerante termina afectando su salud y sin saber se produce un daño así mismo.

Jesús Castellano
Abogado
Magíster en Comunicación Organizacional
Coach Personal

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