La pusilameria es una característica de políticos y funcionarios del estado La Guaira

Por Santos García Zapata

Tenía un amigo preso y me dirigí al Hotel Macuto Sheraton donde los adecos tenían un agasajo, para solicitar su libertad a Manuel Gutiérrez. El amplio salón estaba repleto de funcionarios públicos y dirigentes de AD; mas de 400 personas. El jefe de Protocolo era el amable Juan Carlos Perozo. Estuve unos minutos entre tanta gente buscando a Manuel Gutiérrez y ni uno solo de los de los asistentes me saludo. Los conocía a casi todos. Una vez que converse con Manuel Gutiérrez quien me saludo con afecto me dirigí a la salida del amplio salón y en ese momento venia entrando el Secretario General de AD Diputado José Rubín acompañado del Dr. Gilberto Bruzual. Ambos me saludaron y cada uno de ellos me tomó por un brazo reconduciéndome al amplio salón. Todas las miradas estaban fijas en la puerta de ingreso donde estaba haciendo acto de presencia el todopoderoso Diputado José Rubín. Obviamente percibieron el gesto de amistad tanto de José Rubín como de Gilberto Bruzual. Como un relámpago en un cielo sereno muchos invitados comenzaron a saludarme y algunos extendieron sus manos que no estreche. Entre ellos la del pusilánime Prefecto de ese entonces “Capitán” Celis. Solícitamente Perocito me dio un vaso Wiski que acepte.

Muchos años después cuándo recibí información de Roybert Sojo que si denunciaba la situación en El Periférico de los enfermo de Pie Diabético molestaría al Gobernador. Una vez que hice la denuncia el Gobernador dejo de tratarme y me considero su enemigo. TODOS los funcionarios públicos y todos los dirigentes del PSUV dejaron de saludarme y hasta el día de hoy no me atienden el teléfono. Solamente dos de los 200 amigos chavistas que tenían siguen tratándome.

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