Ante los nuevos tiempos

Por: Luz Marina Molina.- Ante el inminente deterioro de la economía mundial, basada en el rentismo petrolero y el brutal ejercicio del capitalismo, que cada día ahorca con más inclemencia al pueblo, y visto los resultados tristes y desoladores de esta pandemia, sin precedentes, que azota la humanidad, las venezolanas y los venezolanos, estamos obligados a tomar decisiones importantes y plantearnos, el desarrollo de las políticas agrícolas, con la idea de volvernos al campo, para avanzar en el «agro» para subsistir a esta demoledora caída económica y comercial, que empieza por afectar grandemente, las potencias del mundo.

Resulta muy grave, que Venezuela, por años, permanecía dormida ante la grandeza y sustentabilidad de sus riquezas naturales. Nunca antes quizás, nos han retumbando en el oído los constantes llamados del Comandante eterno Hugo Chávez, a sembrar, a desarrollar la agricultura, cultivar la tierra y autoabastecernos, utilizando el resultado de nuestra magna tierra, rica, en todos los sentidos, para mantenernos y mantener inclusive, una economía productiva e inmensa, exportando nuestros productos.

Pero el facilismo nos fue comiendo el alma, fue apoderándose poco a poco de nuestra psique, y modelando en el cerebro una conducta consumista que subliminalmente, nos estaba causando un daño infinito, al punto, de sentir que llegamos a la indefensión total, donde creemos que se cierran las puertas y no tenemos alternativas.

Nada más lejos de la realidad, los venezolanos en resistencia, hemos demostrado que tenemos grandes capacidades para subsistir, sin que el capitalismo azote constantemente la yugular y mantenga la amenaza constante de devastarnos militarmente si el gobierno no se «baja el pantalón» al mandato gringo, a fin de extenderles la licencia para seguir adueñándose de lo que nos pertenece y comprando la consciencia de los hijos de esta Patria.

No es posible vivir para las necesidades, al contrario, tenemos necesidades de vivir, pero teniendo muy en claro, que devaluando, hasta el dolar, un recurso que no tiene soporte alguno, y que representa «al fin y al cabo un pedazo de papel en el tiempo»,no estamos por el camino adecuado.

¿Alguno o alguna se ha percatado de cómo, a pesar de tantas carencias, necesidades, insuficiencias, hemos logrado ir avanzando? ¿Alguien se ha dado cuenta de que somos capaces de producir para autoabastecernos y paliar la crisis alimentaria?

Hay muchísimas fallas, sería absurdo desconocerlo, pero está más que visto, que no sólo hay un gobierno que no ha dejado de apoyar a la gente, sino que hay gente que está trabajando, con pala, escardilla, rastrillo y un corazón gigante, sobre la tierra, sembrando, y cosechando, ese producto, que al fin y al cabo, es el que necesitamos para apalancar el aparato productivo y permitir que Venezuela se levante.

Tenemos que definir esta cuarentena como la etapa de los grandes proyectos que más temprano que tarde empezaremos a desarrollar, para abrir las compuertas a un nuevo orden económico tan gigante como comparable al vuelco que ha venido dando el mundo entero y que en Venezuela comenzó el pasado mes de marzo.

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