Convictos o arrestados Casi Todos los Hombres del Presidente

Orlando Ochoa-Terán – o.ochoa@att.net

Una de las más enmarañadas ideas de la ya confusa política de resistencia al régimen bolivariano de Venezuela es la rara coincidencia de algunos grupos con la Conferencia Episcopal y el gobierno de Maduro de participar en una típica “elección autocrática” conun régimen descrito por CEV como“totalitario e inhumano, moralmente inaceptable”. Mientras tanto, grupos con exóticas ideas hacen oposición frenética a otros grupos de oposición. Subsidiariamente, otros se “oponen” al régimen con el cual la Conferencia Episcopal encuentra necesario celebrar elecciones libres, imparciales y justas”. ¿Confundido? No se extrañe, no somos los únicos.

Si todo esto no fuera lo suficientemente nebuloso, uno de estos grupos de venezolanos opositores rechaza al presidente interino Guaidó con furia por tratarse de un político supestamente corrupto, pero ingenuo o por ser un “tierrúo”, pero son los mismos que se oponen también a Leopoldo López por ser demasiado listo y muy mantuano. Entre esta variedad de opositores existen ¿algunos? ¿muchos? que adoran y veneran a Donald Trump, con una pasión tan intensa como la que llevó a la tumba al hijo menor de los Montescos en Verona.  Pese a que  reputados republicanos como los del Lincoln Project, declaran a Trump «el mandatario más corrupto de la historia de EEUU”, eso no parece inmutar a este grupo venezolano que adora al billonario color naranja de Nueva York y odia al tierrúo Guaidó de Macuto, quizás porque este, pese al espectacular aopyo que recibe de Trump, no manifiesta el ardor que exige el culto. Por razones insondables, grupos opositores venezolanos no terminan de reconciliar dos simples y elementales ideas. Trump, el hombre que pretende tener “sangre aria” y ser «billonario», es el presidente de la más poderosa nación del globo terrestre y, además de apoyar incondicionalmente a Guaidó, ha hecho que otras 59 naciones del globo terrestre lo apoyen. Visto así, pareciera una idiotada amar a Trump y odiar a Guaidó. No parece, es. Un ejemplo que quizás podría ayudar a resolver esta idiocia: uno de los políticos de más rancia aristócracia del mundo, sangre y alma de la corona británica se unió con el más patricio y capitalista de los políticos de EEUU y ambos se aliaron con el dictador más ordinario, vulgar  y sangriento conocido hasta entonces para librarse de otro que amenazaba a esta troika y al resto de mundo. Puro y singular pragmatismo, un concepto que sólo sirve en Venezuela para hacer dinero con cualquier gobierno.   
Un ejemplo de la chifladura que provoca Trump en todos los estratos, la ofreció recientemente Diego Aria en una declaración. Como se sabe, el Senado de EEUU controlado por republicanos, una investigación especial del Departamento de Justicia, otra de la Cámara de Representantes y 16 agencias de inteligencia de EEUU, incluyendo el FBI y la CIA, han estado contestes en confirmar la interferencia de la Rusia de Putin en las elecciones de 2016 y en las actuales para favorecer descaradamente a Trump. El propio Putin en Helsinsky manisfestó públicamente su deseo de que ganara Trump. No obstante Arria, el «Klemens von Metternich de Venezuela», ha sido incapaz de evitar caer en esta bobera del culto a Trump a ultranza para afirmar que Rusia, entre otros países, aspira… ¡el triunfo de Biden! Ahora sí, pensará Diego sin caer en cuenta del disparate de su ilusa reelección de Trump, él podrá recuperar su lujosa finca expropiada por Chávez. ¡Por favor Dieguito! Casi siempre lo has hecho bien y con estilo cuando te deslizas, pero quedas muy mal cuando te arrastras.  
            ¿Confundido? No se preocupe, si el Episcopado venezolano, heredero de una milenaria tradición que ha envuelto a sus Príncipes en las más complejas y enrevesadas disputas, comenzando por el origen mismo de la creación, pasando por los Borgias y las Cruzadas, están enredados, difusos, ambiguos y enigmáticos entre elecciones libres, imparciales y justas” en un régimen“totalitario e inhumano, moralmente inaceptable” ¿qué se puede esperar de la vida secular y ordinaria de los mortales que heredamos esta tierra de desgracias, donde un sector de connacionales venera con endemoniado furor al «gerente» que propone curar el COVID con inyecciones de desinfectantes y preside, en medio del caos, la peor masacre de Coronavirus del planeta en la nación con más premios Nobel de ciencia del mundo? 
EEUU representa el 4% de la población del planeta pero carga, gracias a este genio empresarial que se ha declarado en bancarrota 5 veces, el 25% de las muertes por COVID-19. Por nuestra parte, digamos que observamos desde un palco de sombra cómo farolea el  literalmente “matador” de Donald Trump (EEUU-COVID: 173.000 muertos), para narrarles sus peripecias y las de casi todos sus hombres. 

Steve BannonSteve Bannon, ex asesor de Estrategia de Trump, fue arrestado y acusado el pasado jueves de defraudar a los donantes de un esfuerzo de recaudación de fondos en línea para construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México. Los cargos señalan que Bannon y asociados habría desviado parte de dinero del proyecto en lujos y otros beneficio personales. «We Build the Wall» era una supuesta iniciativa privada de republicanos allegados a Trump para construir el muro que no pudo cumplir. Bannon fue arrestado la madrugada del jueves por inspectores postales federales y agentes especiales de la oficina del fiscal de Manhattan, quienes lo encontraron frente a la costa de Connecticut, en un yate de 150 pies propiedad de un multimillonario chino fugitivo de la justicia. Como ha ocurrido con todos sus funcionarios de la lista de procesados que sigue, Donald Trump quiso distanciarse de Bannon con maromas retóricas que sólo provocaron hilaridad. Los medios en esos momentos transmitían segmentos donde Bannon y sus asociados en el proyecto «We Build the Wall» aparecían y en ocasiones con el propio Trump y en otras con sus hijos, todos elogiando la iniciativa que durante la campaña prometió que lo pagaría México.

Paul Manafort

Manafort, 69, ex jefe de Campaña Electoral de Trump. Manafort confesó haber conspirado para defraudar a Estados Unidos y conspirar para obstruir la justicia a cambio de que se retiraran otros cargos en su contra por los cuales recibió una sentencia máxima de 10 años de prisión.

 Rick Gates

Rick Gates, el brazo derecho de Paul Manafort, sub jefe de campaña de Donald Trump. Durante su testimonio, Gates afirmó que estuvo involucrado en actividades delictivas junto con Manafort. Gates aceptó un acuerdo con el fiscal para declarar en contra de Manafort, quien enfrentaba cargos por fraude fiscal, fraude bancario y lavado de dinero. Gates testificó que ayudó a Manafort a ocultar cuentas bancarias secretas en el extranjero, que formaban parte de un extenso esquema de fraude fiscal y bancario.

Michael Flynn

Logró ser nombrado Consejero de Seguridad Nacional y convertirse en una de las personas más poderosas del gobierno de Estados Unidos. Estaba destinado a ser un guardián estratégico de un presidente sin experiencia en asuntos militares o en política exterior. Pero sólo duró 25 días en el cargo. Sus polémicos contactos con el gobierno ruso (!Diego!) antes de que Donald Trump asumiera el poder en enero hicieron que Flynn tuviese que renunciar el mes siguiente. El fiscal especial Robert Mueller, lo acusó formalmente de haber hecho «declaraciones falsas, ficticias y fraudulentas» al FBI. Flynn se declaró culpable y afirmó que colaboraría con la investigación.

Michael Cohen

          Abogado personal de Donald Trump por cerca de dos décadas, Cohen, quien se había declarado culpable de haber encubierto los pagos sobre las acusaciones de sexuales en contra de Trump que podrían haber perjudicado su carrera política, y mintió durante toda su campaña presidencial sobre sus intereses empresariales con Rusia. En una fulminante descripción de Donald Trump en el Congreso, Michael Cohen se refirió al presidente como un racista y un embaucador que utilizó a sus allegados para beneficio propio. Cohen, quien ya se había declarado culpable de mentirle al Congreso, dijo a los legisladores que Trump sabía de antemano acerca de los emails hackeados que perjudicaban a Hillary Clinton. Cohen fue condenado a tres años de prisión por haber encubierto los “trapos sucios” de Donald Trump. El pasado mes de julio Cohen fue trasladado a su hogar como prisión para evitarle el peligro de COVID, pero inmediatamente regresado a prisión por negarse a suspender la publicación de sus memorias, inconvenientes para Trump. El juez de la causa encontró esta acción como una retaliación inaceptable y ordenó de nuevo su reclusión en el hogar con el derecho de ejercer su libre expresión, garantizado por la Constitución y sin menoscabo por el hecho de estar cumpliendo pena de prisión.  Se cree que el libro de Cohen se hará público un mes antes de las elecciones. La semana pasada declaró que, después de estar a su lado por 20 años, él conoce más a Trump que su esposa e hijos. «Yo sé donde Trump tiene enterrados todos los cadáveres» concluyó amenazador. 

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