Alexis Toledo perdió su último tren

Rodrigo de Castilla

Nunca antes un candidato tenía el camino tan fácil como en las pasadas elecciones primarias. Ni él ni su comando de campaña entendieron que era solo una reacción de las bases del PSUV a la gris gestión de Alejandro Terán. Así como el 60 % de las postulaciones el 27 de julio de la Viuda de García Carneiro fue el cansancio de las bases por los dirigentes del PSUV y del gobierno regional y municipal. Deseaban cambios.

En La Guaira los adulantes y engreídos tienen un peso muy grande y lo peor es que los que fungen de jefes y altos funcionarios públicos les encanta la adulancia. No entienden por miopes que un año y medio de pandemia ha modificado todo así como casi tres años de hiperinflación ha prostituido todos los estratos sociales.

Alejandro Terán no tuvo contendores se encargaron de limpiarles el terreno; la casi totalidad de los principales precandidatos lo apoyaron. Hizo una dispendiosa campaña; su ventajismo fue odioso y el apoyo abierto, vistoso del hijo del Presidente de la Republica Nicolás Maduro Guerra.

En su victoria tuvieron un peso determinante el ex Procurador Pedro Rodríguez, el Presidente del Consejo legislativo Roybert Sojo, el ex constituyente Juan Iriarte y la popular, impetuosa, irreverente ex Jefe Civil de Catia La Mar Náyade Pérez.

Los resultados fueron esos; no hubo irregularidades ganaron tanto Alejandro Terán (18.200) como el Coronel José Manuel Suarez Maldonado ( 16.490).

LA VICTORIA SERA DE ELLOS

La oposición concurrirá a las megaelecciones del 21 de Noviembre dividida, con pésimos candidatos a Diputados y Concejales, pese a que ambos candidatos del PSUV tienen “plomo en las alas” obtendrán la victoria a menos que cometan errores garrafales y eso no es de excluir.

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