¿Crías una víctima, un agresor o un niño sano emocionalmente?

Seas la madre o el padre, sea que le pegues a un niño o a una niña, lo que enseñas cuando los golpeas es que es normal que una persona agreda a otra.

 Y lo peor de todo es que muestras con tu mal ejemplo que es normal que aquellos que se suponen más te aman y deben ser quienes te protejan y te provean de un ambiente y hogar seguro, sean los que te dan golpes como nalgadas, cachetadas o de otra naturaleza.

Las personas ya ven estas situaciones tan normales que responden a estos planteamientos hasta de manera airada y con frases tan patéticas y cliché como que ellos agradecen a sus padres porque ahora «respetan» y peor, que «son profesionales» como si tener una carrera es sinónimo de ser buena persona y tener una buena vida. No, no es así.


Los niños se acostumbran a golpear a otros niños y al crecer a golpear a sus parejas y a sus hijos y sigue el círculo.

Y las niñas normalizan el hecho de que los hombres mandan porque son más fuertes, gritan más alto y pegan a la menor ¿Provocación?

No, una mujer no provoca un incidente de VIOLENCIA DOMÉSTICA, ni un niño merece ser golpeado porque el adulto no sabe lidiar con su naturaleza y comportamiento.

El hombre creció creyendo que la mujer tiene menos derechos o ninguno porque su infancia se desarrolló en un ambiente donde se le negaron a él les más elementales. No lo respetaron, él no respeta la integridad ajena.

Piénsalo

Cada vez que gritas e insultas, castigas ferozmente y golpeas de cualquier manera a tu niño o niña, estás criando a un agresor o una víctima.
¿Es eso lo que quieres?

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