El Trabajo como un hecho social

La crisis que estamos viviendo significa un profundo retroceso en materia laboral con una gran precarización y destrucción del salario como fuente de ingreso para la vida, además de la aniquilación de las fuentes de empleos producto no solo de la pandemia sino de las malas políticas económicas en la conducción errática del país.

Hoy el común denominador es la desigualdad que hace mella en el bolsillo de cada trabajador ante un ingreso en bolívares que debe soportar el gasto en dólares para comprar comida y sobrevivir, eso rompe cualquier equilibrio en la capacidad de compra de nuestros trabajadores.

Hay que ver con preocupación donde quedó el simbólico salario mínimo y los derechos adquiridos llamado prestaciones sociales, la antigüedad de cada trabajador hoy no vale nada, después de años de lucha para conseguir reivindicaciones justas hoy vemos como esa ilusoria sensación de seguridad desaparece ante la hiperinflación.

La ley orgánica del trabajo, trabajadoras y trabajadores símbolo de este gobierno quedó en el olvido, desfasada y convertida en la nada histórica de un pueblo trabajador.

Es necesario, urgente e importante redinamizar la economía para la recuperación del empleo, se debe invertir en infraestructura para ello es necesario tener reglas claras, seguridad jurídica y un país en paz, que permitan la inversión privada que impulsen el consumo interno y el crecimiento económico.

Urge modificar la Ley Orgánica del trabajo, trabajadoras y trabajadores para adaptarla a la nueva realidad social y postpandemia para que los trabajadores cuenten con una herramienta eficaz de protección real que compense su labor con un salario justo que responda a las nuevas relaciones laborales.

El salario mínimo debe responder a la garantía constitucional de ser suficiente para permitir vivir con dignidad y cubrir para si y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. No podemos continuar con la falacia de una ley del trabajo que puede verse como cualquier cosa menos como una ley que protege a los trabajadores.

Hoy sin lugar a dudas los más afectados son los nobles funcionarios públicos cuya encomiable labor es subpagada en detrimento de su calidad de vida.

Es bueno recordar que Venezuela tenía uno de los salarios mínimos más altos de la región y el mejor estándar de calidad de vida en Suramérica.

Ante este panorama urge diseñar verdaderas políticas públicas para la reactivación económica lo que implica ver a los trabajadores como una inversión social y no como un gasto, lo que permitirá generar fuentes de empleo y revertir el estado de pobreza generalizado.

El reto es de todos y es necesario trabajar juntos para tener un país moderno.

Jesús Castellano
Abogado laboral
Coach personal
Comunicador organizacional

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