Hacia dónde nos dirigimos

Nuestro proceso histórico hoy debe pasar necesariamente por una resignificación de lo social, partiendo de profundas transformaciones conceptuales y de los valores morales, una emancipación que permita abordar los viejos paradigmas con un renovado instrumental teórico que de forma a nuevos conceptos como democracia, igualdad y libertad.

Necesitamos desarrollar condiciones mínimas de existencia, adecentar nuestra cultura, no podemos seguir abordando el problema de la pobreza desde el capitalismo y del socialismo estos no ha logrado resolver el problema ni han desarrollado una sociedad más justa ni un verdadero estado democrático.

Debemos marcar el compromiso para liberarnos de las cadenas que nos oprimen, necesario es cambiar el rumbo de la historia para liberarnos de toda forma de explotación y opresión, para ello la educación será un camino a recorrer.

No podemos seguir con modelos arcaicos donde el cambio se nutre de promesas incumplidas, así como de la imposibilidad esctructural que tiene el gobernante para asegurar el bienestar común de la mayoría de la sociedad, debemos conducir esa reforma que permita a los ciudadanos el ejercicio del derecho colectivo para un mayor grado de bienestar.

Hasta ahora la pobreza se ha universalizado tomando características de verdadero escándalo en el país, cuya riqueza petrolera salta como un comodín para un bien-estar que no se ha podido alcanzar.

Tenemos hoy en el país una profunda desigualdad impuesta por una visión radical cuyos efectos más severos recaen en el deterioro de la familia, con el resurgimiento de diferencias sociales significativas acrecentada sobre una profunda división social que condena a la sociedad a mayores penurias, exclusión y hambruna.

Es urgente y necesario elaborar una propuesta de superación que permita el desarrollo político, económico y social acompañado de un modelo educativo para una sociedad moderna basada en principios éticos y morales que sustituyan la cultura de la corrupción.

Llegó la hora del cambio de paradigmas, la política está conectada con la vida económica y determina la esctructura social y las mediaciones culturales, así no queda duda de la importancia del rol del nuevo político, de la integración social en la política para el cambio, esto requiere que todos participemos en la construcción del país.

Así la política debe verse como el resultado de esa interacción social en permanente transformación que requiere de valores culturales pero principalmente de una sociedad clara y responsable, participar en política es tarea de todos. El futuro hay que construirlo juntos.

No hay duda el cambio comienza desde adentro, nos toca hacer política. Juntos por Venezuela.

Jesús Castellano
Abogado laboral
Coach Personal
Comunicador Organizacional

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