La Disciplina de un Militante

Por: Lcda. Luz Marina Molina

Las caras largas, las críticas negativas y en el peor de los casos, las actitudes de rebeldía, son muestras más que fehacientes de indisciplina de los militantes políticos

Que tan importante es un proceso político como el que acaba de ocurrir el pasado domingo 27 de junio, para descubrir que hay detrás de muchos compañeros y compañeras, no sé si llamarlos a partir de este momento, Camaradas, quienes después de la decisión del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), máxima organización política de la Revolución, de no autorizar su participación en las elecciones primarias, pautadas para el próximo 8 de agosto, asumieron una postura, que en principio, desdice de la condición que debe caracterizar a un verdadero revolucionario, y aún más, militante del partido político más representativo de nuestro país, como el PSUV.

Sin duda, aunque cueste trabajo aceptarlo, inclusive, y escribirlo, como en mi caso, nos causa profundo desaliento el hecho de saber que alguien por no haber sido abanderado o postulado, o en caso distinto, no autorizado por la Dirección Nacional del PSUV, para participar en un proceso electoral determinado, se dé a la penosa tarea, de levantar duras críticas, cuestionamientos y protestas, sin asidero político lógico, ni consistente, contra un proceso, que a todas luces, pese a las fallas, que no dudo, pudo haber tenido, fue democrático, libre, voluntario, donde las bases hablaron, postularon, escogieron, y votaron a favor de personas, a quienes ellos consideran los líderes más idóneos, a fin de representarlos, en las próximas elecciones generales, para elegir Gobernadores, Alcaldes y los integrantes de las organizaciones legislativas y municipales en Venezuela.

Muchos de esos compañeros y compañeras, que no contaron con el apoyo popular, ahora quieren aparecer como víctimas de la Dirección Nacional del Partido, llegando, en el peor de los casos a manifestar que hubo irrespeto de la voluntad de las bases, maquillando resultados para favorecer a unos que otros líderes, que realmente, resultaron escogidos, en medio de un proceso transparente y honesto.

Para llamarse Chavista, compañeros y compañeras, hay que parecerse a Chávez, un hombre disciplinado, constante, paciente, y sobre todo, oportuno. Chávez fue un visionario, un líder que nos enseñó la importancia de la formación de base, y el respeto a esa dirigencia que se forma en el devenir del día a día. Esa gente que anda pateando calle, curtiéndose de los problemas de todos y haciendo los esfuerzos más grandes; para tratar de resolverlos, aún sin medios aparentes para lograrlo.

Chávez no obró en vano, dedicó su “corta” vida a su pueblo, a ese pueblo que lo llevó a donde estuvo hasta que se marchó físicamente, dejando sus enseñanzas, sus aciertos y hasta el manual, por qué no decirlo, de cómo ser un líder efectivo, eficiente y lo que es más importante, pertinente y oportuno.

De allí, este sentimiento de frustración de darnos cuenta, de que muchos de los que están dentro de la organización, y que toda su vida han intentado definirse como Chavistas, no lo son, darse cuenta de que son personas que se confunden, con los que verdaderamente, están allí, luchando por terminar de consolidar el proceso revolucionario y por continuar, jugando limpio, a seguir el camino que demarcó el Gigante.

Señores, Señoras, las bases hablaron y esos que seguramente desde ahora serán detractores, o factores discordantes, para tratar de enlodar un proceso, y ofender la moral de quienes participamos y depositamos la confianza en nuestros líderes del pueblo, quienes lograrán ganar esta otra batalla, tendrán que entender, que ese tipo de política, que se defiende sentado frente a un escritorio, revisando a diario cajas fuertes, ordenando, usufructuando y despilfarrando cuanto recurso existe, murió con la cuarta. No queremos más esa dirigencia que ha vivido del pueblo y no para el pueblo y que silentemente golpea y golpea las bases del verdadero y único Chavismo, vulnerando su esencia que sembró e impulsó Hugo Chávez.

Ser un militante disciplinado nos demanda cumplimiento, y apego. Es importante que se respete la voluntad de las bases y las decisiones de una organización política como la nuestra. Si no se está dispuesto o dispuesta a seguir lineamientos, jamás podrás entonces ser Militante del PSUV, aunque tengas carnet, y aunque te pongas camisa roja, ninguno de estos elementos definen al verdadero Chavista, te paso ese dato.

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