La inmadurez política de la oposición

Para entender cómo se ha desarrollado nuestro proceso político es necesario recurrir a algunos elementos conceptuales como madurez, entiendo por esta la capacidad racional de tomar decisiones en estrecha relación con el saber que es propio del político.

Esa racionalidad o madurez debe entenderse como la capacidad para llegar a acuerdos o para actuar con eficiencia en los resultados, el que tenga ojos que vea.

La madurez lleva implícita la capacidad de aceptar una actitud reflexiva frente a estándares de valor para interpretar sus necesidades.

No queda duda de que la oposición venezolana actúa bajo una visión de saltos emocionales con decisiones viscerales que en nada ayudan a recomponer y rescatar al país de la crisis que afecta a los ciudadanos.

La incompetencia no puede ser recompensada con lealtad a ciegas. Los políticos se niegan a ver la oportunidad de estar unidos para resolver los verdaderos problemas del país, la política por dinámica propia debe ser movilizada a través de los procesos naturales que ella contiene como es el acto de votar para elegir a las autoridades de la próxima AN

No cabe dudas que sobre los liderazgos opositores pesa una gran desgaste, que su devaluada credibilidad producto de un enfrentamiento estéril no aporta al país ninguna ruta ni proyecto futuro.

Construir un país así, bajo la confrontación sin entender que el grueso de la población desea un cambio político pero en paz y marcado por la ruta electoral es no ver la maravillosa oportunidad que se presenta de asumir ese descontento mayoritario.

Los políticos se les ha olvidado que la finalidad de la ciencia política consiste en procurar la felicidad del ser humano, signado por las mejores teorías del humanismo así la política debería ser sinónimo de felicidad colectiva.

Es importante conseguir un grado de igualdad sin violentar las libertades individuales para ello se propone el voto, *el pueblo solo prospera con un buen gobierno* no podemos construir un país con atajos o mediocridad es momento de la grandeza política vista como un valor prominente donde acudir para encontrar de nuevo ese camino a la prosperidad.
Seguir el camino de voto de la ruta electoral es el camino sensato y racional en estos momentos tan preocupantes que vivimos los Venezolanos.

Cada uno deberá tomar una decisión y asumir al final la responsabilidad de su propia acción. Espero se imponga la sindéresis y la racionalidad que permita mover al país hacia adelante y sacarlo de la crisis donde nos encontramos.
La democracia merece una oportunidad Vota.

Jesús Castellano
Abogado
Coach personal
Comunicador organizacional

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