Lo que me queda de vida a luchar por el prójimo

Por Santos García Zapata

Cuando estaba en el CDI (Puerto de La Guaira) en cuidados especiales había una cama de las cuatro que no se usaba porque la botella del oxígeno estaba rota, esa botella tiene un valor de 10 dólares. Dos máquinas de respirar dañadas. El persona cubano trabaja con solidaridad y abnegación. Muchas moscas que provienen del Terminal Pesquero. A mis 78 años, hipertenso, enfermo del corazón, próstata, colon e hígado con 14 días con CONVID-19 las posibilidades de sobrevivir eran escasas. La primera semana no enviaron medicinas que necesitábamos junto con mi esposa Franca de 77 años también enferma de COVID-19.

CONSIGUIERON LAS MEDICINAS QUE NOS HACÍAN FALTA

Amigos, mis hijos y empleados de algunos centros de salud nos consiguieron las 45 inyecciones de antibióticos que necesitamos y otras medicinas; mi hijo Wladimir y dos amig@s estaban en las mismas condiciones; se estaban curando en su domicilio. La segunda semana en el CDI aparecieron las medicinas.

Sobreviví por mi fuerza de voluntad , los 66 años haciendo rigurosos ejercicios mentales y los dos internistas cubanos que me trataron con profesionalismo y mucho tacto. Todo el personal cubano creaba un clima moral, espiritual indispensable para superar estos trances.

EL ESTADO DE LA SALUD EN LA GUAIRA

Durante meses denunciamos que el CDI de Camuri Chico necesitaba reparaciones; aun no funciona. La tardanza de casi cuatro años en la remodelación del único hospital de emergencia del estado el Periférico de Pariata.

El centro de alta tecnología el CAT de 10 de marzo parroquia Carlos Soublette está inhabilitado.

Hay dispensarios que no tienen ni tensiómetros. La única especialista en Diabetes de los hospitales públicos la Dra. Mónica Conde se marchó y dejo al segundo estado con mayor número de diabéticos de Venezuela sin especialistas. La Gobernación tiene cuatro años prometiendo la construcción de una Unidad de Pie Diabético.

NO LE DESEO MI AMARGA EXPERIENCIA A NADIE

No salí con odio por aquellos que no quisieron darme la ayuda oficial, obligatoria del estado en los primeros momentos. De esa traumática experiencia obtuve un mayor poder cognoscitivo. Mejor ciudadano dispuesto acompañar a la gente en sus luchas por mejor atención médica, por el agua, gas, alimentos. Aspirar con fe si se tiene esperanza de hacer algo.

Mi comprometo a luchar por los CDI y otros centros de salud.

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