Rafael Arráiz Lucca: A mí nadie me va a convencer de que no vote

Los que defendieron el mantra deben hacer una autocrítica, afirma: “No puede ser que te propongas una política, la política fracasa y tú no das explicaciones”. Ante las acciones del gobierno para desestimular el voto, responde que “con más razón hay que ir” a votar. Encara a la oposición actual y pone el ejemplo de las elecciones de 1952 convocadas por Pérez Jiménez: aunque el dictador hizo fraude “esa fue la primera vez que el mundo entendió quién era Pérez Jiménez”

Con el espíritu del maestro que siente un profundo respeto por sus estudiantes llega puntual a la cita, armado con la sonrisa del amigo. Desenfunda dos ejemplares de su libro “La navaja de Ockham” como obsequio, haciendo honor a la vieja costumbre de llegar con algo en las manos.

Rafael Arráiz Lucca, abogado, historiador, escritor y uno de los intelectuales que mejor ha leído la historia venezolana, visita contrapunto.com para ayudar a descifrar el capítulo que se está escribiendo estos estos días.

-Creo que todo se activó a partir del cambio del poder en Estados Unidos. Aquella idea de Trump de que todas las opciones estaban sobre la mesa, que incluía una intervención militar, eso pasó al olvido con Biden y empezó a activarse lo que no ha debido desactivarse nunca, que era la búsqueda de un camino electoral. En ese sentido creo que es una, a mi juicio, muy buena noticia la nueva composición del CNE. Ahí están personas que merecen el mayor respeto, como Enrique Márquez; como Roberto Picón, que es un experto electoral de muchísimos años en eso. Como Arismendi, como Francisco Martínez, como Griselda Reyes.

-Hay una buena noticia por escribirse. Todavía no se ha escrito la buena noticia.

-Esa es una buena observación. Hay un hecho que puede generar una recuperación de la confianza en el voto en Venezuela, que es indispensable para los trámites democráticos. Hay gente que dice que si las elecciones no son… ¡Por favor! Las elecciones son el centro de la democracia. Es decir, hay que empezar por recuperar la creencia en el Consejo Nacional Electoral y la creencia en el voto, entonces creo que eso, en ese sentido, es una buena noticia. Pero son noticias contradictorias porque, por otro lado, el gobierno, o el TSJ, o el CNE, no sé quién avala, por ejemplo, a la Acción Democrática de Bernabé Gutiérrez, que fue entregada mediante un procedimiento extraño, por decir lo menos. Es decir, no se han levantado una cantidad de inhabilitaciones políticas, hay un conjunto de presos políticos en Venezuela. De modo que faltan pasos por dar, ciertamente.

-En esos pasos se ve al chavismo negociando, pero empujando. Usted se refiere al tema de los presos políticos y las inhabilitaciones y la judicialización de los partidos, pero ¿qué puede terminar llevando a que esa nueva noticia se pueda escribir y fuerce al gobierno de Nicolás Maduro a abrir más espacios democráticos?

-Yo creo que tiene que partir del convencimiento del propio Gobierno de que, mientras no se alcance algún tipo de juridicidad y legitimidad democrática, el gobierno de Maduro va a tener problemas para ser reconocido en el conjunto global.

-¿Eso le importa?

-Yo creo que sí. Por ejemplo, entiendo que están muy avanzadas por parte del Gobierno conversaciones con el Fondo Monetario, con el Banco Interamericano de Desarrollo, porque uno de los problemas que tiene el Gobierno es una deuda. Al no cancelar tus cuotas de la deuda, tienes cerrado el crédito internacional. Entonces tienen una situación muy compleja. El gobierno tiene una reducción enorme de la producción petrolera, tiene cerrado el crédito internacional, entonces: ¿Cómo se puede gobernar eficientemente así? ¿De dónde salen los recursos para gobernar en esas circunstancias?

-Pero podemos continuar en esta situación de anormalidad por mucho tiempo.

-Sesenta años. Así nos podemos mantener, pero yo no creo, no pareciera que el Gobierno quiere eso.

-¿Qué quiere la administración de Maduro?

-Yo no conozco al gobierno en sus interiores, para nada, pero lo leo. Pareciera que no hay unanimidad en relación con lo que se quiere hacer; sin embargo, pareciera haber una fuerza preponderante que es la que está moviendo las fichas en el tablero. La del CNE entiendo yo que es una decisión de Maduro, de Jorge Rodríguez, de la gente que lo acompaña. La decisión de iniciar una suerte de apertura petrolera también, en ese sector junto con El Aissami. Entonces tú ves que se van moviendo unas fichas, para mi gusto muy lentamente, porque la situación venezolana es desesperada, es urgente. Las fichas tendrían que moverse más rápidamente en el tablero.

-¿No ha sido la crisis económica un mecanismo de control y de una manera del Gobierno mantenerse en el poder?

-En alguna medida sí, pero también ha supuesto unos cambios en el gobierno que eran inimaginables. Nosotros estamos hoy día en Venezuela en un país donde las importaciones están abiertas y prácticamente no pagan impuestos, donde no hay control de precios y en consecuencia los productores nacionales están produciendo sin perder y perdieron durante años; ahora no pierden. Claro, estamos en un país donde el PIB en el año 2012 era de 400.000 millones de dólares y el PIB del año pasado fue de 40 mil millones de dólares. Entonces una economía que se redujo al mínimo, pero sin embargo, por fuerza de las circunstancias, el Gobierno ha tomado unas decisiones, probablemente sin estar convencido de que tenía que tomarlas, pero las circunstancias lo han ido obligando a eso, y eso es un cuadro interesante.

-¿La sociedad se redujo igual que se redujo el PIB?

-Sí, claro.

-¿Qué significa esa reducción?

-Primero, que el consumo se ha reducido tremendamente. Al reducirse el consumo las posibilidades de crecimiento de la economía son más lentas. Como no se ha resuelto el tema de la hiperinflación aquí en Venezuela hay una circunstancia única en el mundo: no hay crédito bancario. Tú te vas a comprar un carro en cualquier país del mundo y pides un crédito. Un empresario va a montar una empresa, va a un banco y pide un crédito. Eso no existe, y mientras eso no se resuelva aquí la economía no va a avanzar a buena velocidad.

-Nuestras relaciones como sociedad y nuestro mundo político se redujo como se redujo el PIB.

-Yo diría que sí. En ese sentido también me parece una señal importante los cinco miembros del CNE. Esto no lo digo yo, esto lo dice Vicente Díaz, quien declaró que en 17 años no había habido un CNE con una conformación mejor que este que se acaba de nombrar. ¡Caramba, esas son señales! Yo no digo que esto es la solución absoluta de nuestros problemas, pero los caminos largos empiezan con pasos pequeños y vamos avanzando.

-También vemos un gobierno que fue obligado a ceder, como usted ha dicho en el CNE; a rectificar en el tema de derechos humanos con los casos Albán, Pernalete y Acosta Arévalo, que no es no es poca cosa. Pero también pareciera un gobierno poderoso frente a una oposición fragmentada y atomizada.

-Coincido contigo. Hay una oposición que no se pone de acuerdo en torno a algo. Sin embargo creo que hubo un cataclismo en la oposición cuando apareció el nuevo CNE que no había sido negociado por Guaidó y las fuerzas que lo apoyan. Es decir, hubo unas fuerzas de la oposición que los “baipasearon” y ahora ellos quieren montarse en ese tema. Eso también me parece una buena señal. Estamos hablando de fuerzas encarnadas por Guaidó, Guevara, Leopoldo López que tienen años diciendo que el camino electoral no es el camino y ahora dicen que el camino sí lo es. Por cierto, en muchos países personas que cambian 180 grados su posición renuncian y se van. Es el caso de Pablo Iglesias, es el caso de Albert Rivera, que dicen: “Miren, yo propuse esto y fracasó. Yo me voy, inténtenlo ustedes”. Yo no digo que ellos hagan eso.

-¿Por quién lo dice? ¿Quiénes deberían irse?

-Yo no digo que lo hagan, pero ¡por favor!

-¿Toda la clase política debería hacer esa autocrítica?

-Los que defendieron el famoso mantra. Los que lo defendieron hagan una autocrítica, digan “nos equivocamos aquí”. No puede ser que te propongas una política, la política fracasa y tú no das explicaciones. Eso no me parece sano desde el punto de vista democrático.

-¿Eso debilita a la oposición?

-A ese sector de la oposición.

-¿Pero en su conjunto debilita a los adversarios de Maduro?

-Yo creo que sí. La verdad siempre es poderosa. Tú dices “yo me equivoqué, esto no funcionó, vamos a ensayar este camino” y das unas razones suficientes y la gente lo entiende. Lo que no puedes hacer, lo que me parece que no debes hacer es no dar explicaciones. Esa no es la conducta, independientemente de los personajes, esa no es la conducta de un demócrata. Un demócrata dice siempre: “Yo propongo esto. Si eso funcionó, perfecto; si no funcionó, miren, reconozco que no funcionó, vámonos por este camino”. Pero tienes que razonar y eso es lo que yo todavía no veo en ese sector de la oposición.

-Se abren varias rutas. Tenemos la del revocatorio, elecciones regionales, elecciones presidenciales… ¿Cuál le parece que debería transitar la sociedad que quiere cambio y democracia?

-La que está más cercana son las elecciones regionales. Yo voto en Baruta. A mí nadie me va a convencer de que no vote por el alcalde actual, porque lo ha hecho muy bien. Yo voy a ir a votar. Hay gente que te dice: “No, es un tema menor”. ¿Las alcaldías un tema menor? Para nada, si ese es el gobierno inmediato. ¿Las gobernaciones un tema menor? ¡Para nada! Hay que ir ahí. Yo entiendo que hay argumentos.  Argumentos sobran. La ilegitimidad, las políticas del gobierno desestimulando el voto. ¡Con más razón hay que ir!

-Sobran argumentos para no ir y sobran para ir también.

-Para mí los que más pesan son los de ir a votar. Yo pienso en lo inmediato. Lo inmediato es que hay un alcalde que lo viene haciendo bien, yo quiero que continúe y tengo un instrumento para que eso pase, que es ir a votar. Eso es lo que yo voy a hacer.

-¿Le ve sentido al revocatorio?

-Le veré sentido dependiendo de las elecciones de noviembre. Si en las elecciones de noviembre los venezolanos, en un porcentaje importante, deciden ir a votar, cuando digo un porcentaje importante hablo de 60 por ciento, porque las elecciones regionales siempre son menos que las presidenciales, las presidenciales en su mejor momento estuvieron el 80 por ciento…Supongamos que llega al 60 por ciento y en esas votaciones la oposición recupera, gana 10-12 gobernaciones, pasa de las alcaldías que tiene a unas cuantas más, bueno yo creo que puede pensarse en un segundo paso.

-Que sería el revocatorio.

-Pudiera ser.

-O esperar las presidenciales.

-Depende. Entiendo que hay una reglamentación para el revocatorio actual, que lo hace muy difícil, que tendría que cambiarse. Esa reglamentación del CNE no la sé. Mis conocimientos técnicos no llegan ahí.

-Si partimos de que no vivimos exactamente un sistema democrático… Esas pequeñas concesiones deben ser aprovechadas.

-Totalmente. Es que eso es lo que enseña la historia. Qué tal que la oposición en 1952, cuando Pérez Jiménez convoca las elecciones de la asamblea constituyente, hubiesen dicho: “No, nosotros no vamos porque Pérez Jiménez es esto y aquello y lo de más allá”. Esa fue la primera vez que el mundo entendió quién era Pérez Jiménez. Claramente cometió un fraude electoral. Qué tal que la oposición en el plebiscito de Pérez Jiménez de 1957 dijera “no, nosotros no vamos”… ¡No! El voto es un instrumento.

-Hay quienes sostienen, para no votar, que se legitima al régimen. Además, le abre espacios. Si pensamos económicamente, unas nuevas elecciones le darían cierta legitimidad y podrían llegar inversiones. Hay gente que se resiste a darle esa oportunidad a Maduro, otros dicen que hay que dársela al país.

-A quienes se resisten a eso yo les pregunto: ¿cuál es el otro camino? ¿Qué otra alternativa tenemos?

-¿Usted ve otra?

-No veo otra. ¿Cuál es la otra alternativa? ¿Una invasión extranjera? Eso no va a ocurrir, ni es deseable. Además, una intervención militar interna no es deseable, tampoco creo que vaya a ocurrir, entonces… ¿cuál es el otro camino? Eso es lo que yo pregunto. Todas esas críticas las comprendo, incluso las comparto, pero dime tú ¿cuál es el otro camino? No lo hay.

-¿El único camino que usted ve en este momento es el electoral y la recuperación del voto?

-Yo no veo otro. Eso te trae la recuperación de los partidos políticos, de la política, del juego electoral, del juego político, porque de lo contrario… Hasta hace un mes que se tomó esta decisión, más o menos, el juego estaba completamente trancado y en Venezuela no estaba pasando nada. Ahora yo veo que hay un movimiento.

-Usted ha hablado siempre también de los pensadores y de los ejecutores en la historia venezolana, teniendo a Betancourt como el paradigma de alguien que teorizó y además ejecutó… ¿cómo ve eso en la Venezuela de hoy?

-No tenemos en la Venezuela de hoy líderes con la formación que tuvieron esa generación de Betancourt, Caldera, Uslar, Villalba, Gustavo Machado, Teodoro Petkoff, ¡por favor! Uno los pensadores de la izquierda democrática en el mundo. Eso no está sobre la mesa. Incluso hay como indefinición ideológica. Yo creo que falta masa crítica. Yo no digo que los líderes políticos sean intelectuales: Tampoco lo pido. Eso es lo ideal, pero por lo menos que estudien, que se asesoren y tengan grupos de gente que se dedica a pensar, y que no se dedica a la política, que los asesore. Que les abra camino. Yo creo que esa es la dinámica natural, además, en todas partes del mundo.

-Los hay, y la clase política es sorda a quienes hablan de pensar más allá. Vemos los mismos errores. Repiten la misma receta para obtener los mismos resultados

-Es así. Yo creo que en la dinámica política se produce una retroalimentación del ego. El político va teniendo éxito, va ganando espacio. Alcanza unas cuotas de poder y dice “esto lo hice yo solo sin la asesoría de nadie, quién me va a estar explicando nada a mí”. Resulta que a medida que vas ascendiendo en la escala del poder los problemas son más complejos. Si tú llegas a las altas instancias del poder sin la formación suficiente, o sin la gente que te asesora, vas a cometer miles de errores. Eso es lo que nosotros tenemos 20 años viendo en Venezuela, y lo estamos pagando.

-¿Qué piensa usted al día de hoy del chavismo, del madurismo?

-Yo veo que ha habido un desplazamiento de las políticas de izquierda radicales a ciertas políticas en el centro. ¿Inspirados en el modelo chino? Puede ser. ¿Inspirados en el modelo ruso? Puede ser. Las podemos enumerar, son políticas liberales. Aquí no hay control de precios, hay una dolarización del 65% de las transacciones. Imagínate ahí hay avance del proceso de privatización, no lo más transparentes del mundo, pero se avanza en eso. Eso es desplazarse de una izquierda radical del tipo cubano.

-Pero no en lo político.

-En lo político falta. Aunque lo que señalan antes de la Corte Penal Internacional ahí ya estás en el ámbito de lo político, los derechos humanos. Ese es un paso político muy importante: el del cambio que hubo el Gobierno en relación con eso.

-No podemos dejar de preguntarle por esta efeméride que tenemos: El Centenario de la Batalla de Carabobo. Parece que es una fecha que solo la tiene el oficialismo. ¿No debería ser una fecha de celebración nacional?

-Por supuesto que sí. Pero las fuerzas sociales venezolanas, los partidos políticos están en una situación tan precaria, tan difícil, que pensar que ahí se puede montar algo para la celebración de la Batalla de Carabobo lo veo difícil. Creo que pasará a través de personalidades, de gente que se ponga a analizar ese tema. Yo en lo particular tengo un podcast sobre la Batalla de Carabobo, y por supuesto, cercano al hecho pienso escribir. Pero digamos que la Batalla de Carabobo es importante, pero no es tan importante como nosotros creemos. Primero, no fue la última batalla. La última batalla fue la del Lago de Maracaibo. La Batalla de Carabobo la da un ejército español que ha sido abandonado en Venezuela. Es un ejército que tiene el sol en la espalda. Yo sé que esto le resta heroicidad a la Batalla de Carabobo, pero esta es la verdad. Los que dan esa batalla De la Torre, todo el ejército de esos 4.500 realistas que van a batallar contra el ejército de Bolívar, fueron abandonados porque el ejército de Rafael De Riego que venía a respaldarlos en enero de 1820 no vino. Ellos se quedaron solos. Entonces la heroicidad de la Batalla de Carabobo, por supuesto tenemos el orgullo de haberla vencido, pero hay que matizarla. Hay que verla en su contexto histórico. Esa es una de las tareas que tenemos que hacer.

Con el apoyo de la Legión Británica.

-La Legión Británica que estuvo allí también. Siempre minimizada la legión británica, y fue determinante. Otro hecho importante que surge de la Batalla de Carabobo es la primacía del general Páez, porque finalmente él es el factor fundamental él y su ejército de apure entrando por La Pica de la Mona. Estamos en 1821, y a partir de ahí, Páez se va convirtiendo en el hombre fuerte de Venezuela contra la voluntad de Bolívar.

-Hoy hay muchos hombres fuertes en el país. ¿O mujeres?

-Eso sería lo mejor. Las mujeres al poder.

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