¡Reilusionarse siendo generoso, ayudando, teniendo espíritu de servicio!

Carlos Marin

Los pequeños actos de generosidad son un excelente alimento espiritual. Cuándo das algo sin esperar recibir nada a cambio, es dejar de pensar en uno mismo para pensar en la necesidades de los demás, para volcarse en lo que a otros les falta. La generosidad es el deseo de quien quiere, siguiendo el dictamen de su corazón para ayudar a los demás. Ya que quien es grande, sirve y la generosidad retroalimenta a sí misma y tiene una correlación directa con el gozo y el placer.

Durante una hora, haz la siesta, durante un día, vete a pescar, durante un mes viaja, durante un año recibe una herencia, durante toda la vida… Ayuda todos los días a alguien. Porque quien da es más feliz que quien recibe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *