Un ciudadano varguense

Estoy orgulloso del trabajo político que junto a mis amigos, vecinos y compañeros de partido, llevamos a cabo en Vargas. Fuimos honestos con la gente, jamás nos burlamos de las penurias y necesidades de los ciudadanos, no repartimos absolutamente nada ni prometimos mentiras.

Sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar, conocíamos los riesgos, entendíamos el contexto, jamás pensamos que sería fácil ganarle al Estado.

A pesar de ello, dejamos una huella indeleble que servirá de guia en la política varguense: sí se puede hacer política diciendo la verdad.

Y si no ganamos no fue porque el adversario fuera invencible, sino porque nos faltó hacer mejor las cosas. Nos faltó, unidad, nos faltó motivar mejor a la gente para que votarán, no supimos despertar la llama dormida en el corazón de los 200 mil varguenses que no votaron.

Y no, no perdimos por culpa de los abstencionistas ni por culpa de los que llamaron a la abstención, sino porque nosotros mismos no pudimos convencer de que el camino de la abstención no es el correcto.

Nosotros, los que queremos continuar escribiendo las páginas de la libertad de América Latina, somos una mayoría incuestionable. Ese poder de la mayoría debe traducirse en acciones para que Venezuela pueda volver a ser el país donde se hacen realidad los sueños.

Tampoco perdimos por fraude, aunque la elección no fue competitiva.

El poder, por su naturaleza, inclina los corazones de los hombres al despotismo, y solo el mismo poder utilizado de forma responsable y puesto al servicio del bien común, puede servir de equilibrio frente al poder despotizado.

Agradezco el apoyo y el compromiso de los más de 21.000 varguenses que no se quedaron en sus casas y apostaron por seguir dando la pelea en el terreno electoral, con todo lo difícil de la situación que ya conocemos. A ellos mi respeto y admiración infinita.

Quiero terminar diciendo que es cierto aquello de que el país necesita unidad, pero hoy es oportuno recordar aquellas palabras del libertador cuando dijo ante la Sociedad Patriótica: «unirnos para reposar, y para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición».

Conmigo cuentan para hacer las cosas bien. Jamás de rodillas, jamás de brazos cruzados. Siempre de pie, con la frente en alto y la mirada en el horizonte.

Lauren Caballero
Un ciudadano varguense.

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