Un tercio de jóvenes en Venezuela son chavistas y 44,7% están dispuestos a votar

En la consulta realizada por la UCAB se registra un cambio importante en relación a los resultados de 2013: los jóvenes han ido abandonando la simpatía hacia la izquierda y se han desplazado hacia el centro del espectro ideológico. Preocupa a los investigadores Anitza Freitez y Luis Pedro España que solo 50% de los jóvenes consultados consideran que la democracia es preferible a cualquier otro sistema político.

Francisco Olivares

Francisco Olivares

Los jóvenes que se definen como chavistas a favor del gobierno son 31%. De ellos, 8,5% se consideran chavista radical; 10,7% chavista moderado y 11,9% pro-chavista. Los no alineados con ninguno de los bandos se ubican en 31,9%. Son los datos que trae la reciente Encuesta Nacional sobre Juventud (ENJUVE) 2021.

Entre las preferencias políticas de los jóvenes identificados con la oposición, se detecta que están divididos en tres grandes grupos: 37% de oposición, de los cuales 4% son de oposición radical; 9,6% oposición moderada; y 24% como pro-oposición.

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), presentó el estudio este 26 de octubre. Llega en momentos cruciales para entender la política venezolana a las puertas de unas elecciones regionales (alcaldes y gobernadores) cuyos resultados actualizarán el mapa político de Venezuela.

La directora del IIES, Anitza Freitez y el sociólogo Luis Pedro España, investigador del IIES y director del Centro para el Tercer Sector de la UCAB, presentaron el estudio donde se ahonda en varios aspectos sobre el perfil de los jóvenes  venezolanos y sus preferencias.

Péndulo izquierda derecha

El bloque de izquierda se redujo en 11 puntos y se ubica en 26,2%, comparado con la encuesta similar de 2013, ENJUVE2013. De ahí se deduce un desplazamiento de los jóvenes hacia el centro ideológico.

Pero el bloque de la derecha también disminuyó igualmente, ubicándose hacia el centro, quedando el de la derecha en 30,5% perdiendo 4 puntos respecto a 2013. En tanto, el bloque de centro subió a 43,3% frente a 27,8% que tenía en 2013.

Para el investigador esto tiene su explicación por lo que ha pasado en estos siete años con un gobierno que se supone de izquierda pero le ha generado demasiados problemas a los jóvenes. Por eso han abandonado ese espectro político y se han ido al polo contrario.

Pero lo relevante es que un país que era de izquierda o derecha ideológicamente se ha vuelto un país de centro. Tal vez influyeron las posturas radicales de ambos bandos, especialmente entre 2014-2017.

Intención de votar

Frente al escenario electoral que se avecina y la intención de voto en las próximas elecciones regionales del 21 de noviembre 42% de los jóvenes encuestados declararon que no participarían y no están inscritos en el registro electoral.

Un dato que indica el alejamiento de los jóvenes en la política es que 40% declaró haber dejado de participar en protestas políticas. Un 64% manifestó temor por el control social que se implanta desde el gobierno y sus mecanismos de represión, como algunas de las razones de haberse distanciado de la participación.

Las tendencias pueden cambiar

Concluye el investigador Luis Pedro España que entre los jóvenes hay un desinterés muy grande por la política y por los asuntos públicos.

Se detecta un incremento del miedo expresado en un descontento generalizado, lo cual está vinculado a la pérdida de oportunidades económicas, restricciones para insertarse con la sociedad, la existencia de un gran abismo entre las metas y los medios para alcanzarlas, ausencia de espacios públicos y de socialización, la inseguridad institucional, lo cual se vincula a la presión migratoria como salida.

A juicio del investigador de la UCAB el futuro es absolutamente incierto.

Refiere que puede haber eventos que hagan que todas estas tendencias cambien si ocurren procesos de apertura política, de estabilización democrática, pero es un proceso que podría llevar dos o tres años para que se hagan efectivos esos cambios.

No confían en instituciones públicas

Los temas referidos a la forma de pensar, dificultades e intereses de los jóvenes presentada por el sociólogo y politólogo Luis Pedro España, destacó que existe una caída importante en los niveles de confianza en las instituciones públicas de parte de los jóvenes.

Las instituciones que más reportan confianza son las educativas. 81,8% tienen alta confianza en las escuelas y las universidades del país a pesar del deterioro que padecen. Pero llama la atención que la segunda institución que más confianza le reportan a los jóvenes es la empresa privada y los gremios empresariales con 59,8% de confianza.

Entre las instituciones que menos confianza le tienen los jóvenes son las instituciones del Estado.

Si se compara con ENJUVE 2013 se observa que todas las instituciones han registrado pérdida de confianza. La que más ha disminuido es la Fuerza Armada Nacional que bajó 21,8 puntos cuando llegó a tener casi 64,8% ubicándose en 43% en 2021.

Para el investigador lo que nos ha pasado en este lapso de 2013 a 2021 es una profunda crisis económica y esa destrucción del aparato productivo es percibida por los jóvenes y por eso es que aparece tan valorada la institución empresarial y tan desvalorado todo el espectro político y las instituciones del Estado.

Por ejemplo el Consejo Nacional Electoral disminuyó 10 puntos, pasando de 55% a 45%. La Iglesia Católica, siempre muy bien valorada perdió 16 puntos, ya que pasó de tener 82% de confianza en 2013 entre los jóvenes a 65% en 2021.

Democracia a la baja

Para el investigador al analizar la opinión de los jóvenes sobre el sistema político venezolano se observa que la democracia ha perdido importancia. Al ser consultados solo 50% de los jóvenes dijeron que la democracia es preferible a cualquier otro sistema político.

España señala que ese es un nivel muy bajo comparado con el estudio que se hizo en ENJUVE 2013. En ese año 68,8% indicó que la democracia era preferible a cualquier otro sistema político y solo 8% dijo que le daba lo mismo democracia que autoritarismo.

En la actual consulta 2021 resulta preocupante la respuesta que dieron sobre que un régimen autoritario pudiera ser mejor que una democracia según 22% de los encuestados; y más grave aún que 27,5% opinó que daba lo mismo una democracia que una dictadura.

Esta percepción negativa se vincula a la consulta sobre el comportamiento de las instituciones específicas que deben garantizar la democracia, explicó el sociólogo. El 86% manifestó un descontento muy grande con el funcionamiento de la economía; 71% está insatisfecho con el funcionamiento de los partidos políticos; 67% desconfía de los procesos electorales y 67% manifestó su decepción de las instituciones del Estado y los derechos civiles.

Un millón menos

Uno de los efectos más graves que registra el estudio es en los últimos ocho años Venezuela está perdiendo a su juventud.

Durante estos años de crisis la población joven entre 15 y 29 años se ha reducido a 6,8 millones. En comparación al año 2013, cuando Nicolás Maduro asumió el poder, se registra un millón de jóvenes menos.

Esta reducción estaría, entre otros factores, vinculada a que la mitad de los cinco millones de venezolanos que se fueron de Venezuela en los últimos cinco años, entre 2015-2021, estaban entre 15 y 29 años.

Esta parte del estudio presentada por la investigadora Anitza Freitez, muestra que la población entre 15 y 19 años disminuyó en 38%; entre 20 y 24 años 32% y entre 25 y 29 años en 30%.

Freitez explicó que al indagar sobre con quién y cómo viven los jóvenes encontraron que es difícil el proceso de emancipación para poder vivir en forma independiente. La proporción de jóvenes que viven solos ha disminuido. A lo sumo pueden enfrentar este proceso en pareja.

Un millón de jóvenes (15%) han formado su propio hogar y están a la cabeza de su propia casa bien sea conformando núcleos completos o incompletos.

Se registró que 54% viven en condición de hijos solteros o formando núcleos secundarios con su pareja. La mayoría (69%) tiene descendencia a temprana edad.

Esa traba para lograr autonomía en los jóvenes se entiende cuando 40% de esa población pertenece a los sectores más pobres de la población en hogares con los menores ingresos; 20% se ubican en el nivel medio y 31% están en los niveles de mayores ingresos con predominio de las mujeres en los niveles más pobres.

Poco acceso a la educación

Desde 2013 hasta ahora se muestra la pérdida de oportunidades para el ejercicio del derecho a la educación por parte de la población juvenil. Hay una caída del acceso a la educación. En el segmento de 18 a 24 la población que se mantiene estudiando pasó de 40% en 2013 a 15%. En el caso de las mujeres hay una reducción importante del acceso a la educación de 43% pasó a 20%.

Igual ocurre en la población de 25 a 29 años en los que la disminución es de 18 a 4% en mujeres y de 18 a 6% en hombres para mantenerse estudiando y ampliando su proceso de formación.

Freitez explica que se refleja una migración de la educación privada a la pública que se observa en el porcentaje de inscritos en los centros de enseñanza públicos con respecto a los privados entre 2013 y 2021.

En todos los segmentos de edad más de la mitad de la población estudiantil emigró al sector público. Eso indica lo costoso que es para los jóvenes y la familia mantenerse estudiando en un centro privado.

Abandono de los estudios

En los dos últimos años, entre 2020 y 2021, en período de pandemia y crisis de movilidad y humanitaria, se registra que 821 mil jóvenes entre 15 y 19 años dejaron de estudiar.

Desde 2015 a la fecha de hoy abandonaron la escuela 313 mil jóvenes en los rangos de edades entre 15 a 19 años. Este grupo lleva tres años excluidos. Esto comenzó antes de la pandemia.

Juntando a estos dos grupos, tenemos que 880 mil jóvenes entre 20 y 24 años al día de hoy no continuaron sus estudios de formación desde 2015 al 2021, lo que suma 48% de la población joven.

Si consideramos el grupo de mayor edad (25-29 años) encontramos que 1,24 millones salieron del sistema en plena expansión económica de los primeros años de la llamada revolución bolivariana, entre 2005 y 2013.

Por qué dejan los estudios

Lo reportado por los jóvenes hombres en cuanto a la razón principal por la que dejaron de estudiar muestran que el grupo entre 15-17 años (11%) indicó que lo hizo porque debían trabajar.

El promedio de edad en que dejaron de estudiar fue desde los 13 años. Apenas 71% había alcanzado un nivel medio de educación sin haberlo completado. El 32% consideró que no era importante seguir estudiando y 46% no quiso seguir estudiando y abandonaron con educación media incompleta y 35% dejó los estudios cuando apenas había completado el bachillerato y consideraron que ya habían terminado de estudiar.

En conclusión, si no se abren nuevas oportunidades para estos jóvenes la situación a la que van a llegar al finalizar ese ciclo de juventud va a ser mucho más precaria en términos de su formación educativa respecto a la población de 25 a 29 años.

En 2013 alcanzaron niveles técnico y universitario 30%, mientras que en 2021 solo 19% de los jóvenes los obtuvieron. La proporción que logró mayor porcentaje es la educación media completa que pasó de 29% a 42%.Jóvenes

Jóvenes opositores están menos dispuesto a votar, a protestar y a arriesgarse a la represión

Uso de la tecnología e Internet

En estos tiempos en que es vital tener acceso a los instrumentos de conexión para recibir educación e información, el estudio muestra que solo 40% de los jóvenes tienen acceso a computadoras y tabletas; pero solo 26% las tienen como uso personal exclusivo y 14% lo tienen compartido. De este grupo 69% tiene acceso a través de teléfonos inteligentes, de los cuales 55% tiene uso exclusivo y 14% es compartido.

Del grupo que no tiene acceso a los dispositivos, 72% es del estrato más pobre y del estrato más pobre entre los que tienen acceso a dispositivos 38% es a través de teléfonos inteligentes.

Entre los jóvenes, 63% tiene acceso a internet. En el nivel más pobre solo tienen acceso 55%; pero ese acceso en 42% es a través de los teléfonos inteligentes. 39% en el hogar; 3% en el trabajo; 14% en casa de un vecino o amigo. En el nivel más pobre, 50% lo obtienen a través del celular.

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